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sábado, 3 de septiembre de 2016

No vuelvo a salir

Por Miguel Yilales
@yilales
“Luego de todas las expectativas planteadas, el tiempo para la convocatoria, toda la organización y la indignación de la gente… se desperdició todo el capital político” me dijo un eterno combatiente y resentido del teclado, molestó porque no repartieron el lote de armas que, según el gobierno, tenía escondida la oposición, porque no convirtieron la masiva manifestación en una masacre y porque no aparecieron los marines, lanzándose en rapel desde los helicópteros, que supuestamente (puro cuento) había movilizado el Comando Sur.
Más de 1 millón de ciudadanos en la Toma de Caracas
La realidad es que la oposición cumplió con los objetivos planteados, movilizó a la sociedad venezolana y demostró que con organización se puede poner contra la pared al gobierno que, como de costumbre, quedó como aquel emperador que nadie veía desnudo por temor a las represalias del SEBIN del reino, aunque al final la verdad saliera a la luz a pesar de las manipulaciones goebbelianas propias de los regímenes totalitarios (aún me refiero al cuento danés).
Es que por mucho que se esforzaron por vender a la oposición como violenta, por mucho que “invitaron” a salir bajo amenazas a periodistas y corresponsales extranjeros, por mucho que militarizaron la ciudad y la llenaron de contingentes armados hasta los dientes, por mucho que trancaron las estaciones del Metro para imposibilitar que la multitud se trasladara, por mucho que cerraron los accesos a Caracas y que pusieron alcabalas que retrasaran la llegada de un grupo de indígenas, unos valientes con discapacidad y un cura de pueblo, la gente salió a las calles para tomar, por los cuatro costados, la ciudad.
Descocado y desubicado
Esta semana la oposición y su dirigencia, desde los más radicales hasta los más “come flor” (hay para todos los gustos), salieron a las calles caraqueñas de manera aplastante, multitudinaria y contundente. De nada sirvieron las mil millonarias campañas por las emisoras de radio y televisión, las inútiles y fastidiosas horas de cadenas ni la campaña electoral adelantada que realizó el cavernícola teniente que no pudo desenfundar el mazo, es decir, que se le quedó adentro (de la vaina).
Se ratificó lo que decían todas las encuestas: que hay una mayoría evidente que quiere salir de esta desgracia; que nadie se come el cuento de la guerra económica, de la invasión gringa, de los dirigentes políticos explosivistas, de unos paramilitares que montaron un campamento a 500 metros de Miraflores y que todo ese gamelote seco solo sirve para alimentar a una recua.
Cacerolas en Villa Rosa hacen correr a Nicolás Maduro
Los venezolanos estamos dispuestos a despachar políticamente a un régimen troglodita, minoritario y que se deslegitima a diario, a pesar de los obstáculos de las comadres del CNE, las trabas del pusilánime TSJ y las propuestas leguleyas de los salta talanqueras de oficio, y si no creen pregúntenle a los habitantes de Villa Rosa, en la isla de Margarita, que sin miedo encararon y terminaron de sacar de sus cabales (está peor que aquel que veía camisas voladoras) a un descocado y desubicado al que solo le quedó agredir a una indefensa mujer porque atentaba contra su gordinflona humanidad presidencial con una cacerola vacía.
Con mis pertrechos
La lucha política no es fácil, a menos que se agarren atajos que indefectiblemente nos llevan a cosas peores que las que tenemos. Para consolidar esta mayoría, que siempre será circunstancial, hay que continuar el trabajo: recorrer ciudades, poblados y calles; ir casa a casa y contactar, cara a cara, a los ciudadanos con una propuesta que no esté supeditada a otro falso mesías.
"Los guerreros del teclado" por @edoilustrado
Los radicales que llaman a dejar la sangre y convertir al país en un camposanto; esos que no marchan porque no se prestan al juego y las traiciones de la MUD; esos que se encuentran en la reserva hasta que surja un nuevo liderazgo con un lenguaje de altura pero que tildan de “cretinos” a los que no piensan como ellos; esos que expulsan la bilis mientras planifican (asilo incluido) lo que consideran la única salida válida: Maiquetía; esos que no convocan a nadie (mucho menos a un millón de adeptos) para tomar por asalto a Miraflores; esos se quedaron con los crespos hechos.
Por eso es que no vuelvo a salir a explicarle a los necios que las aventuras con armas solo tienen finales felices cuando firmas los acuerdos de paz con la sangre de tus familiares y sobre los cadáveres de compatriotas, mientras tanto ya alisté mis pertrechos ciudadanos porque yo sí formaré parte de los que reconstruiremos a Venezuela.
Llueve… pero escampa

