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lunes, 30 de octubre de 2017

Adiós muchachos

Por Miguel Yilales
@yilales
Luego de transcurridos 15 días de la debacle electoral y política (en este caso el orden de los factores afecta, y muchísimo, el producto) aún no salimos del guayabo. Es como si nos hubiese dado por escribir, interpretar, cantar y bailar los boleros más desgarradores mezclados con los tangos más arrabaleros, con su jerga bien lunfarda, con puñales atravesados y pistolas desenfundadas, con los trapitos sacados al sol, con desengaños y con amoríos no correspondidos.
Y no es para menos porque de manera incomprensible nos percatamos que luego de miles de palabras lanzadas al aire que alertaban sobre los peligros que representaba casar una pelea contra el guapetón del barrio junto a toda su patota sin estar preparado para confrontarlo y de las continuas de arengas de unos supuestos líderes políticos que pedían que no los abandonásemos en la lucha por conquistar el poder aunque ellos engolosinados, aunque más pareciera emborrachados de soberbia, no se hubiesen preparado ni siquiera para competir contra quienes habían demostrado estar dispuesto a todo para no ser desalojados del gobierno.
Sin culpables, ni responsables
Y esa inferencia la hago porque resultó que según el jefe de campaña de esta última masacre electorera, y pareciera que habrán más, a la oposición nadie le podrá recriminar que “no lo intentamos” (Blyde dixit). Es como el policía que en una situación de ñrehenes, luego que son asesinados todos los secuestrados y escapan los captores, en su primera aparición pública se excuse diciendo: “los mataron a todos y se escaparon los delincuentes pero tengan la seguridad que lo intentamos y que la próxima vez lo haremos mejor”.
Cada vez que hablaba un actor político, un activista o un operador de los que no se les escapa nada (eso incluye a esa especie de médicos yerbateros que manejan las encuestadoras del país) señalaban que nadie con 80% de rechazo podía salir electo ni para una junta de condominio, que con este CNE se le habían ganado las parlamentarias al régimen y que a pesar de lo muy maulas, tramposos y criminales que son sus rectores (sin exclusiones) el juego se ganaba con testigos, con votos y tras derrotar a la abstención. Al final la abstención y la participación fue similar a eventos precedentes y parecería que los testigos no estaban, no sabían que hacer o eran convidados de piedra a un festín con música, comida y bebida para el que fuese vestido de rojo.
Por supuesto que ante esa situación lo menos sensato y lo más desacertado y políticamente incorrecto era decir que nadie era responsable y fue lo que se hizo al alegar que el fraude era el único causante de la derrota, como si la errada dirección política, la falta de rumbo, la selección de pésimos candidatos, la falta de testigos para tener las actas al terminar el proceso y no darle un parado, en el momento oportuno, a los continuos abusos del ministerio electoral, no tuviesen incidencia en los resultados.
Todo bajo control
Si bien todos esos argumentos son valederos nadie pudo presentar una sola evidencia del fraude cometido en el día de las elecciones, con la excepción de Andrés Velásquez que tenía años preparándose para que no le cometieran otro asalto a voto armado. Además, según nos decían, las demás trampas (el uso de los recursos del Estado; el abultado registro de electores; la repartición de las “planchas de zinc” de la V República, que ahora se llaman CLAP, chamba juvenil, hogares de la patria o carnet de la patria; el que los uniformados garantes del proceso hicieron campaña por sus camaradas candidatos, la migración de electores y la mutación de los centros electorales) estaban controlados.
Por los resultados podríamos decir que todo estaba bajo control pero del enemigo, que en nuestro caso era de Nicolás, Diosdado, los hermanitos Rodríguez y todos los candidatos que terminaron coronados como gobernadores o los que claudicaron para preservar un escritorio vacío y un cargo sin funciones, exceptuados los estados Bolívar (que se la robaron descaradamente y sin escrúpulos) y Zulia (que la arrebataron al destituir al ganador).
En política la improvisación pasa factura y en nuestro caso es una  sumamente costosa. Si seguimos dando tumbos y comportándonos como unos inmaduros políticos terminaremos como el tango diciéndole a nuestros conocidos “Adiós muchachos compañeros de mi vida” sin haber desalojado a los tiranos que nos oprimen, estén en el gobierno o en la oposición.

