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sábado, 10 de septiembre de 2016

De política, bodoques y lapsos

Por Miguel Yilales
@yilales
En estos días un personaje versado en el arte de hacer posible lo imposible (no me refiero a la magia sino a la definición aristotélica de la política) y que aspira a dirigir los destinos del país le dio por demostrar que la politología es, en esencia, una ciencia ligada a la emocionalidad y no a la racionalidad, lo cual me preocupó por ser un área (junto a la comunicación social) en la que he procurado prepararme para ayudar a corregir los dislates que nos llevaron a que, como país, diéramos un paso al frente cuando estábamos al borde del precipicio.
Hasta ese momento, el entendido ser, había demostrado (como es mi creencia) que la forma de triunfar era preparándose, como decían antes “con las pestañas quemadas en los libros” (ahora es por las pantallas), que los méritos se lograban por medio del esfuerzo y que lo racional debía privar sobre lo emocional pero, según esta nueva erudición en el manejo de lo político, surgida a las sombras de la revolución (que en su momento obnubiló a mucho opositor), nada de eso es verdad sino que lo primordial es la conexión sentimental.
Por esa vía quien aspire a dirigir los destinos del país debe decir lo que los demás quieran oír, no lo que deba; satisfacer a las enardecidas masas del teclado que claman por sangre (cual excitada plebe del ciberespacial Coliseo romano), no situar las cosas en su justa medida así disguste a sus seguidores y dirimir las diferencias por las redes sociales, no en el fragor del debate político.
De crítica a chavista
Viacrucis para el Revocatorio (infografía de AFP) 
Según la tesis esgrimida por esos gurúes de la política, en Venezuela no aplica el que un gobernante deba prepararse para atender la crisis que agobia a sus administrados; es ilógico que sean ingenieros, científicos y académicos quienes analicen las fortalezas y oportunidades que se tienen para alcanzar el éxito y no vale la pena que los niños se preparan para ser exitosos en un mundo más competitivo.
Eso explica porqué hemos padecido a unos ignorantes al frente del Estado (nadie puede argüir que la momia insepulta era culta porque recitaba párrafos o porque, como llanero, era cuentero y que su heredero sea una lumbrera porque algunas de sus neuronas hacen sinapsis cuando lee los guiones que le dan), sufrimos epidemias erradicadas, nuestros coterráneos se mueren de inanición y tenemos un nivel de pobreza que ya dejó de ser crítico, no porque la hayamos superado sino porque aún no han inventado una peor clasificación, a menos que pobreza chavista sirva como categorización.
Diputado (MUD) Timoteo Zambrano y enlace
con negociadores
Los tiempos que vivimos son trémulos pero en nuestra fauna política han destacado unos bodoques que reman en el mismo sentido de lo que dicen adversar, no en lo ideológico, lo filosófico o lo político sino porque ven una cascada y apuran la boga en el sentido de la corriente: critican todo lo que se haga y no proponen nada; aspiran que los demás se inmolen para, sin sacrificio, quedar como el último de los mohicanos (a diferencia de la novela estos ni luchan, ni se ofrendan); dicen tener las soluciones por ser los elegidos pero que se lo reservan para no comprometer a nadie (ni a ellos) y actúan como traidores y negociadores de oficio capaces de vender a su madre con tal de aparecer en la fotografía.
Las de Villadiego
La MUD exige que el Revocatorio sea en el 2016
Por eso es que sí usted es un líder político y descubre en su entorno a personajes tan pusilánimes, como los descrito en el párrafo anterior, debe dejarse de conexiones sentimentales y cálculos políticos porque está en la obligación de desenmascararlos, de exponerlos al escarnio público y de denunciarlos sin ambigüedades de manera tal que no quede como una pelea por rivalidades internas, preservación de espacios y necesidad de vocería.
Mientras el titán de Villa Rosa (así lo catalogó el encapuchado vengador de los “desjuguetados” de McDonald’s), el que venció a las huestes armadas que lo emboscaron con la más alta tecnología (culinaria) y el que se sobrepone a la adversidad (al coger las de Villadiego) usa al ministerio de elecciones (CNE), al ministerio de linchamientos (TSJ) y al servicio de espionaje batracial infernal (SEBIN) para obstaculizar el revocatorio y que no den los lapsos, necesitamos a políticos preparados, decididos y avezados que actúen, que motiven y que frente al régimen, que destaca por tramposo, malamañoso y zascandil, digan “cuenten conmigo” para que el presidente obrero, autobusero y reposero sea recordado, señalado e invocado como el presidente revocado.
Llueve… pero escampa

