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domingo, 13 de marzo de 2016

De maduro a podrido

Por Miguel Yilales
@yilales
Así como nuestro idioma tiene sus dificultades así mismo ocurre con la política venezolana. Aquí la polisemia (varios significados para una misma palabra) aplica por igual para el español y para el desempeño público.
Aquí existe un órgano que tiene la responsabilidad de la investigación penal y que bajo su égida actúan los acusadores pero que discrecionalmente inventa cargos a los inocentes para mantenerlos tras las rejas y prudencialmente se hace la vista gorda ante lo que se conoce como notitia criminis porque nadie denuncia y si hay denuncias las desestima por infundadas, en especial, si es contra los capos del partido al que pertenece la jefa de ese despacho.
Basta con revisar la memoria y cuenta que presentó la fiscal ante la Asamblea Nacional, aunque por las cifras maquilladas pareciera un cuento de memoria, para ver que hace tiempo abandonó lo que son sus funciones. Fíjense que en la masacre ocurrida en Tumeremo, primero negada por el gobernador Francisco Rangel Gómez y luego tildada de show politiquero por los diputados oficialistas, no se inició la investigación hasta que se puso color de hormiga.
El heredero arruinado e indocumentado que dirige los destinos del país, en uno de sus actos de populachería barata dijo que investigarían lo ocurrido en Tumeremo por lo que militarizarían la zona, con lo cual ya se sabía que no investigarían nada y que los militares por analfabetismo funcional contaminarían la escena del crimen.
CSI militar
De lo primero, ya el defensor que actúa como fiscal dijo hacia donde van las primeras pesquisas: hay unos colombianos involucrados. De ahí seguirá la estructura argumental y polisémica del régimen: colombiano significa que son paramilitares; por esas interpretaciones chavista paramilitar es clara alusión a Álvaro Uribe; involucrar a Uribe es decir Barack Obama y la derecha internacional; Obama renovó el decreto contra los funcionarios corruptos aunque para el régimen es contra Venezuela (será por la gran cantidad de chavistas involucrados) para ocultar la masacre que hicieron los marines junto a la oposición apátrida que apoya el decreto. En conclusión la culpa de la masacre es de la oposición.
De lo segundo valdría preguntarse ¿qué sabe el burro de pasta de dientes si lo que come es pasto? Una cúpula militar (parece que este término les contraría aunque lo aplican para la iglesia, los partidos políticos y los sindicatos) que desconoce las mínimas normas de investigación policial más allá de lo que hayan visto en las series de televisión, no investigará sino que empastelará todo en la zona. Sus primeras actuaciones así lo demuestran: atacan a los familiares de los desaparecidos y no a los que perpetraron los hechos.
¿Quién en su sano juicio le diría a los nazis que investigaran el genocidio? ¿Alguien puede creer que este cuerpo militar investigará los intereses del gobernador (que es general), que saludan militarmente y le rinden cuentas? Un régimen totalitario que resucitó el delito de difamación e injuria para perseguir políticamente a los periodistas (su última víctima es David León Natera y El Correo del Caroní) ocultará, negará y encubrirá cualquier información que lo pueda salpicar.
A botar lo inservible
Desde hace años (Chávez aún vivía) el ejército bolivariano (en minúsculas por como ha sido su actuación) fue encargado de la custodia militar del sur del país luego de que existiesen innumerables denuncias contra ese cuerpo que el honor se encontraba en las divisas que pudiera manipular y por su actuar pretoriano desde 2002, pero nada cambió en la zona: la minería ilegal continuó, las mafias ilícitas dirigidas desde la cárcel de Vista Hermosa (un oxímoron para el antro carcelario de Ciudad Bolívar) resguardan a los ciudadanos con calcomanías con la imagen de Nelson Mandela, el contrabando de oro y piedras preciosas a la orden del día y las desapariciones extrajudiciales como sistema paralegal. Es decir otra polisemia política.
Estamos ante unos desalmados que prefieren ver morir a todos los venezolanos antes que llevar a juicio a los responsables de los desmanes que se han cometido en nombre de este bodrio de revolución, que dicen gobernar para todos aunque eso signifique solo para ellos y que les parece sano jugar con la esperanza de la gente. Cuando las cosas entran en proceso de descomposición, huelen mal, no sirven y la solución es botarlas y en Venezuela ya la situación pasó de Maduro a podrido.
Llueve… pero escampa

