sábado, 20 de junio de 2015

Intensa-mente maduro

Miguel Yilales
@yilales
Lo primero que quiero aclarar a mis consecuentes lectores es que no he cambiado de parecer en cuanto a las convicciones políticas y mucho menos que, como dijese Fouché, encontraron como torcer y trastocar mis principios y valores. Hechas estas precisiones les digo de qué va este cuento.
Esta semana el estudio Disney Pixar estrenó su más reciente comedia infantil, una película que trata sobre las voces que hay dentro de la cabeza de cada ser humano, es decir, las emociones que hacen una experiencia inolvidable el diario devenir: alegría, tristeza, enojo, desagrado y temor.
La película, según las críticas que se han hecho en las presentaciones privadas y en el Festival de Cannes, será exitosa, una más a las que ya nos tienen acostumbrados estas casas de la magia del entretenimiento, y que además atraerá la aclamación casi universal por lo interesante de la propuesta: entrar en la mente humana.
De ser maravillosa, como parece que será, uno se imagina a la Villa del Cine produciendo un remake boliburgués que hable sobre las voces que debe tener un verdadero socialista, chavista, madurista y diosdadista (espero no haber dejado fuera a ninguna de las tendencias) en la que las emociones tienen que disociarse de la realidad para aferrarse al poder a pesar de sus desatinos. Por supuesto no sería una comedia, sino una tragicomedia con mucho terror y miserias.

Un Godzilla tropical

Si el protagonista fuese la delirante cabeza de algún maduro personaje que profese las ideologías demodés y sin sentido del siglo XX (aunque en nuestro caso a veces llega hasta el XV) de seguro encontraremos que sus emociones son: ira, envidia, terror, odio y resentimiento, con lo cual se entendería ese comportamiento a lo Godzilla en que, a paso de vencedores, siembra muerte, desolación y destrucción a lo largo y ancho de una nación.
Fíjense que sí hablamos de economía hay que sentir mucho resentimiento para mantener el control de cambio, destruir el aparato productivo y pretender vender la idea de que las cosas suben de precio porque hay unos malévolos empresarios que en lugar de producir para hacerse más ricos, prefieren la quiebra para derrocar al gobierno.
Pero si en su lugar el tema a conversar es el trato inhumano y salvaje hacia los políticos presos por hacer política (una frase genial de Felipe González), la criminalización de las protestas o cómo actúan contra los que piensan distinto a ellos, quien gobierna las acciones de seguro es la ira, única forma de entender que no exista el debido proceso, que se solucione todo con gas del bueno o que se pretenda enjuiciar desde un simple tuit hasta un ocurrente meme.
En cuanto a la envidia sabemos que asume las funciones de liderazgo cuando le da por criticar de manera malsana al que trabaja y produce, pretende destruir a las universidades porque prefirió cambiar el libro por la libra (no crean que se me pegó el sexismo idiomático) de piedras que lanzaba cada jueves (día de protesta) para vaguear hasta el lunes o por la manera en que insulta, veja, desprecia a todo el que es más exitoso y tiene méritos que mostrar.

A expensas de sus miedos

Aunque quien debe gobernar la mayor parte del tiempo a este maduro protagonista debe ser el terror porque: no se imagina fuera del poder; sí hace cambios lo acusaran de traidor al proceso y si no los hace lo será por destruir la nación; ocultó la verdadera fecha de la muerte de su padre putativo y a alguien se le puede ir el yoyo sobre cómo se firmaron decretos desde el más allá; y se sabe cautivo de los mazazos de Diosdado, de los militares que no le paran y las flores (y no es Cilia) con que actúan los colectivos de paz.
Y dejé para el final al sentimiento que más disfruta y lo representa: el odio. Es que solo desde la animadversión, la tirria, la enemistad y la ojeriza se puede explicar todo el esfuerzo puesto de manifiesto para desaparecer la venezolanidad de la faz de la tierra y su aspiración de vernos deambular con ambas rodillas en tierra, sometidos a los designios del decrépito titiritero cubano que lo maneja a él y que lo ha convertido en un hazmerreír de marca mundial.
Propongo que para evitar las demandas del emporio norteamericano de entretenimiento, porque todas las querellas las estamos perdiendo, podrían parafrasear el nombre de la película y llamarla “Maduro de-mente intenso” (no me refiero a apellido alguno, sino a la madurez) y quien quita le den un Oscar por sus perversas emociones.