sábado, 18 de julio de 2015

Inhabilitados sin aviso y sin protesto


Miguel Yilales
@yilales
En los últimos años vividos en esta maltrecha república pasan tantas cosas y de manera tan vertiginosa, que ya debemos empezar a contarlas con introducciones similares a las de los cuentos infantiles, así lo que vivamos sea una tétrica historia de terror con fantasmas que viven, villanos con mazo, traidores de bando y bando, verdugos judiciales, brujas con verrugas y burros parlantes.
Es que para nadie es un secreto que en estos años la inseguridad, la violencia, el desabastecimiento, la escasez, las tragedias, las mentiras y los engaños nos han convertido en un país que se asemeja a la Transilvania del Conde Drácula o a la ciudad bávara donde Víctor Frankenstein dio vida a su engendro.
Pero no conformes con el karma que nos cayó por tentar a la buena suerte y creer que nada podía ser peor que lo anterior, el régimen que nos desgobierna se ha dedicado con todos sus tentáculos (esos poderes públicos con ventosas) a demostrar por qué y cómo sus decisiones se fundamentan en la doctrina política de Juan Charrasqueado, quien, cuando no ganaba, arrebataba.
Desde hace años el chavismo posee y usa una regla de oro que nunca les falla: todo lo que ellos dicen y hacen es bueno, válido y legítimo; pero todo lo que dicen y hacen los demás es malo, es inapropiado y es ilegítimo”. Llevan diecisiete años actuando de esa manera arbitraria, injusta, ilegal y abusiva.

Corrupto sin vergüenza

Resulta que esta semana el contralor, que antes fue procurador (del gobierno y no de la nación) y antes de eso consultor jurídico de la Asamblea Nacional, le dio por actuar como el agente especial Eliot Ness y perseguir los delitos contra la cosa pública.
Claro está “por ahora”, irresponsable expresión que le gusta a los del régimen, no ha tenido tiempo para investigar cosas tan insignificantes como el desfalco a CADIVI, ni a los que autorizaron oscuros depósitos en paraísos fiscales, ni mucho menos el peculado de uso de los bienes del Estado, sino que puso todo su empeño en conocer sí María Corina comía con los tiques de alimentación o sí Scarano declaró sus bienes cuando estuvo preso. Es que para este “doctor honoris causa summa cum laude” (así dice su currículo y vaya usted a saber cómo es eso) Al Capone, “Lucky” Luciano, Frank Costello o Jhon Gotti eran niños de pecho al lado de estos peligrosos enemigos públicos del chavismomadurismodiosdadismo.
Por supuesto que enseguida apareció esa antítesis de Robin Hood que dirige la Asamblea Nacional, no porque se haya comprobado que sea honesto, sino porque no se le ha visto quitándole a los ricos para dárselo a los pobres, babeado como perro de Pavlov y lleno de gozo por la medida.
Lo extraño es que este paladín de la honradez, según pruebas que circulan en el mundillo militar e imágenes que se han filtrado en las redes sociales, parece que cobra una pensión de retiro que no le corresponde. Sería interesante que el doctor contralor investigase, luego que termine de inhabilitar a todos los candidatos opositores, el porqué alguien con 5 años de servicio, puede cobrar una pensión como sí hubiese trabajado 30 (es en 2017 que sus compañeros llegan a ese tiempo) y si el sueldo se corresponde con el grado de un teniente (con el que se fue) o el de un capitán (que le regaló Nicolás).

Golpista es golpista

Es que desde antes que llegaran al poder esta caterva de felones demostraron que desconocían los significados de la honradez, la integridad, la probidad y la rectitud.
Este es un régimen acostumbrado al golpe de estado y que lo da en todas sus formas. Cuando eran custodios de las armas de la república actuaron como los orangutanes que son para destituir al mandatario legítimamente electo y luego de llegados al poder se han dedicado a defenestrar a los mandatarios locales, diputados y concejales ya no a punta de fusil, sino con un mecanismo aun más perverso: la judicialización de la política o a través del contralor que se convirtió en el Torquemada de la revolución.
Ahora que todas los encuestadores, con excepción del revolucionario, socialista y antiimperialista Schemel, dicen que el descontento es mayoritario y que se puede capitalizar electoralmente, estos asaltantes de camino son capaces de cambiar la Asamblea Nacional por el Parlamento Comunal (con la venia de los rastacueros que administran injusticia) y terminemos pacífica y electoralmente en las comunas pero inhabilitados como ciudadanos sin aviso y sin protesto.

