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miércoles, 4 de febrero de 2015

Aleuzenev, una Venezuela al revés

Miguel Yilales
@yilales
En los excelsos momentos que vive Aleuzenev es indiscutible que estamos bajo el imperio de la libertad. Desde que llegó ese dechado de hombres y hombras, mujeres y mujeros, jóvenes y jovenas al poder nunca se habían respetado los derechos humanos como ahora.
Y si no se percibe muy humano que se diga, es porque nos encontramos ante un proceso planificado a largo plazo que ha tenido que sortear los obstáculos que se le presentan entre conseguir la paz interplanetaria y evadir las conspiraciones venidas del imperio norteamericano.
Luego de la II Guerra Mundial, los gringos se aprovecharon de la derrota alemana, de las deudas europeas y de la rendición japonesa para colonizarlos, es por ello que en toda Europa y en Japón el idioma oficial es el inglés, la moneda el dólar y el presidente es Barack Obama.
Cosa muy distinta a ese dechado de virtudes democráticas que fueron los soviéticos quienes al finalizar la revolución que acabó con la Rusia zarista colocaron bajo su ala, sin ningún interés, a pequeñas naciones para evitar que cayeran bajo el influjo perverso del capitalismo, costumbre que aún mantienen en Crimea y Ucrania, y que falló en Cuba, que aun estaría bajo su protección, si no fuese por el asedio de los gringos, que evitaron la construcción de complejos turísticos en Varaderos, para hacerla claudicar.

Totalmente al revés

Es por eso que a uno le da como encono que sean precisamente los Estados Unidos quienes vengan a imponer sanciones a los funcionarios más honestos y abnegados del mundo, que tratan de llevar la mayor felicidad a sus connacionales. Es tan brutal la saña y la envidia que se nos tiene que son incapaces de reconocer los avances en materia de seguridad, igualdad, libertad y confraternidad que ha dado la revolución.
En cuanto a la garantía a la vida, a la libertad y a la seguridad de las personas, no hay país más seguro, más libre y donde se respete más la vida que el nuestro. De hecho ningún funcionario usa escoltas porque la tasa de homicidios es prácticamente nula, si tomamos en cuenta que pertenecemos a la Patria Grande ¿Qué pueden representar apenas 447 muertes violentas en Caracas en el primer mes del año o qué un general autorice a disparar armas letales ante manifestaciones pacíficas solo por la sospecha de que exista peligro para esos herederos de las glorias patrias que son los militares? Es egoísta pretender equiparar la sanguinaria frase de Betancourt de “disparen primero y averigüen después”, con este excelso instrumento jurídico garante de los derechos humanos, que deja sin efecto las maldiciones bolivarianas contra los militares que empuñen las armas contra el pueblo.
Es por ello que ningún paisano, no me refiero a las insinuaciones del expresidente Pastrana, tiene de que preocuparse. En este país de inmigrantes se le garantiza igualdad a todos los que decidieron vivir con nosotros. Ni siquiera andamos con las nimiedades de investigar si alguien nació en Cúcuta o Caracas, para ello decimos que somos ciudadanos del mundo, con lo cual dentro de poco podremos tener un presidente chino, no porque nos hayan colonizado sino porque ellos también son terrícolas.

Un país cheverísimo

Tan buenas están las condiciones en este país, que a diario llegan norteamericanos solicitando asilo en busca del sueño socialista. Una nación donde impera la ley y se respete la propiedad, no como en su país que diariamente vive expropiaciones, saqueos y donde hacen largas colas frente a Walmart o Walgreens (algo parecido a los Abasto Bicentenario y a Farmatodo) para poder adquirir los bienes básicos. Sí un verdadero revolucionario, heredero de las glorias de Zamora y Boves gobernara allá, ya hubiese ocupado temporalmente esas cadenas explotadoras de los estadounidenses.
Por supuesto hay un tema que aun debemos mejorar, y no es otro que la libertad de opinión y expresión; La mezquindad de los dueños de los medios llega al extremo de preferir ir a la quiebra que reconocer los méritos del gobierno más sublime del orbe, tan solo algunos periódicos, canales de televisión y emisoras de radio, con la pluralidad que les caracteriza, difunden la única verdad.
Estamos ante un espejo de feria, vemos un reflejo distorsionado y opuesto a lo que un país debiera ser, lamentablemente mientras sigamos gobernados por incapaces, torpes e inhábiles seguirán las violaciones a nuestra dignidad y no dejaremos de ser Aleuzenev, una Venezuela al revés.