Llueve… pero escampa

jueves, 11 de junio de 2015

Cabello sí se cae

Miguel Yilales
@yilales
Dicen que avergonzado por la pérdida de cabello, al emperador Julio César sólo le quedó disimularlo con una corona de laureles. Pero si hoy resucitara, el gobernante romano encontraría atónito decenas de alternativas para prevenir, revertir o disfrazar su calvicie.
En el hombre, hasta el 99% de los casos la caída de cabello es de naturaleza hereditaria o androgenética. Como todavía no se puede modificar el ADN para evitar ese designio de los genes, cuando la calvicie amenaza hay cuatro posibilidades básicas: resignarse, usar medicamentos, colocarse una peluca u operarse.
Hacia el siglo XVIII, los jueces y nobles usaban prominentes pelucas como símbolo de sabiduría. Hoy, en cambio, la idea es que se noten lo menos posible... aunque muchas veces los intentos son infructuosos. Recuerdo al actor Carlos Olivier recomendando una solución a la caída de cabello, que era una costosa alfombra entretejida que fijaban al cuero cabelludo con una resina de almendras.
Ser calvo te da la ventaja de no sufrir por el mantenimiento del cabello, en especial en la situación que se vive en Venezuela en que no se consigue champú, enjuague y los barberos ajustan los precios según el valor del dólar.
Todo el mundo se da cuenta de la caída de cabello y a sottovoce se ríen de quienes tratan de ocultarlo.

Capo di tutti capi

Todo esto viene a cuento porque por diferentes esquinas, avenidas y autopistas han aparecido una serie de pintas y grafitis en las que se lee: “Que caiga Cabello” o “Que se lleven a Cabello”, cosa que me ha llamado poderosamente la atención porque no sabía que había tanto hincha a favor de la caída de cabello.
Por supuesto que los adeptos del gobierno han entendido que se trata de un ataque en clara alusión a algún personajillo, nefasto y perverso de esta tragedia histórica que nos ha tocado vivir a los venezolanos en los 16 años de revolución bolivariana. Con lo cual parecieran asumir que toda alusión al cabello es una clara referencia a Cabello, igual a que se molestaran porque la gente sepa que lo maduro, tarde o temprano, se pudre.
Menos mal que a los publicistas no les ha dado por hacer una campaña para una barbería o a esta no les ha dado por promocionar sus servicios con frases como “hay que cortar el cabello”, “navaja afilada, maquina y tijera para cabello” o “se te cae (el cabello), ráspatelo” porque podrían haber sido acusados de intento de tiranicidio o condenados por la parcial, dependiente y sumisa justicia roja por difamación, injuria, maledicencia, ultraje, agravio e insulto por nombrar el cabello, que es distinto al Cabello que no rompe un plato pero sí la vajilla completa (participó en golpes de Estado, destituyó alcaldes, diputados y gobernadores y sus excolaboradores lo acusan de ser il capo di tutti capi de la caterva gobernante).
Pero eso de que la sensibilidad este a flor de piel es otro de los legados de un individuo que teniendo todas las posibilidades de desarrollar el país por los ingentes recursos que entraron a las arcas públicas, se atragantó con un discurso político demodé, fatuo y sin sentido en lugar de generar beneficios por la vía del desarrollo individual, de la promoción de las libertades y del trabajo productivo.