sábado, 27 de agosto de 2016

Vade retro Nicolás

Por Miguel Yilales
@yilales
Al escribir estas líneas aún se desconocen las rutas a seguir, la actitud de la gente y, en definitiva, lo que ocurrirá el 1 de septiembre cuando exigiremos se respete la constitución y se nos permita ejercer el derecho a evaluar la gestión de la caterva que desgobierna a Venezuela.
No puedo aseverar, y para hacerlo tendría que tener los dotes adivinatorios del exadeco, exmepista, excausaerrista, expepetista y ahora furibundo chavista, hasta que se “fume una lumpia” y le cambie el rumbo el yate, quien aseveró que habrán muertos, violencia y sangre, con una certeza tal que parecieran palabras del planificador de la tragedia o de quien la dirigirá, que este será el apocalipsis del Socialismo del Siglo XXI o que estaremos ante la cruzada final para arrasar con los impuros engendros revolucionarios (como algunos desearían que escribiera) pero sí que daremos un paso muy importante para lograrlo.
Ese exmaestro (esa cualidad no se pierde aunque hay excepciones), ahora devenido en nigromante, debe saber que sí alguien no estudia, no hace la tarea, se jubila y usa las chuletas de algún chulo del Caribe, tiene todas las posibilidades de salir reprobado en la evaluación aunque se encomiende a todo el santoral o regale baratijas en bolsas CLAP.
Están raspados
La evaluación electoral del peor administrador de nuestra etapa republicana llegará, y cuanto antes mejor, si es que previamente no ocurre alguna situación sobrevenida que distienda sus obreras tripas que, por el tamaño de sus deposiciones, deben recorrer toda su mofletuda humanidad (incluida la cavidad craneal) y el susodicho decidiera embarcarse en la Mula Sagrada, y la llamo así sin alusiones personales o porque él tenga familiares agarrados con los polvos en las manos sino para seguir la tradición y darle un nombre a la aeronave presidencial.
Valórelos en seguridad, abastecimiento y transparencia administrativa; en educación en cualquiera de los niveles; en economía con los temas: libertad económica, control de la inflación o poder adquisitivo; en salud con los tópicos: mortalidad infantil, desnutrición, construcción y mantenimiento a hospitales y abastecimiento de medicinas; en áreas varias como turismo, relaciones internacionales, industria petrolera y minería, medio ambiente, respeto a los derechos humanos o cualquier otra, para que se percate que ni que sume las notas obtenidas llegan a 9,5 puntos, es decir, están raspados, aplazados y, como se decía, sin derecho a reparar.
Tan mal evaluados están que nadie los toma medianamente en serio: anuncian la designación de generales que se encargarán de los rubros alimentarios y uno duda que esos nombramientos saldrán en el resumen curricular como el general de las caraotas, del huevo o de la yuca o hablan de que van a hacer una película sobre el cadáver insepulto y unánimemente se piensa que Linda Blair (por sus actuaciones previas) puede hacer de la Fosforito, que Jared Leto, luego de su experiencia como El Guasón, podría interpretar a un manipulador, mentiroso, patrañero, marrullero y perturbado siquiatra o que se le pueda solicitar al Chapo Guzmán, por su conocimiento en los negocios, que interprete al Chapo Furrial o Full Real (cualquiera de esas grafías es correcta).
Indignados y obstinados
Esta semana un sacerdote peregrino (acompañado con Dios, un rosario y la oración) y unos indígenas sin arco ni flecha empezaron a movilizarse para Caracas y al gobierno no se le ocurrió otra cosa que obstaculizar su derecho al libre tránsito con militares, milicias (los camisas pardas bolivarianos) y policías; los rojos paramilitares, chavistas y fascistas (disculpen el pleonasmo) amenazan al presidente de la FCU de la UCV, Hasler Iglesias, con volantes y panfletos por convocar a una concentración estudiantil; a la asambleísta y precandidata ecuatoriana Cynthia Viteri la deportan como sí de una delincuente común se tratara y revocan la medida sustitutiva de libertad de Daniel Ceballos en una muestra de su voluntad para exacerbar a sus huestes radicales.
Si eso ocurre por la actitud valiente y decidida de un estudiante, un sacerdote, unos cuantos indígenas desarmados, un líder político y una parlamentaria extranjera, imaginen el movimiento telúrico que sentirán en Miraflores, en el CNE, en el TSJ y en los cuarteles militares cuando los obstinados e indignados venezolanos, cual reverso de la medalla de San Benito Abad, a una sola voz, gritemos: Vade retro Nicolás.
Llueve… pero escampa