jueves, 5 de marzo de 2015

El consenso es ¿la salida?

Miguel Yilales
@yilales
Desde hace un tiempo escribir, hablar y, sobre todo, opinar se ha vuelto una especie de espada de Damocles para quienes dicen algo incómodo.
Sí lo haces contra quienes ejercen funciones de gobierno te catalogan desde resentido, capitalista, pro yanqui hasta traidor, espía o simplemente una escoria social que debe ser exterminada; sí es en contra de los que dicen oponerse al gobierno te cae un chaparrón de insultos como si de otro diluvio universal se tratase; pero sí dices que ninguno de los dos tiene la razón y que pueden haber otras vías, salen los gobierneros y su álter ego a decir que tu aspiras la anarquía, que promueves un pinochetazo o peor aun que eres un rufián al que le deben eliminar la nacionalidad por osar cuestionar a los ungidos divinos.
Siempre he defendido aquella máxima que reza que la mujer del César no solo debe serlo, sino que debe parecerlo, es como si usted buscara ayuda espiritual y le tocase hablar con un presbítero, un pastor, un rabino, un imán o un monje que le haya dado por colocarse unos implantes subcutáneos en forma de cuernos.
Bueno eso es lo que pasa todos los días en nuestra querida Venezuela, en la que conseguimos en distintas aceras personas que no creen en la democracia, pero que deliberan sobre ella como si fuesen Clístenes, Sócrates, Platón y Aristóteles, y digo que no creen en ella porque actúan en sentido contrario a sus principios.

Baluartes de la democracia

Desde que llegó la revolución que duraría hasta el dos mil siempre, como la que duraría mil años pero que llegó hasta que el líder supremo pasó el páramo en su bunker de Berlín, hasta nuestros días se ha creado en el imaginario colectivo que somos el país más democrático del mundo porque hacemos elecciones.
Así tenemos que en 16 años hemos tenido comicios para alcaldes, gobernadores, presidentes, concejales y diputados; plebiscitos revocatorios y abrogatorios; elecciones anuales, interanuales, cuatrienales, quinquenales, sexenales y eternales, porque hay quienes se eligen para siempre y por siempre, hasta sendas elecciones en el mismo año para cargos similares porque Donald Trump (Miss Universo) y Julia Morley (Miss Mundo) así lo decidieron y el Zar de la Belleza (que nadie eligió) así los complació.
Sin embargo que se hagan elecciones no significa que se transite el camino democrático. Existen países que se autodenominan demócratas porque cuentan los votos en procesos que no son libres, ni justos; los votantes no tienen garantizada su seguridad; existe ventajismo de quien ejerce el poder y se implementan sistemas que siempre dejan un mal sabor fraudulento, y aunque usted crea que describo a Venezuela, no es así.
Es por ello que en nuestro país se quiere enarbolar la bandera de la democracia aunque se reniegue de ella, porque es más fácil seguir el ejemplo de esos baluartes de la verdadera democracia del mundo que son Cuba, Corea del Norte, Vietnam, Irán y Myanmar.

Consenso mata primarias

Fíjense que frente a la falange del gobierno hay una alternativa, aunque por sus formas de actuar el PSUV le puede dedicar la canción del Divo de Juárez “Te pareces tanto a mí”, que ha cuestionado cualquier intento distinto a lo electoral catalogándolo de aventurero, irracional, pendenciero y un atajo, pero que al momento de demostrar cómo hacer las cosas a lo interno democrática, pacífica y electoralmente se decantan por el método del dedo, que ahora denominan, el consenso.
Uno podría preguntarse si ese método es tan eficaz y demuestra como hacen política los verdaderos políticos, además de ahorrar recursos económicos en un país asfixiado por la inflación, la caída de los precios del petróleo, la falta de inversión en el aparato productivo y con un desabastecimiento brutal ¿por qué no llegan a un consenso con los candidatos del PSUV y nos ahorran el trauma, tiempo y dinero que generan unas elecciones?
La otra duda que me abruma es ¿por qué los líderes nacionales de los partidos políticos serán postulados (Torrealba dixit) en los circuitos del estado Miranda y no en otros para roncarle en la cueva a los candidatos fuertes del chavomadudiosdadismo?
Es que hay quienes claman por el camino electoral, constitucional, pacífico y democrático para escoger a los diputados a la Asamblea Nacional, pero aplican “la salida” del consenso para que no se cuestione sus “liderazgos”, y creo que por esa vía vamos en bajada, sin frenos y con un pavimento que no se seca así escampe.