Ni con Tricófero de Barry

Es que quienes llegaron para construir, destruyeron; quienes estaban para generar riqueza nos depauperaron; quienes pudieron gobernar dentro del marco de la ley y la constitución, lo hicieron a su margen; quienes debieron defender la nacionalidad, la soberanía y la ciudadanía se entregaron sumisamente a los pies de unos sátrapas caribeños que ya no encontraban a quien chulear.
Si alguien me preguntase por la caída de Cabello, y en este caso no me refiero al que nace en el folículo piloso, le diría que no es algo que me quite el sueño, porque los años me han enseñado que no vale la pena preocuparse por lo que es inevitable.
Las revoluciones y sus personajes creen que son eternas, son como los imberbes que piensan que la juventud es para siempre y que la vejez nunca los alcanzará. Así le pasa a Cabello que no entiende que tarde o temprano caerá en desgracia, no hay manera de evitarlo, porque el poder es efímero y temporal, y en esta revolución socialista, chavista y madurista en la que no hay ni siquiera Tricófero de Barry, aquel reconstituyente que recomendaban las abuelas, es mejor que se resigne o empiece a usar peluca, porque los venezolanos vamos a disfrutar de esta alopecia gubernamental.

Llueve… pero escampa

viernes, 22 de mayo de 2015

Rata de dos patas

Miguel Yilales
@yilales
En la cultura occidental las ratas tienen connotaciones negativas porque son percibidas como unos animales peligrosos, sucios, fuente de enfermedades, parasitarios y ladrones de comida. Describir a una persona “como una rata” implica generalmente que está envuelta en algo sospechoso y deshonesto, que pertenece al hampa o es un informante y delator.
Recuerdo que hace algún tiempo escuché en la radio un tema que me llamó la atención. Es de esas canciones que la gente llama corta venas, un despecho de principio a fin que hablaba precisamente de una rata.
La letra se refería a un despreciable animal rastrero, que de paso era un adefesio mal hecho, un infrahumano y además un espectro del infierno, que solo puede compararse con una alimaña, una culebra ponzoñosa, un desecho de la vida, una sanguijuela, una cucaracha que infecta donde pica, un inútil y una hiena del averno.
Sí algo se parece al amor es la política o viceversa. Ambos son apasionados y ardientes, no son objetivos, ni desinteresados, mucho menos equilibrados y jamás renunciativos (nadie dice “se lo dejo a usted” para demostrar desprendimiento), son monotemáticamente obsesivos y por supuesto socialmente imprescindibles. Son tan similares que sufren de los mismos trastornos: el abandono, la apostasía, la apatía, el desanimo y, el peor de todos, la traición.

Con madriguera y todo

En los últimos años hemos experimentado la mayor traición cometida en Venezuela. Quienes se postulaban como los salvadores de la crisis que se vivía en el país, que además acabarían con la corrupción porque la eficiencia gubernamental sería su bandera y que lo convertirían en una potencia económica, social, deportiva, política e industrial, lo terminan dejando en el abandono, con la inflación más alta del continente y una de las más altas del mundo, con una sociedad que mendiga y deambula en busca de los productos de la cesta básica, que no tiene electricidad, agua potable, viviendas dignas, vialidades decentes, con una moneda debilucha frente a otros signos y donde los pranes administran la inseguridad junto a ministros, jueces, fiscales, diputados y militares.
Todo esto viene a cuento porque en días recientes empezó a salir a la luz pública una serie de documentos, artículos de prensa y trabajos de investigación periodística que supuestamente confirman que desde que se inició este disparate de revolución hay en sus filas un capo (lo cual era un secreto a sottovoce) que era dueño de empresas, negocios, centros comerciales, emporios que administra a través de testaferros y con capacidad para contratar a famosos artistas cubanoamericanos para que le den lecciones de canto a la hija.
El teniente-capitán que dirige la Asamblea Nacional y da órdenes a los diputados que hacen vida en ella, nunca ha demostrado de donde salieron los fondos para el estilo de vida que ostenta, pero seguro estoy que no provienen de la pensión militar (no le quedó al dársele de baja), de la dieta parlamentaria o de lo obtenido en CONATEL, los distintos ministerios y la vicepresidencia, por lo cual el imaginario popular lo ha convertido en el pimentón de todos los guisos.

