domingo, 12 de febrero de 2017

El doctor Maduro y míster Nicolás

Por Miguel Yilales
@yilales
La dualidad que puede sentir un hombre en su ser interior y la dicotomía entre el bien y del mal, mezclados en una misma historia, fue lo que inspiró al escritor Robert Louis Stevenson para describirnos, en una lacerante crítica al período victoriano, como en los seres humanos siempre confluyen y están en conflicto el bien y el mal; la respetabilidad externa y la lujuria interna; la honestidad personal y la desfachatez social.
Pareciera que la pócima secreta, de la que hablaba Stevenson en “El extraño caso del doctor Jekyll y míster Hyde”, que logra transformar al más vil personaje en un tierno cordero o a un culto doctor en el mayor asesino, ya fue empleada por algunos protagonistas de la política venezolana que, como Jekyll, han sido capaces de separarse de algún vestigio de humanidad (aunque desde hace tiempo sabíamos que no la poseían) para mostrar el lado más maléfico de su esencia (que han manifestado desde 1992) y convertirse en diestros misántropos especializados en las más brutales atrocidades.
Si bien es cierto que entre la ficción literaria y la realidad hay mucho trecho, pareciera que, en los momentos que vivimos, las distancias se han acortado: las comunicaciones instantáneas, los teléfonos móviles, las videoconferencias o los vehículos que no requieren combustibles fósiles eran quimeras propias de la ficción, de los guiones cinematográficos o de las travesuras radiales pero hoy a nadie le extrañan ni les son ajenos.
Cachorros domesticados
De lo que no hay evidencias es que hayan inventado, por lo menos que se sepa, la fórmula que transformaba a Jekyll en Hyde o viceversa, aunque pareciera que a un personajillo de la política venezolana le inocularon, le inyectaron o le dieron a aspirar algún polvo (sin insinuaciones a los florecientes negocios familiares nacidos en revolución) que lo transformó en fútil cervatillo.
Fíjense que desde que Donald Trump ganase las elecciones, y especialmente luego de que asumiera el poder, se acabo la majadería de andar exigiendo alguna derogatoria (el único revocatorio que le gusta) de la orden ejecutiva que catalogaba como una amenaza a unos despreciables políticos y militares chavistas por sus vinculaciones con el terrorismo y el narcotráfico internacional y por violadores de los Derechos Humanos de los venezolanos; no han protestado por el agresivo plan para dejar de depender de inestables mercados petroleros (como el nuestro) ni por las discriminatorias políticas de inmigración que solo han sido refutadas por los propios norteamericanos y por un sistema judicial (independiente) que lo frenó.
Es que para los venezolanos ya era normal saberlo arrastrado y que consultaba todo con el régimen esclavista y bestial que subyuga a la mayor de las Antillas pero eso de ver a un comecandela, revolucionario, socialista, antiimperialista, zamorista y profundamente chavista mostrándose obediente, sumiso, manejable y disciplinado, cual cría canina con el rabo entre las piernas y en búsqueda de unas palmaditas de aprobación de Mr. President Trump, es como demasiado. Tanto que hablaba de los cachorros del imperio para terminar transmutado en uno de ellos.
Remedos de espantapájaros
La realidad es que estamos ante unos déspotas que en la política interna amenazan a la oposición pero en las relaciones exteriores no profieren una palabra altisonante contra el sucesor de Barack (como sí lo hicieron con Clinton, Bush y con el propio Obama); habitamos con unos sanguinarios que aspiran a una escaramuza que devenga en una mortandad de venezolanos que les permita perpetuarse en el poder pero que tiemblan al oír hablar de marines, fusiles, misiles, tanques y cañones gringos así estén en el lejano Oriente; coexistimos con unos tiranuelos y dictadorzuelos que se disfrazan de demócratas pero que no participarían en una elección de la junta de condominio de un edificio de la Gran Misión Vivienda Venezuela para no quedar después de la ambulancia.
Estos remedos de espantapájaros que solo han mostrado su lado más oscuro y perverso porque están embriagados de poder pero que pueden ser derrotados con la presión de la calle y obligados a volver a su esencia natural ya que son unos bravucones que al final actúan según las enseñanzas de su comediante supremo y eterno: se espantan al primer fogonazo, huyen hacia adelante y se rinden sin pelear como admirablemente y sin tapujos lo han hecho el doctor Maduro y míster Nicolás.