Llueve... pero escampa 

domingo, 8 de octubre de 2017

Votar o no votar... no es el dilema

Por Miguel Yilales
@yilales
En política, y más en la criolla, todo se mide en traiciones, traidores y traicionados. Al buscar cualquier capítulo de nuestra historia encontraremos quienes los explican desde esa acera. Es que resulta más sencillo tomar el atajo de justificar los errores o los aciertos si se tilda a los demás con el epíteto de traidores.
Por esa vía tenemos que Francisco de Miranda traicionó la independencia al capitular frente a Monteverde cuando todo estaba perdido, Bolívar traicionó a Miranda al entregarlo y salvarse con un salvoconducto que lo llevó a Cartagena de Indias aunque muy pocos mencionan que todo comenzó cuando en medio de la juerga, eso que hoy llaman echarse palos, perdió el Castillo San Felipe en Puerto Cabello, José Antonio Páez traicionó al Libertador aunque, en honor a la verdad, somos venezolanos gracias a la Cosiata y a la separación de Colombia. El resto del siglo XIX se midió en traiciones entre conservadores y liberales.
El siglo siguiente no fue diferente. El andino Gómez traicionó a su compadre y paisano Castro cuando este se fue a Europa a operarse de la próstata, Betancourt le metió su zancadilla a los militares en el 45 y estos le devolvieron la trastada pero al otro Rómulo, dicen que Pérez Jiménez se llevó por los cachos a su compañero de armas, que Carlos Andrés Pérez siempre estuvo rodeado de traiciones y conspiraciones hasta en su propio partido, que los comunistas venezolanos se fueron a las armas para traicionar a todos y que al final los militares terminaron conspirando entre ellos mismos para quedarse con el poder e instaurar una ineptocracia, narcotraficante, revolucionaria, socialista y profundamente chavista.
Traidores y sus traiciones
Dos de los más grandes ciudadanos de la historia, según mi humilde opinión, fueron acusados de traidores por su accionar político: uno saltó la talanquera en algunas ocasiones y fue electo al Parlamento Británico como representante de los conservadores y de los liberales y el otro fue presidente en dos ocasiones, acusado de asesino de estudiantes (que en realidad eran combatientes alzados en armas y asaltantes de cuarteles que no fueron recibidos con confeti) y de haber asaltado el erario aunque al morir sus millones sólo se encontraron en su obra escrita, en sus prolíficos artículos periodísticos, en su magnífica colección epistolar y por haber pensado, ideado y construido una sociedad con conciencia política.
Fíjense que en la actual coyuntura política, que ya llega a la mayoría de edad, aún hay quienes en lugar de proponer acciones coherentes se van por las ramas y se quedan en manipulaciones banales tales como que ejercer o no el derecho al voto (dependiendo del interlocutor) es un acto de traición porque todo se circunscribe a catalogar a los demás de Judas y a sus ejecutorias de traiciones.
Hay quienes aseveran que sí votas eres un desleal que se ha confabulado con las cúpulas podridas de los partidos políticos para darle una bombona de oxígeno a un régimen moribundo, aunque haya muertos que gocen de  salud, en especial si esta apoyado en las armas, de ipso facto te transmutas en un infiltrado en la lucha que se libró desde abril sin importar que esta no se limite exclusivamente a solo 4 meses ni que lleves confrontando a los chavistas desde su génesis en 1992 y además, por arte de magia, cometes felonía con el sacrificio de los presos políticos como si la abstención los fuese a dejar en libertad, con los asesinados por los organismos de seguridad del Estado como si estos no se remontaran a la incursión armada de Hugo Chávez y su caterva de delincuentes y con la diáspora que emigró en búsqueda de un futuro como si su sacrificio, que lo es, fuese el único cuantificable.
Nada de dilemas
Es que a nosotros se nos hace más fácil encontrarle lógica a los planteamientos viscerales que a los argumentos intelectuales. El sistema electoral venezolano está diseñado para que la mayor minoría sea la que decida. El voto es un derecho (voluntario) y no un deber (obligación) por lo que la abstención, el voto nulo y el voto blanco no tiene la efectividad de otros sistemas, no hay doble vuelta electoral que obligue a coaliciones, no funciona el sistema de la mayoría ni se requiere mínimos de participación para que sea legal una elección. En esas condiciones solo queda participar para que otros no decidan por ti... lo demás son pendejadas dilemáticas  entre votar y no votar.

Llueve... pero escampa

sábado, 31 de diciembre de 2016

Un año perdido, un año botado

Por Miguel Yilales
@yilales
Hasta hace algunos años, por supuesto que previo a la involución política, social, económica, sanitaria que es el Socialismo del Siglo XXI, al llegar a esta época del año la televisión venezolana nos presentaba distintos resúmenes de lo que había sido su oferta programática y nuestro devenir. Un día el resumen humorístico, otro el de dramáticos, luego el de espectáculos musicales, para culminar con las noticias más impactantes. Hoy eso sería un ejercicio inviable e imposible de ejecutar, no porque no hubiese nada que resumir sino porque hubo áreas en las que no ocurrió nada y otras en las que pasó tanto que se requeriría más de un día para hacer el recuento.
Por ejemplo si quisiéramos resumir las largas peroratas que en cadena (casi que perpetuas) de radio y televisión nos tuvimos que calar, el ejercicio fuese muy simple porque bastaría tomar cualquiera de ellas y escucharíamos los mismos chistes repetidos hasta el cansancio, los mismos insultos a Ramos Allup o a Capriles, las mismas pruebas irrefutables (nunca presentadas) que demostraba que la oposición estaba involucrada en conspiraciones (cualquier mecanismo en la constitución era valido) para derrocarlo, los mismos enroques y reciclajes de ineptos e incapaces, que sacó como candidatos a diputados y que luego los regresó como ministros, porque en la corrupción, el robo y el desfalco se requiere prontuario y en esa materia han demostrado méritos sobresalientes.
Ni les compra cuentos, ni se los creen
Pero si quisiésemos hacer un resumen de los logros del régimen más chapucero en nuestra historia el trabajo sería más arduo y complejo porque tendríamos la faena de separar la paja de la mies y en eso de producir paja nadie como el ministro que nos aseguraba que el cadáver insepulto no estaba muerto sino que andaba de parranda.
Sabemos que en Venezuela el parapeto que es la Misión Barrio Adentro es un fracaso cuando todas las cifras indican que en el país reaparecieron enfermedades endémicas, se incrementó el número de neonatos fallecidos y los medicamentos para enfermedades crónicas o de altos costos brillan por su ausencia; sí es sobre la construcción de más de 1,3 millones de viviendas bastaría con dividir esa cifra entre el número de días, entre el número de horas por día y eso entre el número de minutos por hora para ver que mágicamente se construyeron y entregaron 2,47 apartamentos por minuto es decir 148 viviendas por hora o 3562 residencias por día.
Asimismo si analizamos el área económica encontramos al país con la inflación más alta del mundo, con niveles de abastecimiento en los que nos supera hasta Haití, con una política monetaria en la que cambiaron gatopardianamente el cono monetario para no corregir nada, que mutaron al sistema bancario nacional en la mayor lavandería de dinero del mundo cuando decidieron retirar el billete de máxima denominación, que tenemos una industria petrolera que no es capaz de garantizar el autoabastecimiento de gasolina y ni hablemos de la inseguridad donde alcanzamos el deshonroso penúltimo lugar al tener segundo índice de más muertes violentas por cada 100 mil habitantes.
Mal de muchos...
Pero los males no sólo quedan en una acera. Al frente tuvimos la mayor pérdida de tiempo y de capital político que nadie haya podido detentar desde 1810 hasta nuestros días. Una oposición lerda, desorientada, torpe y babieca que un año después reconoce que no hicieron nada y que las acciones que acometieron no estuvieron orientadas y dirigidas a obtener un fin político (se perdieron las uvas del 2015), eso sí reconocen haberse equivocada pero no renuncian los que la dirigen ni se deciden a reestructurar el armatoste fatuo que construyeron con falsas ilusiones, políticas erradas y caminos circulares.
Los presos políticos que no vieron la luz de la libertad, los venezolanos que hurgan entre la basura, las personas que trabajan y tratan de subsistir con salarios míseros, los pensionados que le dieron todo al país y que hoy el país los desahucia, los niños desnutridos y mal nutridos que se quedan dormidos en las aulas de clases y los jóvenes que están obstinados de cargar el pesado fardo de 18 años de desatinos políticos demandan que durante este nuevo periplo alrededor del Sol no nos dediquemos a dilapidar los días para oxigenar a una dictadura que sólo requiere que no se haga nada y exigen que el 2017 no termine también como un año perdido, un año botado.
Llueve... pero escampa