Diosdado Today

Un Diosdado desencajado, y no me refiero al general que interpreta Franklin Virguez en “El Señor de los Cielos”, se mostró ofendido por las denuncias aparecidas en los periódicos internacionales y que fue reproducida por la poca prensa nacional independiente que queda, y se querelló con los editores porque se le acusaba sin presentar pruebas, no se presumía su inocencia y se le sometía al escarnio público.
Atrás quedaron la destitución fraudulenta del curul de María Corina Machado, nada que ver con las acusaciones infundadas contra Ledezma, López, Ceballos, Scarano, Capriles y los estudiantes, ni siquiera mencionar a los comisarios y policías sentenciados sin elementos de convicción y tampoco parece relevante el sinnúmero de chismes, invenciones y embustes que supuestos patriotas cooperantes le hacen llegar a su programa y que él usa para desprestigiar sin presentar pruebas o presumir inocencia.
Desconozco si la canción de Paquita la del Barrio tenía destinatario, en lo particular tengo a quien dedicarla, pero estoy seguro que en el país hay más de uno dispuesto a cantarla a viva voz a los responsables de la destrucción institucional de una nación que de exportadora de libertades terminó protagonizando el narcotráfico, la corrupción y la violación a los derechos humanos.

Llueve… pero escampa

jueves, 14 de mayo de 2015

Imitadores de pacotilla

Miguel Yilales
@yilales
Desde hace tiempo he estudiado el mito político y el empleo de mitos para hacer política, una práctica que en nuestro país se podría equiparar a la afición de hablar de cualquier tema y materia sin propiedad.
Por supuesto que crear mitos es más fácil si lo hacemos de personas que han ejercido el poder económico, social o político de un país. Que sí cantaba o sí bailaba, que sí era irresistible para el sexo opuesto, que sí se ha leído todas las obras de la Biblioteca de Alejandría o cree que Alejandría es una vendedora de libros de las que hace vida en la Fuerzas Armadas, es lo de menos, lo importante es que usted crea el cuento que le echen.
Eso ocurre con el que mientan el comandante supremo y eterno. Y es que luego de 15 años ejerciendo el poder político en Venezuela, con más de 3.656 horas o lo que es lo mismo 152 días ininterrumpidos de exposición televisiva, de seguro encontraremos imágenes que podrían ser copiadas de películas hollywoodenses o, más en su estilo, de novelas de Delia Fiallo.
Recientemente salió un opinólogo que le dio por convertirse en semiólogo de la imagen para analizar un video musical en el que aparece un dúo, un reguetonero y una actriz que representa a una joven con cáncer.  Según el improvisado analista el abrazo que ocurre entre la chica y los cantantes, es la evocación de uno similar acontecido entre el desaparecido presidente y una niña con el mismo padecimiento.

“Aló, Chino y Nacho”