Llueve… pero escampa

miércoles, 8 de enero de 2014

Ni seguridad, ni patria, ni nada

Miguel Yilales
@yilales
La historia de la humanidad es la historia de las emigraciones. El ser humano siempre ha ido de un lugar a otro. Si diéramos por válido que el hombre, y no me refiero a Adán, apareció en el África, entonces el resto de los seres humanos somos descendiente de emigrantes.
La tradición judeocristiana habla, en los primeros libros del Pentateuco, de la expulsión de Adán y Eva del Paraíso Terrenal, lo que podría considerarse como el primer exilio, y también hace referencia a la Huida de Egipto del pueblo judío en el Éxodo que, dirigida por Moisés, emigró en busca de la Tierra Prometida.
Por su parte, la religión musulmana comienza con la Hégira o huida de Mahoma el año 622 de la Era Cristiana, por lo que todo éxodo similar se le aplica ese término por extensión.
Muchos fenómenos históricos están estrechamente ligados con la emigración: las guerras, como la civil española y la Segunda Guerra Mundial, dieron origen a grandes emigraciones de europeos hacia los países americanos; las mejoras económicas y sociales hacen que los africanos partan a Europa y la inseguridad que los venezolanos se vayan a donde los reciban.

Diáspora sin tradición

Los venezolanos no tenemos tradición de emigrantes, pero hoy conseguimos a muchos compatriotas que están tras la búsqueda de un pariente lejano dentro del árbol genealógico para huir del país. No importa si es un país europeo, los Estados Unidos, Canadá, Australia, Panamá o Costa Rica.
Si el proceso de emigración de venezolanos fuese solo como una consecuencia de la dinámica de transformación económica, social, política y cultural del siglo XXI no importaría, pero cuando está asociado a un proceso de “sálvese quien pueda” en resguardo de la integridad física, la libertad o la seguridad económica es preocupante.
Pero se hace necesario diferenciar la emigración del exilio. En el segundo hablamos de la salida del país por razones políticas, por adversar a un régimen o sistema político, en el que los adversarios políticos son perseguidos por la vía judicial, militar o de la propaganda gubernamental, mientras que la emigración se entiende como un movimiento voluntario asociado a la búsqueda de mejores condiciones de vida, por razones económicas, culturales, sociales o personales.
Llámese “La verdad de las actividades comunistas en Venezuela” o “El libro rojo” de López Contreras, las listas Tascón y Maisanta de Hugo Chávez o la divulgación de los opositores viajeros y los afiches de la “Trilogía del mal” de Maduro, todos buscaban y lograron el mismo fin: el terrorismo político y consecuentemente la expatriación.
No importa cuál sea la causa, los venezolanos están dispuestos a abandonar el país que los vio nacer. Y no es para menos, al año el hampa se despacha al 0,1% de la población, es decir, a 30 mil venezolanos y quienes gobiernan implementan planes de seguridad que, por los resultados, debieran llamarse Patria Insegura.

Delincuencia desatada

No es solo que una artista venga de vacaciones y no vuelva a salir porque unas escorias sociales decidieron que no debía seguir existiendo, el problema es que día a día mueren venezolanos de distintas partes del país y terminan siendo solo cifras que este gobierno maquilla.
En estos últimos años he visto partir a dos hermanas. Sus hijos no son de esta tierra, asimilan otras culturas y nacionalidades. He visto como mis estudiantes buscan recomendaciones huyendo de un país que les es extraño. He visto a mis compañeros de trabajo, los jóvenes buscando donde ir y los viejos a donde mandar a sus hijos. He visto partir a mis hijos mayores buscando seguridad, hoy que debiera estar celebrando su cumpleaños, celebro porque no esté en este inseguro país.
Presenciar el éxodo de un hijo en busca mejores posibilidades fuera de su patria es doloroso. Oír a un hijo decir que ama a su país, pero que no regresaría jamás es aun más doloroso.
Lamentablemente para Monica Spear y su familia o para los Pedro Pérez y los Juan Bimba que mueren a diario, no hay manera de cambiar el rumbo de las cosas, porque como dice el refranero popular después de ojo sacado no vale Santa Lucía.
Al resto de los venezolanos nos queda exigirle al gobierno que reconozca su incapacidad con su Plan Patria Segura, como también lo fue su predecesor, mentor y guía eterna con los 19 planes anteriores, y que actúe para recoger los monstruos que creó en estos 15 años, es decir, que gobierne porque sin seguridad tampoco tenemos patria.

