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domingo, 18 de junio de 2017

Luisa Ortega ¿Una gallina tapada?

Por Miguel Yilales
@yilales
Dice un viejo proverbio árabe que sí dos actores políticos tienen un enemigo en común deberían poder trabajar juntos para obtener una victoria conjunta contra él. El ejemplo más significativo de la puesta en práctica de “el enemigo de mi enemigo mi amigo es” lo vimos en la II Guerra Mundial cuando norteamericanos y británicos hicieron un frente común con los soviéticos para confrontar a la amenaza nazi.
En ese entonces el primer ministro británico Winston Churchill para justificar su alianza con Joseph Stalin, que luego reconocería (antes de su muerte) como uno de sus mayores errores políticos y del que estaba profundamente arrepentido, dijo que “sí Hitler invadiera el infierno, yo haría un discurso en la Cámara de los Comunes con referencias favorables  al Diablo”.
Ese es el argumento que utilizan algunos gurús de la política para justificar una alianza con el chavismo original y puro para derrotar al chavismo derivado y degenerado (de Maduro) olvidándoseles que ambos son responsables de este desastre, que son ramas torcidas del mismo tronco enfermo y que una vez limadas las asperezas circunstanciales son capaces de confabularse para seguir profundizando el legado de Chávez que no es otro que más muerte, más desolación y más destrucción.
Dicen los conocedores de las Peleas de Gallos que para competir, además de su “castío” (casta, raza, cruces y color) los gallos deben prepararse para la riña: estar alimentados, con músculos fortalecidos y que no vean a sus contrincantes (ni sean vistos por ellos) para que no pierdan la fiereza. De ahí viene la expresión de gallo tapado también usada en la política.
Que no se olvide

Por eso es que algunos han planteado que la actuación de la Fiscal General Luisa Ortega Diaz, chavista furibunda y defensora del legado del mayor embaucador que haya tenido la república desde que Colón avistase Paria, debe ser respaldada no sólo porque se volteó y se enfrenta al madurismo sino porque debe ser reconocida (acorde al sexismo oficialista) como la gallina tapada que nos ayudará a salvarnos del chavismo cuando en realidad está tratando de rescatar lo rescatable de ese decadente prostíbulo que es el socialismo del siglo XXI.

Si ella va a actuar para desmontar el aparato chavista que lo haga. Si luego de casi 19 años se dio cuenta del desastre que ayudó a construir y está arrepentida ¡Bienvenida! pero no pretendan que olvidemos que tiene 10 años al frente del Ministerio Público; que Franklin Brito y Rodolfo González fallecieron en su gestión; que Araminta González, Lourdes Afiuni, Ines González, entre otras, fueron ultrajadas y vejadas siendo inocentes; que ella ha estado vinculada al chavismo desde sus comienzos y que su hermano es golpista originario; que pidió las penas más altas contra los policías metropolitanos condenados por los hechos de abril de 2012; que solicitó la extradición y enjuiciamiento del expresidente Carlos Andres Pérez por la represión policial y militar durante El Caracazo mientras se hizo la vista gorda por denuncias de torturas y homicidios atribuidos a la fuerza pública durante las protestas de 2014; que ha defendido como justo el encarcelamiento de Leopoldo López y de otros presos políticos y que sabía de la ilegalidad en el nombramiento de los magistrados del TSJ y con su cómplice silencio avaló las actuaciones en contra de la Asamblea Nacional.
Hasta el 2018
Los entendidos en el arte de regir los asuntos públicos, promotores que el fin justifica los medios y que todo es negociable (incluso los principios) son los mismos eruditos estratégicos que creen ingenuamente que con los vasos comunicantes con la disidencia chavista es suficiente para lograr el desplome de Maduro y que ellos, en un acto de desprendimiento, entregarían el poder a una transición opositora.

Es que estos notables habladores de pendejadas son los que plantean que es preferible volver a los orígenes chavistas antes que propiciar su caída definitiva porque, a su sabio entender, en la oposición no hay ningún liderazgo preparado, comprometido y dedicado que haya planteado un proyecto de país distinto, con lo cual muestran su prepotencia porque, entre líneas, dejan entrever su deseo porque los consideren a ellos como la única opción para que haya opción, mientras tanto promueven gallos tapados (que en este caso es gallina) para que les aguanten el coroto hasta el 2018, si es qué hay país y si es qué hay elecciones.
Llueve... pero escampa

