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domingo, 9 de octubre de 2016

Entre el malo y el peor

Por Miguel Yilales
@yilales
Hay caminos en la vida que además de confusos son inescrutables. Fíjense que tenemos a personajes que luego de impulsar la guerra terminan como santos adalides de la paz; otros que en el afán de aparentar bonhomía se dedican a la destrucción de toda una sociedad mientras depauperan a sus connacionales; hay adulados que son insultados pero aplauden porque no entienden más allá de la loa elemental y están los que sueltan ideotas (que en sus bocas suenan a ideítas) para aparentar algo de inteligencia aunque todos sepamos que los rebuznos, ocultados con cara de sobrado ante el aplauso lisonjero, solo ratifican su supina inopia. Es que unos nacen para estrellas y otros estrellados.
Así es como algunos incapaces han llegado a presidente en las republiquetas bananeras (no me refiero a ninguna en particular). Pasan desapercibidos al esconderse tras las sombras de sus mentores hasta que puedan dar el zarpazo final, eso que llamamos la puñalada trapera, y quedarse con el coroto que, en estos casos, es una silla gubernamental o quienes persistentemente se desempeñaron como simples espalderos, cargas maletines, sigüises, recaderos o mandaderos (hay los que son todo en uno) para que los designasen como herederos.
Por supuesto que al final de la historia a estos, depreciados y despreciables personajes, nadie los recordará así compren o se hagan acreedores de reconocimientos y premios internacionales, en especial si quienes los otorgan sufren del mismo síndrome de incapacidad desmedida para ver la realidad que está ante sus propios ojos.
Adulan sin inteligencia
En estos días al estrellado, y no por estrella, heredero del Terminator venezolano, caribeño, latinoamericano y mundial le dio por emular (no viene de mula) a su predecesor al proponer la eliminación de ciertas palabras porque a él, que nunca pisó un salón de clases o se paseó por los pasillos de alguna universidad, le parecía.
Por eso sugirió prescindir de la adolescencia, no porque los infantes franquearan a la adultez sin pasar por GO ni cobrar 200 sino porque la palabra tiene una etimología siniestra (no se relaciona con la nefasta izquierda) ya que provenía del verbo adolecer (un dislate que admite muestras de estupor, incredulidad o una carcajada).
Sí al destructor supremo, que tampoco entendía de lingüística ni filología, se le había ocurrido (mediante leyes) execrar del lenguaje, por despectivas, las palabras conserje, prostituta y sirviente, el legatario de nuestro folclórico exterminador no se podía quedar atrás en eso convertir lo insignificante y banal en primordial razón de Estado; lo perverso y lamentable es que tengamos que calarnos a semejante cateto con posturas de intelectual.
Es como el otro estrellado, ese que se quedó con los crespos hechos al no recibir los favores del cónclave castrocomunista de La Habana, el mismo esperpento que nunca ejerció la profesión para la que estudió, el que necesita rodearse de otros estrellados que le rían las morisquetas en su programa televisivo mientras él que se carcajea como hiena (aunque también se comporta como tal) y el que, junto a su hermano, ha demostrado que no son cojos ni mancos para vivir del erario nacional, que asume como un halago los chantajes de que sí el revocatorio es en el 2016 él sería candidato y que sí es después él asumiría la vicepresidencia.
Pavo real desplumado
El capitán que blande un garrote, como si estuviese en las cavernas, no comprende que en política hay elogios que matan. Que eso de exaltarlo como el coco (el malvado asustador de niños) que no dejará piedra sobre piedra; de etiquetarlo con el mote de espíritu maligno de la revolución (que indefectiblemente sabemos que lo es); de revelarlo a modo de preclaro ejemplo de la plaga que nos cayó encima desde que aparecieron a la escena política y que se le considere como vestigio fundamental de la peste putrefacta que, cual gangrena, destruyó todo el tejido orgánico de la institucionalidad venezolana, es una estrategia como para andar acongojado, angustiado y desconsolado cual pavo real desplumado.
En los infaustos momentos que padecemos, quien no tenga firmes convicciones morales, se ilustre y se prepare está predestinado, como los miserables personajes de esta panfletaria revolución, a vivir de los falsos elogios o a aparentar que posee algo de materia gris. Los venezolanos no tenemos porque escoger entre el malo y el peor de la revolución que, a final de cuentas, es la misma miasma.
Llueve… pero escampa