Llueve… pero escampa

miércoles, 25 de febrero de 2015

Licencia para matar

Miguel Yilales
@yilales
Ya se ha vuelto una costumbre enterarnos de la violencia que nos agobia por las redes sociales o páginas de noticias en la red porque los medios privados (una verdadera minoría) están dedicados a la farándula o a las noticias fatuas y los medios públicos (que son la mayoría, incluidos los privados que se han plegado a los intereses del régimen y los asignados a testaferros boliburgueses) cubren los shows politiqueros que, de tanto en tanto, montan en esas tramoyas que son la Asamblea Nacional y el Palacio de Miraflores.
Mientras tanto los respetuosos órganos de seguridad del Estado, aunque parezcan más de represión por la saña de sus actuaciones, les ha tocado salir a lo James Bond a acabar con todas las conspiraciones que pretenden atentar contra la revolución, por lo que buscan y capturan a esa mezcla de Jack El Destripador, Hanibal Lecter y Dorangel Vargas (digo por el despliegue policial) que debe ser el alcalde metropolitano Antonio Ledezma quien conspiraba para derrocar a Nicolás Maduro a través de remitidos de prensa, allanan la sede de un partido político opositor y reprimen a estudiantes por exigir el respeto a la voluntad popular que eligió al gobernador de la mancomunidad de municipios que hacen vida en la Gran Caracas.
Es que en Venezuela para acabar con la falta de profesionalismo y la chapucería en los órganos de seguridad del Estado de la IV se decidió que las policías debían tener una universidad que formase a su gente en el respeto de los derechos humanos, las libertades ciudadanas y la resolución de los problemas de seguridad (no son inventos míos eso dice su sitio web).

Ni secta, ni imperio

De ahí que ningún paisano, no tiene que ver con las insinuaciones entre el exmandatario y el mandatario, ha sido sometido a torturas, a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes desde que se inauguró ese dechado de bondad y misericordia que es la Policía Nacional Bolivariana.
Lo del agente 007 viene a colación porque hacia 1989 a Timothy Dalton le tocó interpretar en una película, llamada “Licencia revocada” y luego renombrada “Licencia para matar”, al mítico agente secreto que mientras perseguía a un narcotraficante es suspendido del MI6 (aun no aparecían los testimonios del Leamsy Salazar contra algún Dios revolucionario) por lo que decide acabar con todo el mundo.
En nuestro caso, los agentes socialistas, revolucionarios y antiimperialistas formados bajo la égida de un militar golpista y amparados en una resolución ministerial de otro golpista, también salieron a acabar, no a los narcotraficantes, a los paramilitares, a los que cobran vacunas o al hampa común, sino a unos estudiantes.
Realmente no importa si los policías que disparan venían de la IV o son de la V. El policía y presunto asesino de Kliuberth Roa no se adiestró en una secta de derecha, ni en el imperio norteamericano, tenía 7 años cuando llegó este oprobioso régimen con su discurso de odio, creció al amparo de las normas y órdenes de quienes hoy están en el poder y estudió en una universidad que crearon para la seguridad.