Llueve… pero escampa

domingo, 5 de febrero de 2017

No son tiempos electorales

Por Miguel Yilales
@yilales
Desde el año pasado, el régimen de Nicolás Maduro y sus cómplices, se han dedicado a la tarea de demostrar las razones por las que se hace inviable gastar tiempo y dinero en ese vicio pequeño burgués de pretender la solución de nuestros problemas mediante la vía electoral e imponernos la idea (acorde a su autoritarismo militarista nadie puede pensar) que la única salida viable es que dejemos en el poder a los responsables de estos lodos. Se sienten imprescindibles y que eso les da la autoridad para mantenerse en el poder así roben, asalten, trafiquen con narcóticos, contrabandeen, manipulen y extorsionen.
Por ello no extraña que una revolución de quincallería haya celebrado y conmemorado dos hechos que avergonzarían a cualquiera: el bicentenario del nacimiento de un cuatrero, delincuente y violador de menores y la gesta de un militar felón, cobarde, misógino, mentiroso y narcisista cuya mayor ejecutoria fueron las efusiones ventrales al primer disparo.
Un proceso político que tuvo su génesis en la traición a los juramentos de defender la constitución, las instituciones y, por ende, a la república; involucrar, mediante engaños, a unos imberbes soldados en un intento de golpe de Estado; en el asesinato de venezolanos; en el intento de magnicidio presidencial y en la tentativa de eliminación física de su familia solo puede verse personificada por la fechoría y el delito que representan un forajido del Siglo XIX y un sátrapa del Siglo XXI.
El mejor sistema electoral
Mientras la plaga gobernante pudo valerse de la democracia les dio por someternos a constantes procesos electorales: lloviese, tronase o relampaguease; con vaguada, muertos y tragedias; con insurrecciones populares o sin ellas; con candidatos opositores o con llamados a la abstención; con mediocres candidatos “opositores” salidos de las mismas filas gobierneras o con anodinos candidatos surgidos de las filas opositoras.
Ahora que los vientos les resultan adversos, que el rechazo a las tropelías revolucionarias son evidentes, que la propaganda chavista no puede ocultar la desastrosa realidad, que se les pierden helicópteros pero solo se preocupan por convertir al Paseo de Los Proceres en una especie de Sambódromo criollo con carrozas, comparsas y fantoches disfrazados de héroes y que empiezan a aparecer, desperdigados por el mundo, ex furibundos revolucionarios que se autocatalogan de perseguidos políticos, les da por demostrar que ese exceso de participación política, sustentada en el “mejor sistema electoral”, era un ramplón engaño.
Tan es así que el referéndum fue obstaculizado, por el propio ministerio de elecciones, al extremo de hacerlo inviable; las elecciones de gobernadores, que debieron ser en diciembre del año pasado, no tiene fecha de realización y las de alcaldes, que corresponden este año, menos aún, la excusa es que hay otras prioridades antes que perder el tiempo y el presupuesto con sufragios innecesarios, ya que para cubrir las vacantes pueden prorrogar en los cargos a los más cicateros chavistas o designar a dedo a cualquiera con prontuario (han reemplazado a ocho gobernadores, sin aviso y sin protesto).
Política en serio y seria
Se ha insistido que las dictaduras modernas, es decir, las tiranías con ropajes de legalidad, usan a la democracia según su conveniencia: se amparan en las leyes que manipulan; hacen elecciones si creen que los resultados no les van a ser adversos y respetan las reglas, los lapsos y las normas cuando les da la gana hacerlo.
Los valores éticos que hacen a la democracia deseable son contrapuestos a la cárcel injusta, a la persecución política, a la segregación por pensar distinto, a la intolerancia ante el disenso, al quebrantamiento y manipulación de la ley, a la perpetuación en el poder de los mismos bodoques y al enriquecimiento de unas pústulas que se creen herederos de las glorias libertarias, a tal extremo que un abyecto general chavista se le ocurrió proponer que se considerase a su medroso líder como el libertador del Siglo XXI y II padre de la patria (minúsculas obligadas).
En verdad no son simples tiempos electorales sino tiempos de que quienes asumieron la conducción opositora hagan política seria y en serio para obligar a la tiranía (lo demás son cuentos) a cumplir las reglas del juego y que permitan contarnos en un ambiente de libertad, igualdad, civilidad, justicia, pluralismo, tolerancia, legitimidad, legalidad y respeto.