miércoles, 6 de febrero de 2013

Ni que sea Harry Potter

Miguel Yilales
@yilales

En Venezuela nos debatimos entre la ficción y la realidad. Hay quienes dicen que el nuestro es un país bizarro, sin conocer el significado de esta palabra.
Si nos vamos a la fuente del idioma, bizarro es una cualidad que denota un porte erguido, con carácter, firme… pero si escuchamos las declaraciones de quien detenta el poder, ilegítimamente en el país, sabemos que no es a esto a lo que se refieren. 
En el sentido denotativo la palabra bizarro expresa cualidades positivas, no obstante comúnmente se utiliza para referirse a algo raro, extravagante, insólito, debido a la influencia de la palabra bizarre, que en inglés y francés, significa “extraño”, “extravagante”, “anormal”, “atípico”, lo cual ha hecho que en lo cotidiano se le otorgue también este significado. 
La sabiduría popular, a veces no tan sabia si nos remitimos a los últimos 14 años, cuando ve algo muy extraño o insólito lo denomina bizarro, con lo cual, entonces, sí estarían refiriéndose a los signos de nuestro cotidiano vivir.
En la dialéctica esta semejanza de términos de diferentes idiomas con significados disímiles se denomina “falsos amigos”, otro tema que conocemos a plenitud, ya que el país cuenta con un “club de falsos amigos” a los que solo les interesamos en función a lo esplendidos que seamos con el petróleo, pero esa es harina de otro costal.
Nunca se imaginó J. K Rowling, autora de esa saga de ficción cuyo protagonista es un niño mago llamado Harry Potter, que su mundo de novela fuese a tener su versión bizarre en la realidad. 
Y digo que definitivamente aquí la historia es al revés. Con magos, brujos, monjes, enanos y gigantes, pócimas y demás yerbas, pero sobre todo el mal triunfando sobre el bien. Los buenos son malos y los malos son buenos.
Tenemos jóvenes y arcaicos perversos que personifican al mal ganando al bien. Hasta nuestra versión del innombrable Lord Voldemort, que está muriendo en vida, maniobrando para escaparse a la parca, aunque de ella nadie se ha evadido. Hasta un Harry Potter, que en lugar de bueno es retorcidamente malo, hasta para emular a su alter ego Voldemort.
Este Harry criollo y no tan maduro, heredó el reino, lo administra por instrucciones del innombrable, habla por él, está en conexión directa con el amo, lee sus pensamientos y hasta firma igual a él.
La maldad de este HP, me refiero al nombre y no a lo que es, quedó evidenciado cuando lo vimos salivando de placer, como perro de Pávlov, al responder vilmente a la carta que, una valiente niña de apenas 15 años, le dirigiera para pedir clemencia para su padre.
Ivana Simonovis, una heroína de carne y hueso, que se manifiesta cansada de llorar y sufrir, que se siente vieja sin serlo, clama por una medida humanitaria, pide un gesto noble, necesario y hermoso para acabar los odios. 
Y el HP, le responde que no permitirá la impunidad y que nadie lo manipularía a través de los medios. No importa si son culpables o no, lo importante es la exclusividad en la manipulación.
Ante un clamor misericordioso, una respuesta perversa.
Al HP solo se le olvidó que fue un desertado de sus filas, quien desde Costa Rica, confesó haber sentenciado a inocentes, siguiendo instrucciones del mismo padrino que descansa en el Caribe.
Todos ellos dejan de lado que en el mundo bizarro o en el bizarre, la justicia podrá tardar, pero llega y lo que es peor llega sin clemencia, no se salva ni que sea un HP.
Llueve… pero escampa