Culpables y responsables

Desde siempre las policías venezolanas han sido vistas con ojerizas. Llámense chácharos gomeros, Seguridad Nacional, DIGEPOL, DISIP, policía metropolitana y más recientemente policía nacional bolivariana o SEBIN todas han tenido más de una oveja negra en su redil. El problema siempre ha sido creer que todo se soluciona con cambios de nombres, aunque se mantengan las prácticas arbitrarias, ilegales y violatorias de la dignidad humana.
Por cierto el culpable del asesinato del niño Roa ya está detenido y se le aplicará el peso de la ley, si creemos en las declaraciones oficiales, solo falta que caigan los responsables: el que sembró odio en los funcionarios (aunque no está, quedó su heredero), el que autorizó el uso de armas letales para reprimir manifestaciones (que no le valga padrino), el que rigió su formación policial donde lo evaluaron psicológica y académicamente (así sea paisano del asesino), el que dirige la policía en la entidad (no obstante haya prometido poner su cargo a la orden) y finalmente la que cree que la inseguridad son “hechos aislados” que sesgan la vida de venezolanos.
Debemos exigir se enjuicie a los responsables y que se revoque a todos los funcionarios esa “licencia para matar”, mientras tanto estamos a la merced de la anarquía, el desgobierno y la ilegalidad que impuso este socialismo del siglo XXI.

Llueve… pero escampa

miércoles, 18 de febrero de 2015

Será Nicolás pero nunca Maquiavelo

Miguel Yilales
@yilales
Desde hace algunos años, este gobierno que regenta los designios del país, se ha dado a la tarea de obligar a los venezolanos a celebrar cuando ellos quieran y lo que ellos quieran.
Es que en medio de una crisis, con inflación y con el estancamiento económico más brutal de los últimos 60 años, a esta pléyade de estrategas, que creen que gobernar es ser artero, sagaz y marrullero, se les ocurre que para hacer productivo al país se debe incentivar, no el trabajo sino el derecho al descanso, el disfrute del tiempo libre, las vacaciones permanentes y la vagancia como reposeros.
Por eso han hecho un esfuerzo para que los connacionales comprendan la necesidad de derogar, por el amor a la patria y a las luchas sociales, esas costumbres capitalistas y burguesas como lo son estudiar, cultivarse, ilustrarse, trabajar y afanarse año tras años para ganarse el pan con el sudor de la frente y reemplazarla por una verdadera política socialista en que se anhele disfrutar fines de semana, carnavales, vacaciones, fechas patrias, feriados bancarios y religiosos, con puentes, viaductos y hasta elevados como describía la guaracha que cantaba Cheo García, La flor del trabajo, y que Nicolás (el paisano, no el italiano) ha puesto en práctica desde sus años mozos hasta nuestros días.

A juro y porque sí

En la estrategia nicolasiana, antes de cada fecha, surgirá un ser maligno que tratará de robarse la felicidad suprema que solo garantiza la revolución.
Sí es Navidad será el Grinch pelucón que está en la cárcel de Ramo Verde, sí del Carnaval se trata serán los 7 tenientes conjurados de Jericó que trompeta en mano, laptop y teléfonos inteligentes dejarán todas las evidencias para que los capturen por conspiradores; y de ser Semana Santa de seguro vendrá un Simón Pedro mirandino que procurará convertirla en una fiesta religiosa y no en lo que la revolución decreta: una bacanal de playa, sol y arena.
Ya llegadas las vacaciones de agosto el régimen se encargará de desempolvar un octogenario enemigo, una conspiración demodé, un golpe maluco (no como los de los conspiradores del árbol de las tres raíces) o cualquier cosa para anunciar que quieren robarle al pueblo sus vacaciones, su paz, su descanso y que la revolución estará presta para dar la pelea hasta la última gota de sangre (de los demás) y garantizar la pachanga y el guaguancó.
Por supuesto que la espada socialista, antiimperialista, chavista, madurista y diosdadista (ojalá no agreguen más “istas”) será empuñada para derrotar cualquier intento desestabilizador que trate de conculcar la suprema felicidad de los venezolanos, que ríen a mandíbula batiente porque no tendrán pañales, artículos de uso personal, jabón de lavar, leche o medicamentos, pero sí patria.
Es que en esta locura llamada Venezuela, sí a algún turista se le ocurre disfrutar las festividades carnestolendas, como ocurre en Rio de Janeiro, Tenerife, Venecia o Nueva Orleans, con lo primero que se encontrará es que en las nuestras se restringe la venta de licor para hacerla más segura y, por los resultados, pareciera que expendedores, consumidores y autoridades siempre se declaran en desobediencia legítima.