Llueve… pero escampa

domingo, 29 de enero de 2017

Aquí no se habla mal de Chávez

Por Miguel Yilales
@yilales
Los regímenes totalitarios son alérgicos a las críticas y muy propensos, por no decir que es lo único que les importa, a que les alaben y adulen por cada bocanada de aire que se respira, por cada gota de saliva que se traga y por cada vez que se pestañee. Hay quienes obligan a los gobernados a cantar canciones, poesías y hasta reverenciar fútiles estatuas en una especie de exaltación elogiosa del Líder Supremo.
Y aunque usted pueda suponer que en las líneas precedentes he descrito a nuestro tropical infierno venezolano, realmente me refería al atroz gobierno de un país asiático que hizo que una polémica ex miss venezolana (la misma que levantase polvareda entre Clinton y Trump) estuviese en el ojo del huracán por sus dislates. Es que todas las dictaduras siguen el mismo guion, no importa si ocurren en Corea del Norte o en Venezuela.
Desde que la más pestilente plaga llegó al poder se ha dedicado a instaurar el terror, como política de Estado, mediante retorcidas variantes de aniquilaciones políticas que han ido desde la persecución judicial al exterminio extrajudicial; desde el simple amedrentamiento a la inhumana tortura y desde la injusta cárcel al doloroso exilio de todo el que piense, es decir, de todo aquel que se les oponga, lo cual han complementado con la estrategia de negar la realidad, ocultar sus desaciertos, invisibilizar a sus críticos y responsabilizar a los demás (al Imperio, a los opositores, a los empresarios, a los productores y a los consumidores) por su torpeza evidenciada en sus innumerables errores, en sus disparates discursivos y en los desatinos en sus ejecutorias.
Prohibido pensar, disentir y criticar
Será por ello que al más perverso personaje de la revolución se le ocurrió la genialidad de prohibir que en las oficinas públicas se hable del responsable de este desastre, con lo cual evidenció, primero, el retraso con que llegó, si es que lo hizo, a la repartición de materia gris y como le rellenaron la cavidad craneal con desechos ventrales y gamelote seco; en segundo lugar que en las instalaciones estatales se conoce quién es el responsable de este desastre y cuán irresponsable y perverso fue, en su lecho de muerte, al transferir el poder a un troglodita social, ignorante cultural y aberrado político; y, por último, que no importa si se despotrica del descartable, prescindible y prolijo legatario.
Pretender que nadie vea lo que es evidente, aspirar que se puede ser feliz porque a algún idiota se le ocurrió decretarlo, anhelar una sociedad de incondicionales y eunucos mentales sin capacidad de criticar el enriquecimiento vulgar que tuvo la familia presidencial anterior o que la actual tenga miembros involucrados en el narcotráfico internacional son muestras de la idiotez de unos cavernícolas políticos que no viven la realidad nacional.
Igual ocurre con quienes esperan que se acepte tranquila, sosegada y taciturnamente que las armas de la República estén en manos de una entelequia desprestigiada, anodina, deshonesta, cobarde, indisciplinada, indigna, sin pundonor y de relajada conducta que ha servido de muleta a unos déspotas y que no se les reproche que se hayan aliado con delincuentes extranjeros (Fidel y Raúl Castro, los Kirchner, Lula y Dilma con Odebrecht, las FARC, el ELN, entre otros) y con los malandros nacionales (cárteles de la droga, pranes y colectivos paramilitares) para sustentar a esta tiranía.
Es la verdad y solo la verdad
Decir la verdad, hablar de lo que ocurre y llamar las cosas por su nombre no es hablar mal. Decir que Hugo Chávez fue el responsable del desastre que vivimos no es hablar mal de él sino desnudar la realidad que hoy pretenden ocultar con propagandas y manipulaciones. Expresar que los sueldos son miserables, que hay venezolanos muriéndose de hambre, que vivimos una crisis humanitaria en la salud y que la inseguridad nos lleva por la calle de la amargura no es hablar mal de Chávez, más bien es reconocerle que procreó, cuidó y alimentó a un monstruo (el chavismo es la Hidra de Lerna del Siglo XXI) para luego dejarlo al cuidado de alguien tan incapaz, perverso y vocinglero como él.
La realidad es que han destruido al país, nadie puede decir que hay un solo indicador, ámbito o parámetro en el que hayamos mejorado en estos 18 años y por eso aquí no se habla mal de Chávez, menos se le denigra o se le calumnia, aquí se habla de la realidad y de la verdad que vivimos los venezolanos.