Pero el ridículo no llega hasta ahí sino que se profundiza en la explicación de que la imagen se uso con la finalidad de mejorar los niveles de audiencia de los cantantes, garantizar la aceptación entre el público venezolano y disminuir el rechazo que sienten los seguidores del difunto mandatario por estos cantantes.
Resulta que el video del tema musical se volvió viral y quienes no lo habían visto corrieron a ver de qué trataba, con lo que el opinólogo debiera pasar su factura por honorarios por la publicidad gratuita.
Así que sí se consigue en un aeropuerto con Naomi Campbel, Danny Glover y Sean Penn no se le ocurra tomarse una selfie porque lo acusarán de copiar al comandante; sí va a un concierto dirigido por Rafael Dudamel ni piense en aplaudir la ejecución de la orquesta no vaya a ser que crean que se inscribió en el partido de gobierno; sí aspira a ser electo presidente del condominio no abrace viejita, ni bese muchacho ajenos porque puede ser acusado de imitador y por supuesto no piense en usar aviones, carros, comer y, menos aún, ir al baño por ser actividades exclusivas del líder único y eterno.
Lo que falta es que se haga un reality show en el que los fanáticos llamen a los cantantes y no pueda decir “Aló, Chino y Nacho” por ser propiedad intelectual del chavismo que nos desgobierna.
Asimismo le debe estar ocurriendo al periodista español Emilí Blasco con su libro “El Búmeran Chávez. Los fraudes que llevaron al colapso de Venezuela”, que encontró en un imitador de estadista su mejor publicista.

Bumerán contra mazo

La investigación periodística de Blasco, que se alimenta con las declaraciones de unos cuantos cooperantes de la DEA, ha servido para que el presidente de la Asamblea Nacional demuestre su espíritu de  camorrero con su garrote medieval y demande a los directivos de los medios nacionales que reprodujeron lo que publicó el diario español ABC sobre el texto.
Esa decisión es como que sí a usted le prohibiesen citar a cualquier autor, retuitear a alguien o compartir lo que otro escriba en su muro de Facebook, porque eso lo haría copartícipe de las ideas y por ende corresponsable, con lo cual volveríamos a la era de la inquisición, muy acorde con un régimen que está empeñado en llevarnos al siglo XV con sus conucos verticales, el desarrollo endógeno, el trueque, la comuna, las ramas, los curanderos y las enfermedades endémicas ya desaparecidas en el mundo moderno menos en Venezuela.
Es que estos seudopublicistas, políticos chambones y opinólogos ineptos deben haberse formado con un verdadero imitador de pacotilla y supuesto manager de artistas, ahora transmutado en directivo de un canal de televisión regional, que se queja de los incendios en El Ávila no por el daño al pulmón vegetal de Caracas sino por el hollín que llega a las ventanas de su pent-house, con lo cual demuestran que para mantenerse en el poder tienen que ser inescrupulosos, manipuladores, serviles, mentirosos, corruptos, deshonestos, crueles y malvados.

Llueve… pero escampa

jueves, 7 de mayo de 2015

Un país de improvisados

Miguel Yilales
@yilales
A los venezolanos nos gustan las cosas buenas: el buen vestir, el degustar finos platos y libar las más finas bebidas, en especial si son destiladas en las altas tierras escocesas. Es por eso que algunos pueden pensar que somos vanidosos, jactanciosos y petulantes y que al comer y beber parecemos sibaritas.
Esa ha sido la mayor piedra de tranca para inocularnos el Socialismo del Siglo XXI porque entre sus preceptos están los votos de pobreza (y no precisamente franciscanos) que le pretenden imponer a toda una sociedad, para que así permanezcan aferrados a las dádivas del Estado.
Uno puede llegar a imaginar que todo esto obedece a un plan estratégico orquestado, según algunos desde La Habana, para depauperar a los pobres y empobrecer a la clase media, aunque por como lo ejecutan e implementan pareciera más bien eso que entre los músicos llaman “un vente tu” y no un diseño deliberado.
Que se reúnan varios artistas y hagan placenteras las nueve horas de espera en el aeropuerto de Maiquetía es viable porque existe un conocimiento previo de notas, acordes, melodía, armonía y ritmo que no todos dominamos o que un actor le de por armar una presentación a partir de un tema que la audiencia plantee es fácil porque se alimenta de escenas de la vida misma, pero que se improvise en política es para temblar y no precisamente de la emoción.