Llueve… pero escampa

jueves, 26 de diciembre de 2013

Un venturoso 2015

Miguel Yilales
@yilales
En algunos lugares, el comienzo del año se festeja con la tradición de las 12 uvas, que de acuerdo al ritual deben engullirse con cada campanada del nuevo año y un deseo, algo así como pensar, degustar y no morir, atragantado, en el intento.
Después vendrán los brindis y los propósitos de alcanzar metas, para finalmente degustar la cena de fin de año.
Esta tradición viene desde la antigüedad. Los pueblos del mundo se dieron cuenta de que, trascurrido cierto tiempo, las estaciones se repetían, los cultivos volvían a crecer y las lluvias retornaban para regar las nuevas semillas. Un eterno retorno al principio.
Para los babilonios esa repetición de las estaciones era un motivo digno para celebrarse e instauraron un ciclo de 11 días de fiesta, que comenzaba cuando la primavera describía sus primeros trazos entre los jardines colgantes.
En cambio los egipcios recibían con algarabía las señales que preludiaban el nuevo año: el Nilo empezaba a crecer y el caudal se hacía propicio para la siembra.
Desde siempre, el nuevo año ha significado el festejo de un porvenir, una victoria que se desea pero que no ha ocurrido, un elogio a la esperanza cada 365 días.

Deseos que no empreñan

Antes de iniciar este artículo, el 52 del año, hice una lista de buenos deseos para mis hijos, para mi familia, para mi… todo iba bien hasta que comencé a elaborar los de esta Tierra de Gracia.
Y no es que no lo desee, es más lo anhelo, porque ser venezolano es aspirar lo mejor para nuestra tierra, afanarse por ser un país del primer mundo, con grandes vías, con menores índices de pobreza, sin indigentes, sin torres de David, sin rencores y odios por la política, donde no estemos divididos entre ellos y nosotros.
Pero desear un venturoso 2014, solo sería posible como parte de un desvarío.
Según las estimaciones de los economistas, lo que viene es joropo, el problema es que nos agarra sin alpargatas, porque el gobierno en su afán por ganar apoyos foráneos le dio por regalarlas a otros países.
Pero como las cosas no quedan ahí, decidieron 14 años después rectificar, no por los diálogos o por las leyes de amnistía que se estudian y nunca llegan, sino con el precio de venta de la gasolina, que en la onda del precio justo, se percataron era necesario aumentarla.
Asimismo como saben que el dólar oficial es inmanejable e irreal, quienes viajen a partir del 31 de diciembre deberán adquirir su cupo a través de las subastas del SICAD o con el precio referencial de este, según dejó ver el superministro que maneja el “Excremento del Diablo”, con lo cual devalúan sin devaluar.
El río Guaire que debía estar saneado para este 2014, aun sigue siendo depositario de aguas grises y negras de toda la gran Caracas, por lo que seguiremos siendo una ciudad que deposita sus detritos a las costas barloventeñas, uno de los parajes vacacionales de los mismos que la contaminan.

Un receso con olor a trabajo

En cuanto a la política, tendremos una larga pausa electorera, luego de que en 14 años hayamos tenido 17, si como se lee, 17 procesos eleccionarios. Es que el sistema diseñado por los constituyentes, con muy buen asesoramiento, estaba montado para que no tuviésemos períodos concurrentes y se evitaran procesos megaeleccionarios, con lo cual se podría hablar del sistema democrático perfecto.
La lucha contra la corrupción, viniese de donde viniese, quedó solo para la habilitación de los poderes extraordinarios presidenciales y los titulares de la prensa. Es decir en una pausa hasta las elecciones parlamentarias.
Asimismo ocurrió con la disminución de los índices delictivos e inflacionarios, esto por dos vías bien por la supresión de las cifras oficiales, no necesariamente reales, como lo ocurrido con la inflación de noviembre suprimida por decisión del Banco Central o con la violencia por criminalización de quien informe sobre ella.
Estas y otras razones me hacen desear un venturoso 2015, porque creo que entre los desaciertos del gobierno, lo errático de la oposición, el populismo desenfrenado, la corrupción roja desordenada y licenciosa, la escasez de los bienes de primera necesidad, la inflación escalando al top 1 del mundo, la inseguridad a niveles indescriptibles y sin líderes, pareciera que el 2014 no se alejará mucho de la realidad vivida en estos tres lustros revolucionarios.
A pesar de ello y de quienes critican que critiquemos, seguiremos tecleando y luchando para que el próximo año no tengamos que diferir los deseos de buenaventura para el 2016.

Llueve… pero escampa