Vagos y felices

Fíjense que para lograrlo en las comparsas organizadas por ese dechado de la administración que es el reyezuelo capitalino Jorgito I, se reemplazan las golosinas por caramelitos de plomo, con su ración de perdigones y bombas lacrimógenas para que la gente llore, no precisamente de la risa.
Por supuesto mientras los venezolanos tuvieron que improvisar disfraces con material reciclable, por aquello de la conservación planetaria y los motores fundidos de la revolución, el cuerpo diplomático, como hizo nuestra garota-embajadora en Trinidad y Tobago, tiene la oportunidad de demostrar que a pesar de la “austeridad” se pueden gastar 1.600 dólares (272 mil bolívares marginales) para representar al socialismo del siglo XXI.
Pero no se preocupe para que usted disfrute sus días de “vaganciones” tendrá: autobús gratis, comida no tan gratis (¿quién necesita mover la mandíbula si tenemos patria?) y alguna libertad para movilizarse por el territorio nacional como lo ordena Cheverito.
En 1513 un florentino escribió un tratado de teoría política tras ser acusado de conspirar contra los Medici, 501 años después hay conspiradores que piensan que gobernar es cuestión de príncipes y herederos, y el de aquí será Nicolás pero nunca Maquiavelo.

Llueve… pero escampa

miércoles, 11 de febrero de 2015

Accidentados y sin dinero

Miguel Yilales
@yilales
No hay nada a lo que un conductor le tenga más miedo que tomar carretera y quedarse accidentado, en especial en nuestros desolados, por falta de autoridades más que por ausencia de usuarios, caminos.
Pero peor que quedarse accidentado es que esto ocurra cuando transitamos un túnel, estamos cerca de la salida y nos percatamos que por esas cosas del destino (mala planificación) no tenemos suficiente dinero como para pagar una grúa que nos auxilie.
En esas condiciones estamos los venezolanos y el país en general, accidentados, en medio de un túnel y sin dinero para que nos auxilien, a la merced del mejor postor y si no de quien se apiade de nosotros.
Luego de haber percibido millones de millones de dólares, son 11 ceros a la derecha, el país se encuentra derruido, abandonado y mendingando a ver quién se atreve a ayudarnos cuando durante 16 años despilfarramos y gastamos para mantener una estructura de poder que nunca le importó el beneficio de la mayoría.
Ahora el par de artistas que dicen dirigir la economía con pinceladas marginales, nos dicen que la megadevaluación aplicada no es tal, que sigue existiendo un dólar a 6,30 bolívares con el que se importará el 70% de los productos de la cesta básica como se ha venido haciendo hasta ahora, un dólar a 12 bolívares para el 30% restante y que además habrá un dólar de subasta para aquellos marginados de los renglones anteriores.