Pura chapucería

Nadie pudiera imaginar que las acciones para contener el avance del socialismo de Hitler fuesen producto de la improvisación de Winston Churchill, por supuesto es temerario comparar a un estratega político, militar y escritor (galardonado con el Nobel) con quienes se creen políticos porque han vivido de las ubres del Estado y nunca han trabajado para ganarse el sustento diario sino que están como “caimán en boca e’ caño” a la espera de una coima, gratificación, recompensa o comisión.
A nadie en su sano juicio se le hubiese ocurrido adelantar media hora el reloj para ahorrar electricidad, porque además de demostrar no saber nada de geografía, desconocían que la luz diurna dura más en el hemisferio norte (donde está Venezuela) en los meses de mayo a septiembre, pero menos de noviembre a marzo y que en el oriente amanece más temprano que en el occidente y por ende en occidente oscurece más tarde que en oriente. Pero la improvisación solo les dio para cambiar el horario con lo cual quedamos desfasados con el resto del mundo para satisfacer el ego de un megalómano.
Ante el cambio climático global, el gurú que dirige el régimen venezolano y sus cómplices, creen que hay un incremento súbito de las temperaturas por culpa del malvado capitalismo y la generación de gases invernaderos, con lo cual critican a nuestro único producto de exportación y principal contribuyente del calentamiento global, pero su aporte es reducir la jornada laboral y regular la temperatura de los sistemas de aires acondicionados.
Hasta ahora no han culpado al Enterprise, al capitán Kirk y a míster Spock de tener una lupa gigante sobre Venezuela para que suban las temperaturas como medida de desestabilización interplanetaria contra el régimen chavista, pero por sus reacciones y caras de sorpresa pareciera que se enteraron del calor hace menos de un mes.

La cosa no queda ahí

En la otra acera política, me refiero a la de la oposición, las improvisaciones también están a la vuelta de la esquina.
Si alguien le preguntase a los taciturnos que hacen vida en la oposición sobre las abusos del ministerio de elecciones que hacen írrita cualquier consulta, de seguro balbucearían una improvisada respuesta de que ni la lluvia, ni el sol, ni la nieve podrán detener la avalancha de votos, pero nunca le dirán como motivarán el voto, ni cual es la táctica para que no le hagan fraude o si ya adiestraron a los testigos de los partidos políticos para que no les escatimen los votos y mucho menos responderán sobre el porqué han dejado de lado las protestas que permitan canalizar el descontento y traducirlo en votos, bueno algo así como una estrategia política planificada.
Dicen que los políticos y los militares son expertos en planificación, pero parece que los que nos han tocado (en el régimen y en la oposición) solo aprendieron el manejo de la improvisación, lo lamentable es que no tienen la imaginación de los niños, ni la musa de los músicos y mucho menos la capacidad del estudio por lo que solo han empeorado eso que llaman política en la Venezuela del siglo XXI.

Llueve… pero escampa

jueves, 30 de abril de 2015

Nicolás ahí te va mi mango

Miguel Yilales
@yilales
Siempre he disfrutado de un buen mango. Es una fruta carnosa, dulce, que se puede comer verde o madura. En lo particular me gusta mucho el verde con sal y en algunas ocasiones con adobo. Lo he comido solo, en trozos con las ensaladas, como aderezo, con las manos y con tenedor, de hilacha, injerto y bocao. Son sencillamente fascinantes.
Al pedirle a cualquier hijo de vecina que nos nombre una fruta criolla, de seguro viene a su mente este manjar, lo cual es un error garrafal, no porque no sea un manjar, sino porque es originaria de la India.
Si usted sigue el consejo de que "el Diablo sabe más por viejo que por Diablo" y le pregunta a su abuela o a una tía entrada en años sobre sus aplicaciones medicinales de seguro la recomendará como antioxidante, contra el cáncer del colon, para que no le de gripe, como diurético y para tener una piel lozana, aunque debamos cuidarnos de su efecto laxante, especialmente, en abril y mayo.
Luego de buscar en toda la bibliografía disponible para saber los usos que se le puede dar a esta deliciosa fruta, me encontré que sirve para la política, para el amor, en la coctelería y en el fogón, para entretener a grandes y chicos que esperan a sus pies o trepan en sus ramas para agarrarlos, y aunque a Henry Pittier le parecía que incitaba a “la ociosidad, a la invasión de la propiedad ajena y a la vagancia”, nadie puede negar que no se goce de él, en especial cuando los dedos se empalagan, aunque sea un poco con el jugo de este delicioso fruto y debemos limpiarlos dejando de lado ciertas normas de etiqueta.