domingo, 11 de diciembre de 2016

Caímos por inocentes

Por Miguel Yilales
@yilales
Desde los primeros años de la Era Cristiana, y sin pretender ser hagiógrafo, existe una tradición en la que la Iglesia Católica recuerda un infanticidio que le permitió al gobernante de turno eliminar a cualquiera que pusiera en peligro su poder (así se tratase de un neonato), lo que nadie se explica es cómo en Hispanoamérica se desvirtuó tan cruel y fatídico momento y se volvió costumbre que entre las personas se hicieran jugarretas y bromas en esta fecha y que los medios publicaran noticias inverosímiles para que cayeran los más incautos.
Es como si a alguien en pleno siglo XXI, que definitivamente no estaría en su sano juicio, hablase de paz pero amenazase a todo el que ose pensar distinto a él (que en realidad es pensar); que ordenase a sus huestes asesinar, exterminar y masacrar a gente inocente y para conmemorarlo le diera por bailar salsa, guaracha o a hacer el trencito con algún mandatario extranjero para crear la ilusión de una supuesta normalidad o que organizase un sarao con orquestas y artistas nacionales e internacionales luego de haber llorado, a moco suelto, por un dictador, con la sola intención de que los zombis que ellos mismos crearon en estos 18 años de involución revolucionaria, socialista y profundamente chavista no piensen en que las hallacas estarán verdaderamente esmirriadas porque no hay dinero que alcance, porque los ingredientes están desaparecidos de los anaqueles o porque solo se encuentran productos importados a dólares preferenciales pero vendidos a dólar libre, un método que engancha a mucho incauto.
Para llorar (y no de la risa)
Fíjense que el pasado 6 de diciembre la Asamblea Nacional conmemoró, con bombos y platillos, "el primer año de la recuperación de la democracia", según se desprende de los anuncios de la plenaria del parlamento, y uno no termina de entender cuando ocurrió tal hazaña porque aún se encuentran mandando los mismos que violan los derechos humanos, que no les importa mantener tras las rejas a inocentes, que destituyeron de facto (golpista es golpista) al Alcalde Metropolitano, tras despojarlo de facultades y de encarcelarlo por trabajar sin recursos, que esclavizaron a los venezolanos con la bonificación de sueldos miserables y que han sometido al país a la miseria y a la depauperación de lo humano.
Es para llorar (y no de la risa) que la celebración parlamentaria y los desatinos gubernamentales sean dignos de aparecer en las primeras páginas de los medios un 28 de diciembre aunque ocurran todo el año.
Desde que comenzó el 2016 se hicieron anuncios de cómo se desalojaría del poder a la caterva gobernante: que este año (al que le quedan días) lloviera, tronara o relampagueara se haría un referendo revocatorio pero caímos por inocentes; que en los primeros 6 meses del año se definirían los mecanismos para desalojar del poder al obrero que nunca había trabajado (y que tampoco lo ha hecho ahora) pero caímos por inocentes; que la Asamblea Nacional haría los pesos y contrapesos (que normalmente existen entre los Poderes Públicos en las democracias) pero caímos por inocentes. 
Todo el año de inocentes
Asimismo se aspiraba que se lograría reestructurar al Poder Judicial luego que se destituyese a los magistrados express pero caímos por inocentes; que por fin se tendría un poder electoral que atendiera los intereses del país y no los de la camarilla gobernante pero caímos por inocentes; que la función contralora del parlamento sería reinstituída con lo cual se  interpelarían a los funcionarios e investigaría los mil millonarios casos de corrupción, legitimación de capitales y robos de grandes sumas de dinero pero caímos por inocentes y que por fin los diputados, ministros, militares y primeros "combatienticos" que estuviesen involucrados con los diferentes cárteles que se han repartido el país cómo los delincuentes distribuyen un botín serían investigados pero caímos por inocentes.
Pareciera que gracias a la revolución de pacotilla que se instauró en Venezuela de la mano de los más grandes farsantes que hayamos conocido y a una "cándida e ingenua" oposición que llegó preñada de buenas intenciones, el Día de los Inocentes puede ocurrir en cualquier momento, lugar y hora con lo cual no se sabe sí la Fiesta de los Locos y las Locainas en Mérida y Trujillo; la de Las Zaragozas en Lara o el Baile del Mono en Caicara de Maturín se celebrarían, todo el año, al grito colectivo de caímos por inocentes.
Llueve... pero escampa