Colas de esperanza

Luego de escuchar tal disertación uno pudiera preguntarse y preguntarles a estos neófitos de la economía (no lo digo de manera peyorativa pero ni el jefe del Banco Central, ni el ministro del área se han quemado ni una pestaña echando número) ¿sí el dólar para importaciones de productos de la canasta básica no sufrió modificaciones como es que hay tan brutal desabastecimiento?
Las personas que a diario se levantan a hacer horas de colas para ver que encuentran con la única esperanza de encontrar algo, deben ser agentes encubiertos, como el capitán Pavarotti que deleita con sus melodías a la DEA, que esperaban el momento de la caída de los precios del petróleo que ocurriría durante el gobierno más incapaz de la historia republicana, para conspirar y alebrestar a los más necesitados.
Lo otro que no aclararon estos genios, no precisamente de la lámpara de Aladino, de la economía es a cuál tasa podemos calcular todo el dinero depositado en las cuentas secretas de Suiza, que se filtraron a la prensa, y que por cierto el ministro es responsable de una de ellas. Uno supone que esos dólares serán repatriados y cambiados en ese mercado marginal para el disfrute de todos los venezolanos, porque a nadie se le ocurriría pensar otra cosa que no sea que los guardaron allá para evitar que se los robaran los apátridas de la IV república que aun tienen penetrada la administración pública.
Es que vivir en esta Tierra de Gracia cada día se parece más a un mundo mágico en el que los estudiantes de Cambridge, de Harvard, de la Complutense y hasta del MIT, mueren de envidia ante los avances en investigación, ciencia, tecnología y humanidad de los egresados del sistema que vino a sustituir a las parasitarias universidades autónomas que tenían el tupé de cuestionar la verdad revolucionaria con ideas demodé como la filosofía, la anatomía, la cultura general y, especialmente, la economía.

Solo destrucción y desolación

Es indiscutible que un sistema como este que asegure a la familia, la salud, el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; que garantiza el derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez y vejez debiera ser honrado con el premio Nobel de Física, Química, Medicina, Literatura, Economía y Paz todos a la vez, con lo cual a partir de este año el premio debiera llamarse Comandante Supremo en honor al más grande ser desde el australopitecos hasta la aparición del homo sapiens, porque después de ese momento histórico sobran verdaderos candidatos de la razón, el talento, el juicio y el conocimiento.
Los venezolanos tenemos una inmensa labor por delante, para sanear la incompetencia que se ha instaurado en el poder y restablecer las condiciones que nos permitan recuperar el tiempo perdido. Ya basta de andar en un vehículo (Socialismo del siglo XXI) que nos tiene varados en medio de un túnel y de tener un inmaduro chofer que dilapidó hasta la plata para pagar la grúa y los repuestos.

Llueve… pero escampa

miércoles, 4 de febrero de 2015

Aleuzenev, una Venezuela al revés

Miguel Yilales
@yilales
En los excelsos momentos que vive Aleuzenev es indiscutible que estamos bajo el imperio de la libertad. Desde que llegó ese dechado de hombres y hombras, mujeres y mujeros, jóvenes y jovenas al poder nunca se habían respetado los derechos humanos como ahora.
Y si no se percibe muy humano que se diga, es porque nos encontramos ante un proceso planificado a largo plazo que ha tenido que sortear los obstáculos que se le presentan entre conseguir la paz interplanetaria y evadir las conspiraciones venidas del imperio norteamericano.
Luego de la II Guerra Mundial, los gringos se aprovecharon de la derrota alemana, de las deudas europeas y de la rendición japonesa para colonizarlos, es por ello que en toda Europa y en Japón el idioma oficial es el inglés, la moneda el dólar y el presidente es Barack Obama.
Cosa muy distinta a ese dechado de virtudes democráticas que fueron los soviéticos quienes al finalizar la revolución que acabó con la Rusia zarista colocaron bajo su ala, sin ningún interés, a pequeñas naciones para evitar que cayeran bajo el influjo perverso del capitalismo, costumbre que aún mantienen en Crimea y Ucrania, y que falló en Cuba, que aun estaría bajo su protección, si no fuese por el asedio de los gringos, que evitaron la construcción de complejos turísticos en Varaderos, para hacerla claudicar.