domingo, 2 de abril de 2017

Un golpe que pretenden borrar con Tipp-Ex

Por Miguel Yilales
@yilales
El 6 de marzo del año pasado escribí un artículo que titulé “El Madurazo”, sin pretender hacer quiromancia y menos para suplantar a esos profetas que vaticinan lo obvio sino porque lo que estaba a la vista no necesitaba anteojos. En su epílogo subrayé que: “Nicolás Maduro gobierna al margen de la Constitución, violenta la institucionalidad y usa a su servil, rastrero y ruin tribunal de (in)justicia para mutilar al Poder Legislativo; ser recordado en la historia como un accidente, una tragedia o una desventura es lo que le depara a un régimen que terminará en los libros como el Madurazo: un fracaso en lo político, en lo económico, en lo social, en lo cultural y en nuestra venezolanidad”.
Es que ese mismo tribunal que desde diciembre de 2015 se había dedicado a destruir la legalidad, la justicia, la legitimidad, el derecho, la institucionalidad, la constitucionalidad y la jurisprudencia en el país, que además nos llevaba sin frenos por la bajada de Tazón para convertirnos en una comarca de algún feudo del Medioevo, esta semana decidió acelerar la marcha para que el desaguisado que apacienta y duerme en Miraflores, ya que por su aspecto, así se embuta en esos liquilique negros, no trabaja ni hace ejercicios allí, ocupe el lugar que le corresponde junto a los peores tiranos de la historia, esos que, como decía Locke, ejercen el poder por encima del derecho, usan la fuerza para atornillarse en el mando y apoyados en la injusticia ejercen la violencia política para exterminar a sus adversarios o a quienes dejaron de serle útil.
Sin inmunidad y usurpados
En un acto digno de incluir en las peores barrabasadas jurídicas de la historia a estos infecundos magistrados se les ocurrió que podían culminar el proceso de castración del Parlamento de un solo plumazo. Para ello despojarían de la inmunidad parlamentaria a los diputados luego de acusarlos, sin juicio ni debido proceso, de traidores por haber solicitado a la OEA que aplicase la Carta Democrática Interamericana a nuestro país porque no hay separación de poderes, respeto a los Derechos Humanos y por la suspensión (que ya hiede a eliminación) de los procesos electorales.
No conforme con esto, en apenas 48 horas, les dio por emitir otra sentencia, como quien da un cheque en blanco a un maula, en la que autorizaba al poder ejecutivo, sin necesidad de los controles constitucionales de la Asamblea, para celebrar contratos y asociaciones en búsqueda de más endeudamiento (rematan el país al mejor postor) y de ñapa terminaba por abrogarse las funciones legislativas que le faltaban porque ya se había apropiado de la memoria y cuenta presidencial, de la aprobación del presupuesto y de la aquiescencia para que se gobernara mediante decreto por una ficticia guerra económica.
Las sentencias de la Inconstitucional Sala, como llamarla de otra forma si de sus oficinas no ha salido una sola línea apegada a la Constitución, desataron dos demonios: por una parte que la comunidad internacional, hasta ahora alcahuete del régimen e indiferente con nuestro drama, alzase la voz para denunciar el golpe de Estado y por la otra que una chavista uña en el rabo, lo cual evidencia las fisuras a lo interno del supuesto monolito chavista y corrobora quienes son los primeros en abandonar los barcos cuando se hunden, las catalogase de quebrantadoras del hilo constitucional.
Echarle Tipp-Ex a los hechos
Lo más insólito de este golpe de Estado es que el “independiente” poder judicial a instancia del “obediente y respetuoso” poder ejecutivo hizo, entre gallos y medianoche, como el estudiante al que consiguen copiándose en un examen y pretende que se desaparezcan las consecuencias si borra el párrafo. Dieron un golpe para ver qué pasaba y como el repudio no les agradó procuraron echarle Tipp-Ex a los hechos con lo cual se evidenció, por si alguien lo dudaba, que en Venezuela la separación de poderes es un cuento de caminos.
Pero ¿Qué más se puede esperar de un tribunal conformado por unos magistrados sin credenciales, cualificaciones y designados de forma exprés por el malhechor que presidía el parlamento en la legislatura anterior? Definitivamente a ellos hay que catalogarlos como lo que son: charlatanes, chimbos, chambones, chapuceros y chupópteros, por cierto palabras que no por casualidad empiezan con el mismo dígrafo del apellido del felón que originó este tremedal nauseabundo en el que se regodea la peste chavista.