Llueve… pero escampa

sábado, 21 de enero de 2017

Palabras necias... palabras de Nicolás

Por Miguel Yilales
@yilales
Recomendaba el sabio rey Salomón, o por lo menos así lo recoge la Biblia en el Libro de los Proverbios, que "no se debía hablar al oído de los necios porque despreciaría la sabiduría de las palabras", expresión que el conocimiento popular, mutatis mutandis, adaptó como "palabras necias, oídos sordos". 
Nuestro problema ha sido que hicimos lo contrario y tenemos más de 18 años  parándole a cuentos carentes de sentido, infelices, apocados, zopencos y zoquetes que han sido proferidos por unos malandros con poder.
Por eso es qué hay quienes aún creen los discursos fatuos del que dice administrar el Estado aunque se sepa que terminarán en largas peroratas de malos chistes, burdas burlas, mentiras compulsivas, amenazas irresponsables e incoherencias revolucionarias; hay quienes aceptan que el mensaje a la Nación, que como de costumbre estuvo plagado de falacias y ficciones, solo lo podía presentar ante una mancebía de incondicionales que llegaron a esos cargos sin reunir los requisitos y saltándose los procedimientos (en flagrante violación a la constitución que supuestamente garantizan) y hay quienes juran que las cuentas entregadas iban sin cifras porque son un secreto y no el rotundo fracaso de un sistema desvencijado que nos ha llevado a la prehistoria política.
Más habladuría sin sentido
Durante años la bazofia gubernamental se ha empeñado en convertir las formas, las tradiciones, los usos y las costumbres, que diferencian a un Estado de una anarquía, en un espectáculo rocambolesco por lo exagerado e inverosímil de sus actuaciones. De ahí que cuando anuncian una agresiva ofensiva para derrotar a los factores desestabilizadores de la economía todos sabemos que son palabrería incoherentes.
Luego de meses de anunciar que el país sufría un ataque despiadado a la economía como consecuencia de una guerra, que ha servido de excusa para cualquier cosa, deciden tomar cartas en el asunto (¿?) y cambiar el cono monetario: ordenan la impresión de billetes pero estos no llegan por falta de pago, dan órdenes y contraórdenes para sacar de circulación los billetes viejos sin que hayan llegado los de reemplazo y responsabilizan al malvado imperio porque aún no se consiguen los billetes nuevos, ya que intervinieron para perjudicar a nuestra soberana nación como sí los refugiados en Europa, la amenaza de ISIS, la inestabilidad del Oriente Medio, el avance de la China imperial, la incertidumbre por el inicio de la administración de Donald Trump o el terrorismo internacional les dejara tiempo ocioso.
Sin embargo no levantan el control cambiario para evitar la fuga de divisas y luchar contra la especulación sino que se inventan un "dorado" negocio con un disque empresario, que ha surgido por deshonesto, chavista y oportunista (disculpen lo reiterativo y redundante), para que regente unas casas de cambios en las fronteras como si fuesen unas casas de citas en las que sólo gana el proxeneta porque es capaz de arrastrase e inventar cualquier perorata para que no se le escape el negocio de entre las manos.
No todo queda ahí
Pero los disparates discursivos llegan a extremos inimaginables cuando se les ocurre que para demostrar cómo administran la violencia legítima se inventan unas maniobras militares que terminan en panfletarios cuentos de unos bufones que alardean del poder de fuego de un país pacífico pero armado con chatarras y por la vocinglería revolucionaria que jura que persuade a un hipotético enemigo con borrachines, personajes sin oficios y sujetos sinvergüenzas que, por anhelar un uniforme, se inscribieron en una milicia de pacotilla a la que nadie respeta y que es el hazmerreír internacional.
Pura verborrea que les sirven para ufanarse de la capacidad de movilización de tanques que se accidentan, de buques que no navegan y si lo hacen se varan, de aviones que vuelan desarmados para evitar carreras por descomposiciones estomacales y de helicópteros que desaparecen como sí el Triángulo de las Bermudas se hubiese mudado a la selva amazónica.
Estamos cansados de que el inquilino temporal de Miraflores, con su ilegitimidad de origen y de desempeño, siga con esas palabras necias que, aunque en el pasado embelesaron a algunos por las babosadas populistas que profieren los encantadores de serpientes que abundan en las revoluciones, solo sirven para que "por ahora" hagamos oídos sordos hasta que, por su insania y por nuestra cordura, lo desalojemos.
Llueve... pero escampa