Totalmente al revés

Es por eso que a uno le da como encono que sean precisamente los Estados Unidos quienes vengan a imponer sanciones a los funcionarios más honestos y abnegados del mundo, que tratan de llevar la mayor felicidad a sus connacionales. Es tan brutal la saña y la envidia que se nos tiene que son incapaces de reconocer los avances en materia de seguridad, igualdad, libertad y confraternidad que ha dado la revolución.
En cuanto a la garantía a la vida, a la libertad y a la seguridad de las personas, no hay país más seguro, más libre y donde se respete más la vida que el nuestro. De hecho ningún funcionario usa escoltas porque la tasa de homicidios es prácticamente nula, si tomamos en cuenta que pertenecemos a la Patria Grande ¿Qué pueden representar apenas 447 muertes violentas en Caracas en el primer mes del año o qué un general autorice a disparar armas letales ante manifestaciones pacíficas solo por la sospecha de que exista peligro para esos herederos de las glorias patrias que son los militares? Es egoísta pretender equiparar la sanguinaria frase de Betancourt de “disparen primero y averigüen después”, con este excelso instrumento jurídico garante de los derechos humanos, que deja sin efecto las maldiciones bolivarianas contra los militares que empuñen las armas contra el pueblo.
Es por ello que ningún paisano, no me refiero a las insinuaciones del expresidente Pastrana, tiene de que preocuparse. En este país de inmigrantes se le garantiza igualdad a todos los que decidieron vivir con nosotros. Ni siquiera andamos con las nimiedades de investigar si alguien nació en Cúcuta o Caracas, para ello decimos que somos ciudadanos del mundo, con lo cual dentro de poco podremos tener un presidente chino, no porque nos hayan colonizado sino porque ellos también son terrícolas.

Un país cheverísimo

Tan buenas están las condiciones en este país, que a diario llegan norteamericanos solicitando asilo en busca del sueño socialista. Una nación donde impera la ley y se respete la propiedad, no como en su país que diariamente vive expropiaciones, saqueos y donde hacen largas colas frente a Walmart o Walgreens (algo parecido a los Abasto Bicentenario y a Farmatodo) para poder adquirir los bienes básicos. Sí un verdadero revolucionario, heredero de las glorias de Zamora y Boves gobernara allá, ya hubiese ocupado temporalmente esas cadenas explotadoras de los estadounidenses.
Por supuesto hay un tema que aun debemos mejorar, y no es otro que la libertad de opinión y expresión; La mezquindad de los dueños de los medios llega al extremo de preferir ir a la quiebra que reconocer los méritos del gobierno más sublime del orbe, tan solo algunos periódicos, canales de televisión y emisoras de radio, con la pluralidad que les caracteriza, difunden la única verdad.
Estamos ante un espejo de feria, vemos un reflejo distorsionado y opuesto a lo que un país debiera ser, lamentablemente mientras sigamos gobernados por incapaces, torpes e inhábiles seguirán las violaciones a nuestra dignidad y no dejaremos de ser Aleuzenev, una Venezuela al revés.

Llueve… pero escampa

miércoles, 28 de enero de 2015

Dios(dado) ya no proveerá

Miguel Yilales
@yilales
Estamos ante un país que por momentos pareciera ilógico, aunque esos instantes se vuelvan tan largos y reincidentes, que pasan de lo anormal a lo normal.
Si uno atendiera a los temas que son noticias por las redes sociales nos podríamos percatar que en menos de lo que aletea un colibrí, y eso que lo hace 55 veces por cada segundo, en Venezuela podemos pasar de pedir la renuncia del primer empleado nacional a las colas en los mercados a cielo abierto, para luego preocuparnos por la visita de unos expresidentes latinoamericanos y finalmente terminar hablando de la paisana de Andrés Pastrana y Nicolás Maduro (según revelara el exmandatario colombiano) que fue electa Miss Universo.
De seguro alguien dirá que ese es el escape que tenemos los venezolanos a los temas que tanto nos agobian, pero trato de imaginar a Gandhi durante la independencia de la India o a Lech Walesa y su movimiento Solidaridad dejando sus luchas de lado para preocuparse por las respuestas de las misses, el color del vestido o sí hubo un chanchullo entre Donald Trump y sus inversiones por lo que las coterráneas de Gandhi o Walesa no clasificaron a la siguiente ronda.