Llueve… pero escampa

domingo, 13 de marzo de 2016

De maduro a podrido

Por Miguel Yilales
@yilales
Así como nuestro idioma tiene sus dificultades así mismo ocurre con la política venezolana. Aquí la polisemia (varios significados para una misma palabra) aplica por igual para el español y para el desempeño público.
Aquí existe un órgano que tiene la responsabilidad de la investigación penal y que bajo su égida actúan los acusadores pero que discrecionalmente inventa cargos a los inocentes para mantenerlos tras las rejas y prudencialmente se hace la vista gorda ante lo que se conoce como notitia criminis porque nadie denuncia y si hay denuncias las desestima por infundadas, en especial, si es contra los capos del partido al que pertenece la jefa de ese despacho.
Basta con revisar la memoria y cuenta que presentó la fiscal ante la Asamblea Nacional, aunque por las cifras maquilladas pareciera un cuento de memoria, para ver que hace tiempo abandonó lo que son sus funciones. Fíjense que en la masacre ocurrida en Tumeremo, primero negada por el gobernador Francisco Rangel Gómez y luego tildada de show politiquero por los diputados oficialistas, no se inició la investigación hasta que se puso color de hormiga.
El heredero arruinado e indocumentado que dirige los destinos del país, en uno de sus actos de populachería barata dijo que investigarían lo ocurrido en Tumeremo por lo que militarizarían la zona, con lo cual ya se sabía que no investigarían nada y que los militares por analfabetismo funcional contaminarían la escena del crimen.
CSI militar
De lo primero, ya el defensor que actúa como fiscal dijo hacia donde van las primeras pesquisas: hay unos colombianos involucrados. De ahí seguirá la estructura argumental y polisémica del régimen: colombiano significa que son paramilitares; por esas interpretaciones chavista paramilitar es clara alusión a Álvaro Uribe; involucrar a Uribe es decir Barack Obama y la derecha internacional; Obama renovó el decreto contra los funcionarios corruptos aunque para el régimen es contra Venezuela (será por la gran cantidad de chavistas involucrados) para ocultar la masacre que hicieron los marines junto a la oposición apátrida que apoya el decreto. En conclusión la culpa de la masacre es de la oposición.
De lo segundo valdría preguntarse ¿qué sabe el burro de pasta de dientes si lo que come es pasto? Una cúpula militar (parece que este término les contraría aunque lo aplican para la iglesia, los partidos políticos y los sindicatos) que desconoce las mínimas normas de investigación policial más allá de lo que hayan visto en las series de televisión, no investigará sino que empastelará todo en la zona. Sus primeras actuaciones así lo demuestran: atacan a los familiares de los desaparecidos y no a los que perpetraron los hechos.
¿Quién en su sano juicio le diría a los nazis que investigaran el genocidio? ¿Alguien puede creer que este cuerpo militar investigará los intereses del gobernador (que es general), que saludan militarmente y le rinden cuentas? Un régimen totalitario que resucitó el delito de difamación e injuria para perseguir políticamente a los periodistas (su última víctima es David León Natera y El Correo del Caroní) ocultará, negará y encubrirá cualquier información que lo pueda salpicar.
A botar lo inservible
Desde hace años (Chávez aún vivía) el ejército bolivariano (en minúsculas por como ha sido su actuación) fue encargado de la custodia militar del sur del país luego de que existiesen innumerables denuncias contra ese cuerpo que el honor se encontraba en las divisas que pudiera manipular y por su actuar pretoriano desde 2002, pero nada cambió en la zona: la minería ilegal continuó, las mafias ilícitas dirigidas desde la cárcel de Vista Hermosa (un oxímoron para el antro carcelario de Ciudad Bolívar) resguardan a los ciudadanos con calcomanías con la imagen de Nelson Mandela, el contrabando de oro y piedras preciosas a la orden del día y las desapariciones extrajudiciales como sistema paralegal. Es decir otra polisemia política.
Estamos ante unos desalmados que prefieren ver morir a todos los venezolanos antes que llevar a juicio a los responsables de los desmanes que se han cometido en nombre de este bodrio de revolución, que dicen gobernar para todos aunque eso signifique solo para ellos y que les parece sano jugar con la esperanza de la gente. Cuando las cosas entran en proceso de descomposición, huelen mal, no sirven y la solución es botarlas y en Venezuela ya la situación pasó de Maduro a podrido.
Llueve… pero escampa

domingo, 7 de febrero de 2016

Los miserables de Hugo (y no es Víctor)