sábado, 1 de octubre de 2016

Porque nos da la gana

Por Miguel Yilales
@yilales
Hace algunos días a un dirigente de la oposición le dio por quejarse, con razón o no y dentro de su derecho a opinar, que hubiesen algunas personas (no mencionó a nadie) que desde la comodidad de un teclado, empantuflados y sin estar en los zapatos de los que tienen que tomar las decisiones, criticasen todo lo que hiciese la oposición: sí decidían recoger las firmas dirían que para que lo hacen si todo está perdido, sí se negaban a recogerlas que porque habían escogido ese camino, sí se decidía la ruta democrático, para no incrementar el baño de sangre dantesco que vivimos, que era más fácil poner los muertos para generar la crisis, que sí se convocan marchas porque no se quedan en las calles y sí se quedan en las calles porque se dedican a obstaculizar.
Enseguida brincaron algunos personajes, uno no entiende si por tecladistas, por empantuflados o por hipersensibles a la crítica, a defenderse, despotricar e insultar (también en su derecho) por lo que había expresado el dirigente político. Mientras tanto la jauría roja, como perro de Pavlov, salivaba de satisfacción.
A diario esos mismos críticos, que pareciera les interesase primero implosionar a la oposición que acabar con el gobierno, quizás por algún oculto interés o tan solo porque no quieran verse obligados a abandonar la poltrona y regresar a estos lares, tildan a la oposición y a sus dirigentes de colaboracionista, entregados, traidores, impíos y vendidos, sin que nadie pueda protestar, so pena de terminar calificado de pendejo, idiota, estúpido o en el mejor de los casos enviado al carajo con la amenaza de dar block y spam.
Ni periodismo ni profesionalismo
Es que de lado y lado, sí no les hacen loas y aceptan sin criticar las decisiones, el cadalso y la picota son el destino válido. Cuando un venezolano, sea periodista, ingeniero, exembajador, psicólogo, militar en retiro o un simple obrero, opina, discute, vocifera o mitinea en una tarima o en las redes sociales lo hace desde una trinchera que asume como propia, es decir, no es como reportero, técnico, diplomático, terapeuta o experto castrense, sino que se convierte en político, por lo que extraña que luego pretender ampararse en el fuero profesional.
Decía mi papá, que era sabio y no por ir a una universidad, y mire que fue mucho lo que me enseño de esta profesión y de la vida, que además de ser había que parecer. Él se indignaba cuando en televisión salía una momia (hoy es aún más momia) que pontificaba sobre lo humano y lo divino (todavía lo hace), que acusaba sin pruebas (no ha perdido la maña), que asesinaba moralmente a cualquiera (aún se le cree sospechoso de encargos de otro tipo) y que daba por cierto cualquier chisme o cuento que le confiaban los patriotas cooperantes de la época (que él los llamaba Cicerón). No había derecho a réplica o rectificación (hoy es emulado por el cavernícola teniente-capitán) y eso ni era periodismo ni profesionalismo.
Por eso es que preocupa que, los que dicen ser distintos a la siniestra plaga roja, usen sus mismas tácticas, quizás por aquello de que los extremos se unen. Descontextualizan las frases, usan los medios para siquitrillar a los adversarios, disparan (palabras) a mansalva porque se creen la única reserva moral sobre la faz de la tierra y no acepten las críticas de nadie aunque ellos ataquen todo lo que está a su alrededor.
Empantuflados y enchinchorrados
Que un dirigente opositor señale que no le gusta que alguien, a quien tilda de empantuflado, le diga qué y cómo hacer las cosas, es tan válido como que el criticador enchinchorrado emita su opinión sobre cómo deben hacerse las cosas. Lo perverso es que se pretenda usar la exposición mediática para generar una matriz de opinión que obedezca a oscuros intereses y que, a final de cuenta, favorezca a quienes han destruido al país en estos 18 años de ignominia.
Nadie pretende que el que está afuera del país no discuta sobre lo que padecemos aquí pero una cosa es hablar pendejadas y otra muy distinta es pretender dirigir las acciones desde un campo de golf o desde la Riviera francesa. Hoy con la inmediatez de las comunicaciones las críticas llegan más rápido, los correos transoceánicos no deben hacer largas travesías sino que están en las puntas de nuestros dedos y las noticias son vox populi apenas ocurren. Lo que no podemos hacer es descontextualizar para que opere en favor de nuestra popularidad, simplemente, porque nos da la gana.
Llueve… pero escampa

sábado, 17 de septiembre de 2016

Medias verdades, son puras mentiras

Por Miguel Yilales
@yilales
Los niveles de confianza entre los venezolanos (eso incluye a los que se han ido) han sido dinamitadas como consecuencia de haber estado cobijados bajo el imperio de la mentira, el engaño y la falsedad, única forma de actuar de quienes han dirigido los destinos del país por 18 años.
Mentirosos con poder son poderosos con mentiras
Cuando se instauraron en el poder afirmaron que eran demócratas y ya sabemos que no lo son; abjuraron del comunismo y del socialismo y a nadie le queda duda que se acogieron bajo las alas de los más perversos dinosaurios de la izquierda latinoamericana y mundial; aseveraron que no expropiarían y defenderían la propiedad privada pero apuntaron sus baterías para robar al exitoso, destruir el aparato productivo y arruinar a la empresa privada; ratificaron, una y otra vez, que acabarían con la pobreza, con los niños de la calle, con la miseria y hoy hay más pobres, la gente se alimenta luego de hurgar en la basura y los niños suplican en las carnicerías por pellejos para saciar el hambre y son los mismos que decían construir un país potencia que ahora solo tiene capacidad para exportar las desventuras de los expatriados.
Los que instituirían una democracia participativa y protagónica nos convirtieron en un Estado fallido, sin instituciones, sin equilibrio de poder y sin las condiciones mínimas para interactuar en el marco internacional, a menos que sea entre los sátrapas, tiranos y dictadores que todavía pululan en el orbe.
Arruinados y destruidos
Barricas de güisqui
En cualquier país del mundo al transcurrir 18 años una persona alcanza la mayoría de edad, se emancipa y se supone que abandona la educación básica para iniciarse en la universitaria, es también el período que necesitan permanecer, ciertos destilados de malta escoceses, en barricas de robles para ofrecerlos a los paladares más exigentes y es la etapa máxima que alcanzan a vivir algunas mascotas (perros y gatos) lo cual es una largo devenir en la vida animal (y en la vida política). En ese transcurso los delincuentes de cuello rojo se repartieron un botín llamado Venezuela.
Al momento que el cadáver insepulto llegó al poder aún no existían las redes sociales: Twitter, Facebook, Instagram, LinkedIn eran ideas que no veían la luz. La comunicación instantánea y las video llamadas cuentos de películas y series de ficción. Por eso resultó más fácil, con la complicidad de algunos medios de comunicación, ofrecer la destrucción del país porque resurgiría esplendoroso como el Ave Fénix.
En ese autobús se montaron todos los resentidos y rencorosos que buscaban venganza, mientras se enriquecían con facilidad: unos hermanos que renegaban por el asesinato de su padre, un confeso secuestrador, delatado por sus propios camaradas; unos uniformados que necesitaban asirse a la liana que los ascendieran de las catacumbas en que se encontraban por merito propio; unos encapuchados, mediocres, mal hablados, ignorantes, reposeros y sin vergüenzas que siempre necesitaron de muletas ideológicas para medio ser o medio existir. Toda una pestilencia sin cura en que la mentira y la manipulación ha sido su esencia.
El ascenso de la mediocridad
Ellos se engañan a sí mismo y a todos los demás: el heredero con doble nacionalidad (siempre negada) cree que aparenta algo de sapiencia cuando habla aunque todos sepamos que es la suma exponencial de la ordinariez, la incultura y la chabacanería, mientras que el capitán cavernícola se la pasa en mítines, reuniones y templetes pero niega, a diestra y siniestra (aunque su naturaleza solo es siniestra), estar en plena campaña preelectoral.
Por eso es que indigna que desde la acera de enfrente se usen los mismos modos, desespera que el encargado de las relaciones internacionales de la MUD, luego que hizo turismo para denunciar el talante antidemocrático del régimen, despotrique del MERCOSUR porque exigen cumplir con las normas de adhesión, con lo cual no sabe si mintió antes o lo hace ahora, y exaspera que los supuestos líderes omitan decir que sí no se recogen las firmas antes del 12 de octubre no dan los lapsos máximos (menos sino se presiona con calle a un CNE en los límites) para que el revocatorio sea antes del 10 de enero.
Los venezolanos no estamos para medias tintas o mentiras blancas, por ello se le exige a quienes dirigen que actúen con la entereza que la crisis amerita y no cuando quedan en cueros con unas medias verdades que a final de cuentas, como dicen Los Amigos Invisibles, son puras mentiras.
Llueve… pero escampa