Escasez de criterios, más que de insumos

Sin embargo hay hechos que no se pueden desvirtuar y menos tratar de tapar con un dedo, como hacen recurrentemente los que entrecierran los ojos y ponen su dedo al frente tratando de trocar el día en noche.
Si usted busca pasta de diente solo encontrará una marca. Aquí nadie sufre de sensibilidad dental, los niños tienen que tragar bastante flúor en especial porque están aprendiendo con dentífrico de adulto, a nadie se le forma sarro o piedras en los dientes y mucho menos se necesita blanqueamientos especiales.
Igual pasa con esa perversa costumbre que por décadas se nos enseñó a los venezolanos de que teníamos que comer proteínas, en especial esas que mientan pollo o carne, y ni pensar en ese lujo que es el pescado. A sustituirlas por frutos secos que se encuentran en el mercado: almendras, avellanas, castañas, nueces de macadamia o piñones, además por frutas secas como las ciruelas pasas, los dátiles y los higos secos que nos llegan de los acuerdos firmados en la última gira presidencial y los cereales cultivados en el sistema recuperado por Agropatria, en esos galpones que se encuentran a lo largo de la Autopista Regional del Centro, que están en plena producción aunque parezcan abandonados, derruidos, destruidos y arruinados.
Eso mismo ocurre con el papel sanitario, el café, el aceite de maíz (totalmente desaparecido) y las servilletas, todos productos superfluos que fueron inventados por el capitalismo para incrementar el consumismo.
Pero lo que nadie se imaginaba es que quien juraba que tenía a Dios agarrado por la chiva, no solo por usufructuar su nombre o porque le hiciese ojitos al comandante supremo, sino por creerse guapo y apoyado, atrabiliario y grosero, malcriado y chapucero, fuese a ser inculpado en algo tan serio como el Cártel de los Soles, ya no por una escatológica hojilla televisiva, sino por un oficial de la entera confianza de la revolución.

Dios proveyó otra cosa

De nada valdrá decir que es la derecha internacional que está complotando, a menos que quieran aceptar que el sistema de inteligencia cubano y el venezolano son tan malos que se dejaron infiltrar un topo por 16 años y que lo activaron para perjudicar al teniente-capitán, porque no es lo mismo decir que infiltraron la seguridad de un diputado con el paisano presidencial (alias El Colombia) a aceptar que los gringos los tenían espiados hasta la médula.
En las primeras de cambio le ha ido tan mal al diputado, vicepresidente de un partido, militar de dos rangos, convertido ahora en el Don Corleone de la familia soleada, que ya en las redes sociales corre le especie de que el otro día dijo “si miento que se caiga el techo” y la cornisa del Palacio Federal Legislativo se desplomó. Cierto o no ya empiezan los mitos que tumban los ídolos de barro.
Definitivamente esta V vino a ser diferente a la IV: tenemos un cártel de los soles, unos políticos de quinta que antepusieron los intereses extranjeros por encima de los nacionales y unos resentidos, ruines, viles y pendencieros que pasarán a la historia como los destructores del país. Ya no les quedan caretas de demócratas a estos cleptócratas que nos desgobiernan, aunque la tarea de adecentar al país será más fácil porque parece que Dios(dado) ya no proveerá.