Por Miguel Yilales
@yilales
Definitivamente el dicho popular de que hay personas que pasan por la universidad pero la universidad nunca pasa por ellos, nunca había tenido más ejemplos que los que nos ha correspondido vivir en esta lóbrega hora revolucionaria.
A sus desalmados líderes y paladines de la ignominia les encantan disimular su amplia cultura citando a autores que nunca han leído y que si acaso habrán ojeado. Por esa vía disfrutan mencionar de memoria y hablar de cuan “facurtos son”. Es una moda que los hace quedar como ignaros al saberse que lo supuestamente leído nada tiene que ver con su actuar.
Hablan de liberalismo pero pregonan el exterminio de cualquier otra forma de pensar distinta a la de ellos; se dicen expertos en transacción pero a las primeras de cambio solo saben del autoritarismo que les es más cómodo; se dicen socialistas y comunistas pero de “El Capital” solo han visto el grosor, el autor, su portada y su contraportada.
Esta semana la flamante abogada e implacable perseguidora de la injusticia en Venezuela, Luisa Ortega Díaz, le correspondió dirigirse ante la Asamblea Nacional para presentar la memoria y cuenta, que por mandato constitucional debe hacer cada año. Sin entrar en consideraciones de cuanto maquilló las cifras de desapariciones, secuestros, asesinatos, celeridad procesal o la gigantesca impunidad, lo que destacó, y todo el mundo recordará, es el que ella confundiera, quien sabe si adrede, el lugar de origen de Víctor Hugo, autor de la novela “Los Miserables”.
A leer novelas
Por supuesto que enseguida reventaron las redes sociales, insisto, no por un mensaje tan miserable e irresponsable, sino porque quien le preparó el discurso colocó a Víctor Hugo como nicaragüense, lo cual se corresponde con su entender de que sí no importa si un personajillo nació en Cúcuta o Caracas, cuanto menos un personaje universal como el literato francés.
Pero el cuento no se quedó ahí, de entre las entrañas de los opinadores políticos que pululan por doquier y hablan de lo que sea, surgió uno que me llamó la atención, por decir lo menos, que indicaba que el no iba a hablar del equívoco de la fiscal, porque él no leía novelas, quien sabe si es porque no encuentra diferencia entre Fiallo, Coelho o Víctor Hugo.
Si usted quiere saber de política o economía debe comenzar, no por el Manifiesto Comunista o la Riqueza de las Naciones, sino por El Principito, Nuestra Señora de París, 20 mil leguas de viaje submarino o las Aventuras de Gulliver que era la forma de criticar al sistema imperante en medio de las restricciones de la época.
Tanto a Chávez como a Maduro y a otros jerarcas de la cleptocracia que nos desgobierna, y a las cifras de Transparencia Internacional me remito, les encanta decirles a los demás que hagan lo que ellos serían incapaces de hacer consigo mismo o con sus familiares: a las personas le indican que lean mientras ellos navegan en las aguas de la ignorancia, que el imperio todo es malevolencia aunque ellos se encasquetan un sombrero de Mickey Mouse a penas lo ven o lo que es peor les piden sacrificios por la grave crisis pero envían a sus hijos a estudiar a las más selectas escuelas del mundo.
No sean tan miserables
Desde hace más de un año cientos de miles de estudiantes venezolanos no han podido continuar sus carreras en el exterior porque no reciben las divisas que les permitan cancelar las matrículas correspondientes. Las historias contadas por ellos mismos dan cuenta de cómo les ha tocado dedicarse a cualquier oficio para cumplir los compromisos adquiridos con sus casas de estudio.
La excusa con la que este régimen forajido y miserable justifica tamaña irresponsabilidad es que “las carreras que estudian no son necesarias para el país”, atrás quedaron las becas Ayacucho, de acceso para todos, implementadas por Carlos Andrés Pérez, el personaje más aborrecible de la IV, según el chavismo.
No hay dinero para que jóvenes venezolanos estudien, a menos que por sus venas fluya la sangre real del feudo de Sabaneta de Barinas, lo cual les da patente de corso (piratas al fin) para disfrutar y dilapidar el dinero que por gracia les corresponde. Estamos en una encrucijada en la que se hace obligante que quienes se dedican a la administración de lo público sean transparentes y honestos con su vida privada, para que no sean reconocidos como los miserables del Hugo venezolano, que nada tiene que ver con los del francés Hugo.
Llueve… pero escampa