A mangazo limpio

Como si no fuesen pocos los atributos y usos para esta exquisitez el régimen venezolano en su afán por disminuir las distancias que separan a los gobernados de sus gobernantes, diseñó un sistema que dejará en pañales los desarrollos tecnológicos de Silicon Valley en California.
En estos momentos las empresas telefónicas, y hasta Apple, Android, WhatsApp, Instagram, Twitter y Facebook, deben estar preocupados porque la revolución chavista y antiimperialista para desechar los inventos capitalistas del correo electrónico, el microblogging, las redes sociales y hasta la ineficiente IPOSTEL, decidió que un mango es el medio de comunicación del futuro.
Atrás quedará el uso metafórico de coger mango bajito, aludiendo a la conseja de aprovechar la ocasión más sencilla y fácil; su empleo para referirnos a la hermosura que hace muy apetecible a una persona o cuando una situación se presenta confusa o sumamente enredada, como nos pasa con este arroz con mango que es el Socialismo del Siglo XXI.
Si se trata de pedir una casa, un carro, un aumento, un paseo por el Caribe, el incremento del cupo en dólares, medicinas para las enfermedades crónicas sin pasar por la nueva alcabala diseñada por el régimen, comida o un empleo bien remunerado, busque su buena mata, monéela, recoja sus frutos, prepárese para cuando pase un gobernador, un alcalde, un diputado, los candidatos al parlamento (sean por consenso o electos en primarias) y en especial el que dice ser heredero del trono mirafloriano, y péguele un mango por la cabeza.

Más usos para un mango

Yo tengo un arsenal listo (entiéndase que de mangos) por si acaso se me atraviesa el indocumentado, y lo digo porque parece no tener licencia para conducir el país, para pedirle libertad para los presos políticos injustamente detenidos, exigirle un sistema de libertades individuales, reclamarle por las 50 mil muertes violentas en sus 2 años de fatídica gestión, que se repatríen los capitales que los boliburgueses de cuello rojo lavaron en paraísos fiscales, que se controle la inflación y se incentive el aparato productivo.
Pero los mangos no tienen porque ser exclusivos y tengo algunos guardados por si pasan los autodenominados albaceas de la oposición para que expliquen porque exigen democracia y no les gusta aplicarla a lo interno, hasta cuando actúan como Caldera o el caudillo Alfaro eliminando a sus delfines y a la generación de relevo, sí algún día exigirán condiciones antes de presentarse al cadalso electoral y que entiendan que pacífico no es sumisión, que democrático no es solo electoral y que lo constitucional abarca los 350 artículos.
A ciencia cierta desconozco si el sistema funciona, si Nicolás y los otros le harán caso o si tengo la puntería para atinarles, pero por lo menos quedo satisfecho por exigir mis derechos y liberar la indignación acumulada en estos 16 años.