Llueve… pero escampa

jueves, 4 de diciembre de 2014

El cuento del gallo pelón

Miguel Yilales
@yilales
Cuando estudiaba, aun no he dejado de hacerlo, el alfabeto tenía 29 letras, ya que se incluían los dígrafos ch y ll como letras. Luego las cosas cambiaron y pasamos a tener sólo 27 letras.
Les reseño esto porque hace muchos años nació un genio cuyo apellido comenzaba con la letra “C”, aunque antes de 2010 decíamos que era con “Ch” (no se les ocurra pensar que voy a escribir del Tribilín de Sabaneta).
Hacia 1939, mucho antes de que nacieran la mayoría de los responsables de este desastre que nos gobierna, el indiscutible e inigualable Charlie Chaplin, a escasos meses de iniciada la II Guerra Mundial, creó una obra maestra en la que parodiaba lo que estaba por ocurrir.
En la película “El Gran Dictador” aparecen dos personajes: un regordete militar, de escasa cabellera, bocón, que le encantaba gesticular y amenazar y un dictador con bigotes, de escasas ideas, de pocos modales y fanfarrón (aunque por la descripción un lector distraído pudiesen creer que salieron de esta revolución bonita, pero no es así): Astolfo Hynkel y su par italiano Benzino Napaloni.

A jugar lotería

En esta sátira, Chaplin quien vio lo que iba a ocurrir mucho antes que Petain y Chamberlain, criticaba agriamente las acciones como la represión contra la disidencia, la persecución al que pensara distinto y la limitación a la libertad de expresión, de no ser porque eso ocurría en el ficticio país de Tomania, nadie se imaginaba que eso iba a ocurrir en la Alemania de los años siguientes y mucho menos en la Venezuela de hoy.
Acontece que en estos meses hemos visto a nuestro tropical Hinkel y su camarada parlamentario Napaloni, desesperados porque luego de clamar por el ataque imperial que les permitiera demostrar la garra antiimperialista de unos muy veteranos y obesos milicianos, la única conflagración que llegó fue la del “precio justo” de lo único que producimos.
De nada sirvieron las máximas del führer bolivariano que indicaban que tendríamos “petróleo para mil años y debíamos compartirlo con los más pobres, a precio preferenciales y a largo plazo”.
Resulta que dilapidamos ingentes fortunas, como quien se gana la lotería, empieza a hacer fiestas para celebrar y ayuda a sus vecinos para que salgan adelante, para luego percatarse que quedó más pobre de lo que era antes. Nos peleamos con el que pagaba a tiempo y alcahueteamos a los camaradas de parranda, ahora que necesitamos que paguen, tenemos que recurrir a prestamistas para que asuman la deuda.

Persecuciones y atropellos

Ante tanto fracaso y luego de perder por puntos y nocaut con la economía, la diplomacia, la cultura, la educación, la inseguridad y el desabastecimiento, pusieron en práctica la estrategia de la distracción política y judicial, como tantas otras veces.
Para ello ordenaron al independiente, pulcro y eficaz Ministerio Público que imputara al ser más malvado de la política venezolana por atentar contra la estabilidad nacional, no porque fuese responsable del envenenamiento de los 40 reos en Uribana, ni porque hubiese entregado la soberanía nacional a Guyana, ni mucho menos por haber cambiado el petróleo por espejitos chinos sino por exigir la renuncia de los responsables de este desastre, acción tan democrática como las elecciones y tan constitucional como la protesta.
Los regímenes totalitarios, del signo que sea, siempre les da por perseguir a los que piensen distinto, así lo hicieron los nazistas, los franquistas, los maoístas, los pinochetistas, los castristas y, no se podían quedar atrás, los chavistas. Este año se inició con la cárcel a Leopoldo López, luego la destitución y prisión a alcaldes opositores y ahora la imputación a María Corina Machado.
Mientras el mundo clama porque cese el acoso político en Venezuela, el régimen responde “que si quieren que les cuente el cuento del gallo pelón”; cuando se pide que se respeten los derechos humanos, la revolución contesta “que si quieren que les cuente el cuento del gallo pelón”; si alguien alza la voz pidiendo responsables por la inseguridad, las muertes en las cárceles, el desabastecimiento, en cadena nacional dicen “que si quieren que les cuente el cuento del gallo pelón”; si se desea libertad para los presos políticos, que cesen las torturas o haya independencia en los poderes públicos, las focas rojas cantan a coro “que si quieren que les cuente el cuento del gallo pelón”… hasta que los venezolanos seamos los que les contemos a ellos el “cuento del gallo pelón”.

Llueve… pero escampa