sábado, 3 de octubre de 2015

Un régimen de pusilánimes

Por Miguel Yilales
@yilales
Nunca se imaginó el humorista Claudio Nazoa (@claudionazoa), luego que hizo el comercial en 1998 donde parodiaba a un político en campaña electoral, que terminaría, por culpa de quien ganó las elecciones, pareciéndose a los políticos de la V en eso de pedirle a los demás lo imposible.
Resulta que lo que Claudio recomendaba como parte de su cruzada alimenticia (primero comer sardina y tiempo después comer huevos) se convertiría en un lujo como si se tratase de caviar, mero o cordero, todo por obra de unos desalmados capaces de transmutar las riquezas venezolanas en excremento, es decir, una especie de Rey Midas al revés.
Por supuesto en aquel momento nadie podría creer que en algún momento terminaría cancelando por un cartón de huevos más de un millón de bolívares de los de entonces (un mil bolívares) o que una simple latica de sardinas equivaldría a más de 15 posturas de gallina.
Por eso es que no desestimo nada de lo planteado por los diferentes mamarrachos revolucionarios que hacen vida en esta tiranía y que son capaces de pedir a los demás la inmolación para ellos subsistir, no vaya a ser que terminen convertidas en realidad, en especial si aparecen en los distintos medios de comunicación libres e independientes, es decir, las redes sociales (los otros están amordazados, censurados o amenazados).

Piedras y dólares como arroz

El gobernador del estado Bolívar comenzó el desiderátum rogando a los seguidores del chavismo para que no se molestaran por la escasez de alimentos, la inflación o el alto costo de la vida y que fuesen como él: disciplinados y buenos soldados al servicio de este esperpento llamado socialismo del siglo XXI, capaces de seguir la dieta más rigurosa a base de piedras, arena y, agrego yo, cabillas.
Es que uno se imagina al enjuto y enclenque mandatario regional, general revolucionario y conspirador por naturaleza, sentado en su pent-house de Puerto Ordaz (el despacha desde esa ciudad y no desde la capital de la entidad) como lanza en una sartén unas pocas piedras en lugar de huevos, aderezadas con algunos palos que reemplacen las tocinetas y arenas del Orinoco que sirvan como condimentos.
Como si eso no hubiese producido suficiente indignación, en especial en un pueblo que pasa hambre, salió un insigne economista con supuestos estudios en gerencia, administración gerencial, locución y música en Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico, Chile y Aruba (hay que peguntarse si estudió o se copió) a decir que la bonanza económica que vive el país es gracias al control cambiario y que la especulación cambiaria obedecía a la malvada oposición venezolana, ya que los dólares baratos, esos que mientan CADIVI, viajero o SIMADI, están a la disposición de todos, aunque todos signifique: camaradas boliburgueses con los que se hacen negocios especulativos.
Aunque la guinda de la semana se la llevó un conductor, émulo de Fürtwagler y Herbert von Karajan, verdaderos directores de orquesta que decidieron quedarse en la Alemania nacionalsocialista porque les parecía normal la persecución a otros músicos, artistas y compositores, me imagino que para no dañar “el sistema” que representaba Wagner.

Callar y cobrar

Este personajillo que prefiere “callar y cobrar” en vez de “tocar y luchar”, pretendió “pasar agachado” (imperdonable en un juego de dominó y más en la política) al señalar que él no es lo que todos creen, que sus lisonjas son solo una actuación, que cuando lo traen al país cobra para que no se vea que regala su trabajo como si fuese un militante y que todo es en beneficio de ese modelo de tiranía que es “El Sistema” (a la KGB la llamaban “El Centro” y todos sabemos cómo actuaba en pro de los soviéticos).
Es que lo de las largas colas de la esperanza para ver que se consigue, las redes sociales que indican donde hay lo que está desaparecido de los anaqueles o las ausencias laborales que se han vuelto el pan nuestro de cada día son producto de la imaginación, el que a usted no le alcance el dinero es una ilusión porque en realidad usted está mejor aunque aun no lo sepa y que lo mejor que puede hacer para ser feliz es hacerse el loco.
Si a usted le gustan y saborea las piedras, piensa que tenemos una boyante, solida y solvente economía o que la ausencia de principios justificará su actuación, entonces cállese, no se queje, alábelos, absténgase o vote por los chavistas (que es lo mismo), para que se mantenga este proceso dirigido por pusilánimes.

Llueve… pero escampa