sábado, 10 de septiembre de 2016

De política, bodoques y lapsos

Por Miguel Yilales
@yilales
En estos días un personaje versado en el arte de hacer posible lo imposible (no me refiero a la magia sino a la definición aristotélica de la política) y que aspira a dirigir los destinos del país le dio por demostrar que la politología es, en esencia, una ciencia ligada a la emocionalidad y no a la racionalidad, lo cual me preocupó por ser un área (junto a la comunicación social) en la que he procurado prepararme para ayudar a corregir los dislates que nos llevaron a que, como país, diéramos un paso al frente cuando estábamos al borde del precipicio.
Hasta ese momento, el entendido ser, había demostrado (como es mi creencia) que la forma de triunfar era preparándose, como decían antes “con las pestañas quemadas en los libros” (ahora es por las pantallas), que los méritos se lograban por medio del esfuerzo y que lo racional debía privar sobre lo emocional pero, según esta nueva erudición en el manejo de lo político, surgida a las sombras de la revolución (que en su momento obnubiló a mucho opositor), nada de eso es verdad sino que lo primordial es la conexión sentimental.
Por esa vía quien aspire a dirigir los destinos del país debe decir lo que los demás quieran oír, no lo que deba; satisfacer a las enardecidas masas del teclado que claman por sangre (cual excitada plebe del ciberespacial Coliseo romano), no situar las cosas en su justa medida así disguste a sus seguidores y dirimir las diferencias por las redes sociales, no en el fragor del debate político.
De crítica a chavista
Viacrucis para el Revocatorio (infografía de AFP) 
Según la tesis esgrimida por esos gurúes de la política, en Venezuela no aplica el que un gobernante deba prepararse para atender la crisis que agobia a sus administrados; es ilógico que sean ingenieros, científicos y académicos quienes analicen las fortalezas y oportunidades que se tienen para alcanzar el éxito y no vale la pena que los niños se preparan para ser exitosos en un mundo más competitivo.
Eso explica porqué hemos padecido a unos ignorantes al frente del Estado (nadie puede argüir que la momia insepulta era culta porque recitaba párrafos o porque, como llanero, era cuentero y que su heredero sea una lumbrera porque algunas de sus neuronas hacen sinapsis cuando lee los guiones que le dan), sufrimos epidemias erradicadas, nuestros coterráneos se mueren de inanición y tenemos un nivel de pobreza que ya dejó de ser crítico, no porque la hayamos superado sino porque aún no han inventado una peor clasificación, a menos que pobreza chavista sirva como categorización.
Diputado (MUD) Timoteo Zambrano y enlace
con negociadores
Los tiempos que vivimos son trémulos pero en nuestra fauna política han destacado unos bodoques que reman en el mismo sentido de lo que dicen adversar, no en lo ideológico, lo filosófico o lo político sino porque ven una cascada y apuran la boga en el sentido de la corriente: critican todo lo que se haga y no proponen nada; aspiran que los demás se inmolen para, sin sacrificio, quedar como el último de los mohicanos (a diferencia de la novela estos ni luchan, ni se ofrendan); dicen tener las soluciones por ser los elegidos pero que se lo reservan para no comprometer a nadie (ni a ellos) y actúan como traidores y negociadores de oficio capaces de vender a su madre con tal de aparecer en la fotografía.
Las de Villadiego
La MUD exige que el Revocatorio sea en el 2016
Por eso es que sí usted es un líder político y descubre en su entorno a personajes tan pusilánimes, como los descrito en el párrafo anterior, debe dejarse de conexiones sentimentales y cálculos políticos porque está en la obligación de desenmascararlos, de exponerlos al escarnio público y de denunciarlos sin ambigüedades de manera tal que no quede como una pelea por rivalidades internas, preservación de espacios y necesidad de vocería.
Mientras el titán de Villa Rosa (así lo catalogó el encapuchado vengador de los “desjuguetados” de McDonald’s), el que venció a las huestes armadas que lo emboscaron con la más alta tecnología (culinaria) y el que se sobrepone a la adversidad (al coger las de Villadiego) usa al ministerio de elecciones (CNE), al ministerio de linchamientos (TSJ) y al servicio de espionaje batracial infernal (SEBIN) para obstaculizar el revocatorio y que no den los lapsos, necesitamos a políticos preparados, decididos y avezados que actúen, que motiven y que frente al régimen, que destaca por tramposo, malamañoso y zascandil, digan “cuenten conmigo” para que el presidente obrero, autobusero y reposero sea recordado, señalado e invocado como el presidente revocado.
Llueve… pero escampa