domingo, 25 de octubre de 2015

Una piñata sin caramelos

Por Miguel Yilales
@yilales
No hay actividad que los niños deseen con mayor afición que la invitación a una fiesta. Se les olvidarán las tareas, las responsabilidades, pero nunca el día, la hora y el motivo de una celebración. No es la torta, ni la gelatina y mucho menos el quesillo los que realmente les atraen, ni siquiera los interminables y hasta repetitivos shows de imitadores, magos, bailarinas o muñecos son la esencia de la fiesta. La gran protagonista es, sin lugar a dudas, la piñata.
Recuerdo que en mi infancia, hace ya unos cuantos lustros, por lo general las piñatas estaban llenas de caramelos, chocolates y pequeños juguetes y nos turnábamos para tratar de reventarla con el palo de la piñata. Lo cierto es que la meta era que todos tuviésemos la posibilidad de recibir parte del relleno.
Lo que a ningún organizador de fiesta infantil se le ocurriría hacer es cursar invitaciones para muchos niños, llamarlos para la piñata y llenarlas de piedras, menos aun no rellenarla solo para que los infantes se vayan de la celebración con las manos igualitariamente vacías. Eso solo se le podría ocurrir, y a las declaraciones me remito, si quienes organizaran las fiestas siguieran las directrices de este bodrio que llaman revolución bolivariana, antiimperialista y chavista.

No vale Santa Lucía

Para estos desalmados, que promueven votos de pobreza para los demás pero son voluptuosos sibaritas en el vestir, el comer y el beber, lo lógico es amasar grandes fortunas, violar la ley, asediar y hostigar a los que no piensen como ellos, para luego huir y decir que no aguantaron más las presiones, no importa que no hayan tenido la fortaleza, ni la entereza para enfrentarla antes. Nada de coraje en asumir la responsabilidad, ni de valentía para oponerse a las decisiones arbitrarias y violatorias de la constitución, de quien está llamada a ser garante del debido proceso o de alzar la voz a tiempo para evitar que la injusticia se hiciese norma. Es que después de ojo sacado, no vale Santa Lucía.
Antes fueron Luis Velásquez, Eladio Aponte, Leamsy Salazar, Rafael Isea, ahora se les suma el fiscal patriota, bolivariano y revolucionario (hasta hace poco) Franklin Nieves, quien luego de esgrimir la guadaña en contra de Leopoldo López (se supone que el fiscal demostró la culpabilidad del imputado), celebró que la jueza lo sentenciara y que fue elevado al Olimpo de los próceres revolucionarios por Luisa Ortega Díaz, sale a denunciar que fue presionado y que trastocó la verdad en mentira para cumplir la orden de mantener en la cárcel a un inocente y satisfacer los retorcidos fines de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y cuanto bicho con pesuña hay en la revolución bolivariana.
Cabría preguntarle ¿A cuántos más llevó a juicio y permitió sentenciaran sabiendo que eran inocentes solo porque lo presionaron?, sí trabajó bajo los designios de Luisa Ortega desde hace 7 años ¿Por qué tardó tanto en denunciar cómo su exjefa obliga a los fiscales a actuar contra el debido proceso? ¿Con qué tesitura moral les pide a los fiscales y jueces que sean valientes cuando él no lo fue?
Todo un tema de discusión y reflexión para quienes aun creen que la turba que se apoderó del poder tiene algo de talante democrático.

Una poblada infantil

Estos remedos de ciudadanos solo desean permanecer en el poder porque sus riquezas mal habidas vienen del latrocinio de los dineros públicos y saben que una vez desalojados de su posición de mando deberán rendir cuentas por destruir al país desde que aparecieron en la vida pública, por los inocentes que sentenciaron y asesinaron por pensar diferente, por la delincuencia y grupos de exterminios extrajudiciales que promovieron, por el caos anárquico, la inseguridad, la escasez y la inflación que estimularon, por dilapidar la fortuna que ingresó al país e imbuirnos en el más desastroso atraso.
A nadie le gusta una piñata llena de piedras, menos les agrada que le arrebaten lo que en justicia “piñateril” le correspondió y no perdonan, so pena de que una poblada infantil tome la justicia en sus manos y acabe con la fiesta revolucionaria, que los engañen.
Ese es el país que tenemos tras 17 años de una involución política generada por el más perverso sistema de distribución de miseria como lo es la revolución bolivariana y por esta claque que disfruta las bacanales revolucionarias, liban los escoceses más añejos, pero que deciden irse al Imperio cuando ven una piñata sin caramelos.

Llueve… pero escampa