Llueve…pero escampa

jueves, 23 de abril de 2015

El imperio y sus pitiyanquis cooperantes

Miguel Yilales
@yilales
Criticar a unas personas que huyen de la miseria que representa no tener que comer, imposibilitados para adquirir una vivienda, padecer de servicios públicos inexistentes, estar obligados a vivir de las migajas de un gobierno o sobrellevar un estado de guerra permanente en el que la violencia es la principal causa de muerte, no sería justo.
Y aunque alguien pueda pensar que me refiero a la situación que a diario vivimos los venezolanos, la descripción de las causas anteriores estaba referida a los cientos de miles de cubanos que se han lanzado a aguas infectadas de tiburones con la única esperanza de navegar 90 millas que les devuelva la dignidad humana o de los más de 800 africanos que se subieron a un buque y encontraron su última morada frente a las costas de Libia esta misma semana.
Ya ha pasado mucha agua bajo el puente desde que el controversial video “Caracas, ciudad de despedidas” fuese visto y criticado por mucha gente. De ahí surgió la frase “Me iría demasiado” que fue motivo de burlas y celebraciones por gran parte de nuestro polarizado país.
Las críticas por la superficialidad de los argumentos que planteaba y por el lenguaje empleado, no nos hizo recapacitar respecto a que un grupo de jóvenes se hubiesen detenido a reflexionar sobre la realidad del país y el porqué pasamos a ser esta locura en la que todos aspiran un futuro mejor, pero que no lo vislumbran en esta hermosa Tierra de Gracia.

Vivir mal o morir en el intento

Sin embargo, más allá de nuestro acuerdo o desacuerdo con quienes se van y sus motivaciones o con quienes se quedan y sus razones, el asunto volvió a tener vigencia porque hace unos días a un empresario venezolano le dio por navegar las sinuosas aguas del drama que representa la emigración.
Por supuesto que hablar del tema en un país donde todas las familias tienen a alguien o conocen a alguien que ha tenido que emigrar porque la inseguridad, la inflación, la falta de oportunidades de trabajo, la poca calidad de vida así los obligó, era como pisar juanetes: para algunos una afrenta imperdonable y para otros una reflexión sobre el problema.
Desde hace años muchos venezolanos hacen largas colas, no frente a automercados para adquirir papel higiénico, harina precocida, aceite de maíz, leche o pañales sino en los distintos consulados de países europeos, norteamericanos, suramericanos en busca de la esperanza que les fue secuestrada por quienes supuestamente llegaron al poder para salvarnos de la hecatombe de 40 años de democracia civil y que solo ha servido para que unos boliburgueses se distribuyeran un botín, como lo hacían los corsarios cuando abordaban una embarcación.
De entre esos que se repartieron el país, también hay quienes a las primeras de cambio estarían dispuestos a “irse demasiado”, así lo han venido demostrando todos esos ejemplos de entereza, rectitud y honradez que pululan en esta revolución socialista, chavista y antiimperialista.

Ópera incierta

De todos es conocido que mientras están en posiciones de mando amasan inmensas fortunas porque desvalijan al país pero que al dejar de tener el favor del gobernante o al abandonar el poder, agarran sus macundales y sus alforjas para solicitar, en el malvado imperio norteamericano, protección a cambio de convertirse en un correveidile, una especie de wikileaks bolivariano, en contra de sus antiguos cómplices.
A la fecha desconocemos a ciencia cierta los resultados de sus colaboraciones y sí las pruebas presentadas son tan contundentes como para terminar de desenmascarar a este gobierno forajido, en especial por la incoherencia de una oposición que denuncia por el mundo los desaguisados del régimen, pero cuando sancionan a unos funcionarios del gobierno por violadores de derechos humanos y por sus nexos con el narcotráfico y el terrorismo internacional, salen a decir que no era para tanto, con lo cual uno no entiende para que viajaban, a menos que fuese porque necesitaban hacer shopping.
El problema no es que estos delincuentes se vayan (ojalá se fuesen todos) sino que luego de haber destruido al país, estos pitiyanquis cooperantes del imperio se presentan como los salvadores de la patria porque denunciaron lo que ellos mismos ayudaron a construir, con la esperanza de mimetizarse con los exiliados, desterrados y perseguidos que emigraron en busca de un futuro o que al pasar el tiempo los ensalcen por ayudar a desalojar del poder a esta marea roja.

Llueve… pero escampa