sábado, 3 de septiembre de 2016

No vuelvo a salir

Por Miguel Yilales
@yilales
“Luego de todas las expectativas planteadas, el tiempo para la convocatoria, toda la organización y la indignación de la gente… se desperdició todo el capital político” me dijo un eterno combatiente y resentido del teclado, molestó porque no repartieron el lote de armas que, según el gobierno, tenía escondida la oposición, porque no convirtieron la masiva manifestación en una masacre y porque no aparecieron los marines, lanzándose en rapel desde los helicópteros, que supuestamente (puro cuento) había movilizado el Comando Sur.
Más de 1 millón de ciudadanos en la Toma de Caracas
La realidad es que la oposición cumplió con los objetivos planteados, movilizó a la sociedad venezolana y demostró que con organización se puede poner contra la pared al gobierno que, como de costumbre, quedó como aquel emperador que nadie veía desnudo por temor a las represalias del SEBIN del reino, aunque al final la verdad saliera a la luz a pesar de las manipulaciones goebbelianas propias de los regímenes totalitarios (aún me refiero al cuento danés).
Es que por mucho que se esforzaron por vender a la oposición como violenta, por mucho que “invitaron” a salir bajo amenazas a periodistas y corresponsales extranjeros, por mucho que militarizaron la ciudad y la llenaron de contingentes armados hasta los dientes, por mucho que trancaron las estaciones del Metro para imposibilitar que la multitud se trasladara, por mucho que cerraron los accesos a Caracas y que pusieron alcabalas que retrasaran la llegada de un grupo de indígenas, unos valientes con discapacidad y un cura de pueblo, la gente salió a las calles para tomar, por los cuatro costados, la ciudad.
Descocado y desubicado
Esta semana la oposición y su dirigencia, desde los más radicales hasta los más “come flor” (hay para todos los gustos), salieron a las calles caraqueñas de manera aplastante, multitudinaria y contundente. De nada sirvieron las mil millonarias campañas por las emisoras de radio y televisión, las inútiles y fastidiosas horas de cadenas ni la campaña electoral adelantada que realizó el cavernícola teniente que no pudo desenfundar el mazo, es decir, que se le quedó adentro (de la vaina).
Se ratificó lo que decían todas las encuestas: que hay una mayoría evidente que quiere salir de esta desgracia; que nadie se come el cuento de la guerra económica, de la invasión gringa, de los dirigentes políticos explosivistas, de unos paramilitares que montaron un campamento a 500 metros de Miraflores y que todo ese gamelote seco solo sirve para alimentar a una recua.
Cacerolas en Villa Rosa hacen correr a Nicolás Maduro
Los venezolanos estamos dispuestos a despachar políticamente a un régimen troglodita, minoritario y que se deslegitima a diario, a pesar de los obstáculos de las comadres del CNE, las trabas del pusilánime TSJ y las propuestas leguleyas de los salta talanqueras de oficio, y si no creen pregúntenle a los habitantes de Villa Rosa, en la isla de Margarita, que sin miedo encararon y terminaron de sacar de sus cabales (está peor que aquel que veía camisas voladoras) a un descocado y desubicado al que solo le quedó agredir a una indefensa mujer porque atentaba contra su gordinflona humanidad presidencial con una cacerola vacía.
Con mis pertrechos
La lucha política no es fácil, a menos que se agarren atajos que indefectiblemente nos llevan a cosas peores que las que tenemos. Para consolidar esta mayoría, que siempre será circunstancial, hay que continuar el trabajo: recorrer ciudades, poblados y calles; ir casa a casa y contactar, cara a cara, a los ciudadanos con una propuesta que no esté supeditada a otro falso mesías.
"Los guerreros del teclado" por @edoilustrado
Los radicales que llaman a dejar la sangre y convertir al país en un camposanto; esos que no marchan porque no se prestan al juego y las traiciones de la MUD; esos que se encuentran en la reserva hasta que surja un nuevo liderazgo con un lenguaje de altura pero que tildan de “cretinos” a los que no piensan como ellos; esos que expulsan la bilis mientras planifican (asilo incluido) lo que consideran la única salida válida: Maiquetía; esos que no convocan a nadie (mucho menos a un millón de adeptos) para tomar por asalto a Miraflores; esos se quedaron con los crespos hechos.
Por eso es que no vuelvo a salir a explicarle a los necios que las aventuras con armas solo tienen finales felices cuando firmas los acuerdos de paz con la sangre de tus familiares y sobre los cadáveres de compatriotas, mientras tanto ya alisté mis pertrechos ciudadanos porque yo sí formaré parte de los que reconstruiremos a Venezuela.
Llueve… pero escampa