Llueve… pero escampa

miércoles, 21 de enero de 2015

Este maltrecho país devaluado

Miguel Yilales
@yilales
Como todo lo que ha ocurrido desde que la revolución bolivariana llegó al poder, los inicios nunca son cuando deben ser: el siglo, las décadas, los años, todos han comenzado tarde.
Nuestro país está hipotecado, devaluado, destruido y desgarrado por una gestión que montada sobre el odio y el desprecio por el otro fue capaz de dilapidar miles de millones de dólares para instituir un proyecto demostradamente fracasado.
Este 2015 nos agarra sin batería para el arranque (como no hay en el mercado deben estar a la espera de ella) precisamente ahora cuando atravesamos la crisis económica más severa de los últimos años, tenemos un desabastecimiento generador de interminables colas de venezolanos escudriñando lo que encuentren, una moneda que cada día vale mucho menos y una inflación galopante, según las maquilladas cifras oficiales alcanzó al 60% pero que en el bolsillo común es superior al 100%, a alguien se le ocurrió que era mejor hacer una gira turística que adoptar las necesarias e impopulares medidas.
Pero no pretendo hablar de economía por dos razones básicas, la primera es que no es mi área de experticia (y no hay nada más pavoso que los sabelotodo) y segundo porque aun no hay anuncios de que hablar, aunque parece irónico que entre la peregrinación internacional del usufructuario del comandante galáctico, la pedidera de préstamos y la visita a países de la OPEP que decidieron no disminuir la producción, no haya habido tiempo para anunciar las medidas que serían anunciadas cuando cayera el año viejo, claro lo que uno no podía saber a cual año viejo se referían sí al hebreo, al chino o al musulmán.

A repartirse lo que queda

Fíjense que mientras al gobierno le da por no anunciar, a la oposición le da por no declarar. Mientras al gobierno le da por marchar, a la oposición le da por llamar a la calle. No hay quien tome decisiones coherentes, ni quien gobierne y menos aun quien se oponga a este desastre que nos agarró en medio del naufragio y sin salvavidas.
Este año de crisis es también año electoral y al régimen se le ocurrió la genialidad de convertirlo en el año de la profundización ideológica, con el agravante que ninguno de ellos es practicante de esa doctrina, algo así como que sí el reverendo Martin Luther King en su lucha por la igualdad de los derechos civiles, contra la segregación y la discriminación racial estadounidense le hubiese dado por andar con una capucha actuando en nombre del Ku Klux Klan.
Mientras que la oposición, jugando el mismo tablero gubernamental, tampoco atina a hacer lo que debe hacer y no lo hace porque no ha aprendido a interpretar el pensamiento militarista de quienes detentan el poder: para ellos no hay elección sino confrontación, para ellos no hay diálogo sino injuria, afrenta e improperios, para ellos hay ofensivas y contraofensivas.
Cuando en la oposición unos apostaban porque las protestas iniciadas a principios de 2014, y que en estricto apego a la constitución eran un derecho, permitieran una solución política, otros se aventuraban por una cohabitación a la que no habían sido invitados.
Finalmente estas le sirvieron al régimen para perseguir a la oposición, poner en práctica su aparato represivo, destituir a alcaldes y encarcelar a algunos dirigentes incómodos; mientras que a la oposición demostró su talante democrático, su capacidad discursiva y que los “salidistas” no tenían la razón.

Un nuevo reto, un nuevo camino

Lo lamentable es que quienes hace un año se opusieron a “la salida” porque no había sido su idea o porque cuestionaban el liderazgo del único que sabía cuál era el camino y cuándo el tiempo de Dios para implementarlo, hoy la plantean campantemente sin importar el año perdido y las consecuencias de anteponer su partido, su estado, su empresa o su popularidad por encima de los intereses del país.
Esta es la verdadera devaluación que padecemos los venezolanos: una desvalorización moral y de principios, que sabíamos estaba en la naturaleza de esos guapetones de barrio que dicen gobernar, pero que deseábamos no estuviese en los genes de quienes decían oponérsele.
Hoy cuando el color político se constituye en un mecanismo para el apartheid tenemos el reto de deslastrarnos del oportunismo, la conveniencia personal y del provecho partidista para que todos juntos nos ocupemos por sacar adelante a Venezuela y que deje de ser este maltrecho país devaluado en que lo convirtió una revolución nada bonita.

Llueve… pero escampa