domingo, 17 de julio de 2016

Con el agua al cuello

Por Miguel Yilales
@yilales
Hace algún tiempo, un connotado dirigente político, dijo: “el que se cansa pierde”, consigna que lanzó el día que se entregó a las fauces de una bestia que estaba ávida de sangre y que no le soltaría la yugular hasta verlo sin vida o por lo menos clamando por ella. Desde ese día ha pasado mucha agua bajo el puente y, aunque no lo han doblegado, debemos reconocer que la situación ha empeorado.
Esa frase de Leopoldo López parafrasea una expresión que se escuchaba en la Plaza Altamira en el año 2002, cuando el general Néstor González González arengaba para que la perseverancia, y la constancia fuesen los ingredientes de lucha contra un régimen desalmado, irresponsable e insensato que prefería la destrucción del país antes que reconocer que el rumbo político nos llevaba al Tártaro.
Casi tres lustros han transcurrido desde ese entonces y el objetivo principal del Atila de América se ha cumplido: arrasar con toda la civilización a su paso y convertir en desierto el país más prospero, pujante y dicharachero del mundo. A su marcha se secaron los ríos, se acabaron los cultivos y plantaciones, se desaparecieron los rebaños bovinos, ovinos o caprinos, se acabó con cualquier tipo de producción a excepción de la miseria que han exacerbado a niveles inimaginables y se dilapidó millones de millones de dólares solo para convertir a los ciudadanos en mendigos gubernamentales y enriquecer a esa satrapía que dirige el Socialismo del Siglo XXI.
Un bagazo de país
Como sí el bagazo de país que dejó el trapiche socialista y que operó el trapichero insepulto no hubiese sido suficiente, nos ha tocado, estos últimos años, estar en las manos de un morlaco que puso todo su empeño para dejarnos como tierra estéril e inútil mientras gana tiempo con actos inútiles.
Por esa vía ordenan ovacionar, conmemorar y hasta agasajar desde el nacimiento de un perro de la misión Nevado hasta la muerte de un cualquiera como si fuese un prócer. En una muestra de la inopia revolucionaria les dio por “ascender” a Almirante en Jefe (todo un pleonasmo) al generalísimo Francisco de Miranda y transmitir una película por radio (todo un disparate audiovisual); mañana es posible que restituyan en el cargo a Vicente Emparan porque fue derrocado por la derecha oligárquica colonial o decretan fiesta nacional el 24 de enero, para reivindicar que las huestes del gobierno asesinaran a los parlamentarios que pretendían un “carmonazo” constitucional (Escarrá dixit).
Lo cierto es que en esta república bananera (sí es que es una u otra), gobernada por lo más despreciable que ha podido surgir de esta tierra (sí es que son de aquí) y constreñida hasta más no poder (ya no da para más) nos sentimos empachados de la politiquería barata que impulsó esta caterva que nos desgobierna y de una oposición tarambana y frívola que le cuesta dar pie con bola. Un régimen que se empeña en que un socialismo reiteradamente fracasado y demodé es la solución y un “liderazgo” opositor que cree que el cargo es lo que lo convierte en líder y no al revés, por lo cual unos diputados, electos para 5 años y sin que haya transcurrido el primero de ellos, ya aspiran a postularse para gobernadores por aquella manipulación de que sin ellos no hay país, no hay oposición y no hay futuro.
Cansado de esta vaina
Estamos entrampados en una situación en la que provoca poner pies en polvorosa, no porque la derrota haya tocado a nuestras puertas sino porque el futuro es más incierto que lo normal; porque cansa que mueran neonatos en los hospitales pero las protestas sean por una cadena que no les dejo ver una entrega de premios en Miami o un juego de futbol en Europa; porque no es lógico que aun haya venezolanos que no vean que el chavismo, los originarios o sus derivados, mientras besan… matan; porque a los venezolanos se les va la vida en unas miserables y sórdidas colas para comprar los productos de la canasta básica y porque por mucho esfuerzo que se haga no parece, que a unos y a otros, les importe algo más que sus intereses.
Llevamos más de 17 años de lluvia incesante y, en lo particular, quiero ver y disfrutar con mi familia y amigos (los que se fueron y los que aún permanecen en el país) un sol democrático y un arco iris de prosperidad, inexistente mientras esté el chavismo en el poder y haya quienes se empeñen en sostenerlos porque aún no les ha llegado el agua al cuello, ni les ha tocado la hora de la agonía revolucionaria.
Llueve… pero escampa

sábado, 18 de junio de 2016

Pájaro de mal agüero

Por Miguel Yilales
@yilales
A nadie le gusta que lo llamen pájaro de mal agüero y menos pesimista. Es que eso de tener que decir lo que nadie quiere escuchar a veces es odioso pero necesario, en especial, si se trata de quienes quieren dirigir a un país. Los políticos no están para ser simpáticos sino para señalar el camino más conveniente porque sí de popularidad se tratase entonces que cambien de oficio y se metan a comediantes o animadores de televisión, aunque algunos tienen programas en el canal del Estado que animan mal, hacen morisquetas y aburren al extremo.
Pero un líder político debe entender lo que ocurre a su alrededor y comprender que los rusos también juegan, en especial si se trata de unos mafiosos, malhechores y forajidos cuyo destino depende de su permanencia en el poder. La peste roja está al corriente que fuera del gobierno les esperan juicios de lesa humanidad, lesa patria, terrorismo político, genocidio, narcotráfico (ya cayeron algunos de los miembros de sus cárteles), blanqueo de capitales y cuanto delito haya.
La actitud de quienes ejercen el poder en Venezuela es la de mentir, engañar y manipular. Los incidentes que ocurren, por su incapacidad o su irresponsabilidad (que es lo mismo), terminan achacándoselos a los demás. En un principio los montajes eran buenos pero ahora se les ven las costuras por todos lados y parecen monstruos de películas viejas con actores enfundados en disfraces de goma espuma.
Mentiras y manipulaciones
La crisis de la energía eléctrica, que no es nueva, ni culpa del fenómeno de El Niño y mucho menos de iguanas, rabipelados o acures, es responsabilidad de lo previsivos que son los revolucionarios. Los ladrones de cuello rojo tomaron la previsión de birlar miles de millones de dólares que debieron invertir en el sector y los desviaron a sus cuentas personales.
Eso permitió que el general eléctrico (no tiene que ver con la empresa de electrodomésticos) buceara para verificar las cotas de profundidad del Guri, dizque dragase el fondo del lago y hasta danzase para que lloviera, lo que acompañó con un brutal racionamiento eléctrico. La realidad era que deseaba que llegara la época de las lluvias para argüir que su efectividad y eficiencia había derrotado a la naturaleza y a los agoreros que deseaban el apagón nacional.
Igual ocurre con la comida, que ya alcanza niveles de tragedia. Han puesto a los venezolanos a disminuir su consumo proteico, la provisiones no llegan a los anaqueles, se inventaron unos supuestos sistemas de distribución para repartir discrecionalmente los alimentos y casi nadie tiene la posibilidad de hacer las tres comidas diarias, a menos que esté conectado con el régimen y acabe como Maduro, Diosdado, Barreto o Escarrá, que parecen neveras de 2 puertas.
La gente tiene hambre, los saqueos no los organiza nadie, en ellos están oficialistas y opositores, motorizados antichavistas y colectivos chavistas. Todos nos estamos comiendo un cable, pero el gobierno en vez de enfrentar la escasez, lo que hace es acusar a la oposición, militariza las ciudades y promociona, en su lógica goebbeliana, que subyugaron una conspiración. Mientras tanto ganan tiempo. Así hicieron con las compras por el terminal de la cédula, las captahuellas y el racionamiento, para que les agradezcan por supuestamente enfrentar la especulación, el desabastecimiento y el acaparamiento.
¿Quién genera los saqueos?
Si la oposición fuese tan calculadora, como para organizar estos saqueos espontáneos, ya estarían en Miraflores, pero el Escuadrón Mete la Pata, el mismo que ve victorias donde no han ocurrido; el mismo que ha dilapidado el éxito de las elecciones parlamentarias al extremo de permitir que el TSJ los castrara y el mismo que aplaude porque en la ratificación de las firmas para el revocatorio les aprobaron municipalizar la instalación de las captahuellas para luego percatarse que las maulas del CNE las pondrán donde menos se necesitan, aún no percibe quién es el adversario, si fuese así la inmediatez, las agendas personales y las apetencias individuales las hubiesen dejado de lado.
La oposición debe concentrarse en desalojar del poder a las huestes rojas e inocularles a los venezolanos una vacuna para que más nunca regresen al poder (y menos con la charlatanería del proyecto original). En la situación que vive el país es mejor que te tilden de pájaro de mal agüero por decir lo que debes, que callar y terminar como cordero listo para el matadero.
Llueve… pero escampa

domingo, 15 de mayo de 2016

Sin atajos, ni caminos verdes

Por Miguel Yilales
@yilales
Venezuela dejó de existir como Estado hace mucho tiempo. A los nacidos en esta Tierra de Gracia nos ha tocado padecer la más oscura realidad al tener que verla desaparecer y entender la desgracia en que se transformó. Cuando se disolvió la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas o se disgregó Yugoslavia, otras naciones quedaron en su lugar, pero en nuestro caso no ha habido secesión sino una especie de disolución en nombre de esta pseudorevolución.
En los últimos 17 años una cofradía de conjurados que llegaron al poder con las banderas enarboladas de la justicia social y con las promesas de disminuir las desigualdades económicas y sociales, solo bregaron para mantenerse en el poder y demostrar que eran capaces de pulverizar un país, a sus habitantes y a sus instituciones para reemplazarlas por un territorio estéril, donde no existieran poderes públicos independientes y en la que sus ciudadanos se transmutaran en súbditos sin capacidad para discernir entre la realidad y la propaganda oficial.
Por esa vía todo un país, el más pujante de finales del siglo XX, la envidia de las naciones asiáticas, la esperanza de América Latina frente al avance comunista liderado por el crápula que condenó a Cuba al ostracismo y al gorilismo militarista que era lo común al sur del Río Grande y hasta la Patagonia, terminó en manos de unos delincuentes que solo les ha interesaba enriquecerse, mancillar el nombre de Bolívar y depauperar a quienes vinieron a reivindicar.
Incapaz e incompetente
No hay para comer, escasea la energía eléctrica y ni siquiera abunda el agua de las lluvias, la seguridad se fue de paseo y no tiene intención de regresar, los salarios son limosnas que no alcanza ni para mendrugos de pan y la adulación se convirtió en el único mérito para ser de los favorecidos que tiene para vivir, viajar, cambiar carros o comprar vivienda y aún así hay quienes sienten, creen, juran y perjuran que la culpa de sus males reside en las fuerzas oscuras del Universo que confabulan para quitarles al mejor gobierno que nación alguna pueda tener.
El Socialismo del Siglo XXI ha sido tan irresponsable que dilapidó cientos de miles de millones de dólares solo para preservar la figura de un megalómano que deseaba ser inmortalizado como un líder continental y mundial pero que será recordado como una caricatura gracias a su gestión (quebrar a un país exportador de petróleo) y por haber dejado como legatario a un incapaz e incompetente funcional.
Es por ello que Nicolás Maduro se le ocurrió, y lo que es peor está convencido, que todo eso que nos acongoja lo puede solucionar con un Estado de Excepción y una emergencia económica (que luego de 120 días no ha solucionado nada y lo ha agravado todo), aunque en realidad para lo único que la necesita y le interesa usarla es para atornillarse, amarrase, sujetarse y hasta acoplarse a la silla presidencial, no vaya a ser que le ocurra como a Rousseff, Zelaya, Lugo y Bucaram o termine tras las rejas, como quisiera la mayoría, por haber seguido los ejemplos de Manuel Noriega y Alberto Fujimori.
Templanza, coherencia y firmeza
Sabemos que a esta discapacitada peste roja la sostiene un trípode: el TSJ, el hampa y la cúpula militar. La primera pata es un caso perdido por ineptos, incapaces, írritos e irresponsables en el resguardo constitucional; los segundos son cuervos criados, armados y entrenados por los inescrupulosos cubanos y sus secuaces de uniforme y todos sabemos cómo actúa esa ave rapaz y los terceros que dicen ser fieles, obedientes y leales a Maduro aunque su inquebrantable lealtad dure hasta que se acabe.
Ante el desastre que vivimos se necesita templanza en la conducción opositora. Que no tomen atajos, ni caminos verdes pero que den pasos firmes para quitarnos este yugo y sean coherentes en el actuar. Si recorren el mundo para que vean la crisis humanitaria que padecemos, documentar las violaciones a los derechos humanos y demostrar la ruptura del hilo constitucional por los abusos de unos magistrados, por la derogación constitucional por decreto y por un órgano electoral que manipula la consulta popular, lo más lógico es que sí desde el exterior se pronuncian a nuestro favor, no salgan diputados, gobernadores y líderes opositores a exigir que no se inmiscuyan en los asuntos internos venezolanos. Los errores han amarrado a la caterva gobernante más tiempo del debido y pareciera que aún hay quienes no lo han aprendido.
Llueve… pero escampa