domingo, 15 de enero de 2017

Caciques sin indios

Por Miguel Yilales
@yilales
Luego de mucho nadar, de pasar tempestades y de evadir diferentes escollos llegamos al 2017 y las perspectivas son peores que las de su antecesor: no sabemos cómo llegamos aquí ni tenemos esperanzas de saber hacia dónde vamos, en especial porque en apenas 15 días terminaron de destruir los jirones del estado de derecho que ha dejado la revolución bolivariana en estos 18 años: sin separación en los poderes públicos, con desprecio por los derechos humanos, con irrespeto a la inmunidad parlamentaria y donde se exacerban los mecanismos para terminar de convertir a una exrepública en un feudo del oscurantismo medieval.
Quienes dirigen al país están convencidos que se puede seguir implementado las mismas pésimas decisiones del año pasado y que eso no tendrá ninguna consecuencia; que la ruina de cientos de miles de venezolanos no tiene importancia porque el incremento de los precios del petróleo servirá para ocultar la miseria y la indigencia; que se pueden comprar voluntades con registros fraudulentos y carnés que segregan a unos venezolanos de otros menos venezolanos porque adversan a este esperpento chavomadurista (que inició Chávez y continúa su heredero).
La radicalización continúa
Las primeras acciones gubernamentales estuvieron orientadas al juego de la sillita. Para ello llamaron a los vicepresidentes, a los ministros, a los gobernadores, a los diputados y a cuanto ñángara con uña para que estuviesen prestos al enroque de cargos. El resultado fue que, entre los grupos enfrentados del chavismo, los más hábiles para sentarse fueron los radicales, tirapiedras, encapuchados y exguerrilleros que sacaron de los cargos a los que se fueron pa' villa.
De ahí surgió la implementación de un comando antigolpe, dirigido por lo más talibán de la fauna política revolucionaria, presto para iniciar una cacería de brujas que le permitiese acusar sin pruebas, montar expedientes fraudulentos, encarcelar a nuevos inocentes, buscar los mecanismos para ilegalizar a los partidos políticos y garantizar la persecución de la disidencia política, en especial a aquella que le es incómoda a sus objetivos y planes de destruir la institucionalidad. 
Frente a esta movida de radicalización política por parte del régimen, a la oposición (que aún no regresaba de las vacaciones decembrinas) "no le quedó más remedio" que continuar con el proceso de destitución (por abandono del cargo) y decidirlo por mayoría parlamentaria pero sin juramentar a quien debía suplirlo en sus funciones hasta tanto se hagan las nuevas elecciones, notificarle al cuerpo diplomático y a la comunidad internacional sobre tan trascendental decisión ni hacer una campaña que hiciese que los venezolanos, obstinados de tanta incapacidad, los acompañasen en la calle para exigir la salida del Palacio presidencial del destituido o por lo menos generar la crisis política que lo desalojase del poder.
No ha pasado nada
Según esa especie en este momento nadie ejerce la presidencia (no hace diferencia que esté quien dice que lo hace) porque el país sigue al mismo garete que llevamos desde que unos incapaces decidieron asumir el socialismo como la panacea política y que solo nos ha dejado una gran desolación, la inflación más alta del mundo, niveles impresionantes de desabastecimiento, bandas delincuenciales que se dividen al país como un botín, cárteles que trafican desde influencias (Odebrecht) hasta sustancias ilícitas (narcosobrinos), una industria petrolera hipotecada a transnacionales, una moneda inservible, súper devaluada y sin poder adquisitivo, unas mafias jurídicas que distribuyen injusticias, unas autoridades electorales que no organizan elecciones y una violencia desbordada que nos ubica como el país menos recomendable para el turismo.

Lo lamentable de todo esto es que en el país no pasa nada por culpa de unos "líderes" que un día piden que los acompañen a la lucha política para al siguiente espetarle a sus "liderados" que, como en el dominó, los mirones son de palo; que imploran por apoyos incondicionales para los candidatos que ellos escojan a dedo para luego decir que no son culpables si estos son ineficientes, incapaces o si saltan las talanqueras; que claman porque se les de un voto de confianza en sus decisiones, como quien da un cheque en blanco a un estafador, así estas parezcan poco asertivas, inoportunas y carentes lógicas. Es que de lado y lado hay caciques sin indios por hacer las cosas mal.
Llueve... pero escampa

sábado, 31 de diciembre de 2016

Un año perdido, un año botado

Por Miguel Yilales
@yilales
Hasta hace algunos años, por supuesto que previo a la involución política, social, económica, sanitaria que es el Socialismo del Siglo XXI, al llegar a esta época del año la televisión venezolana nos presentaba distintos resúmenes de lo que había sido su oferta programática y nuestro devenir. Un día el resumen humorístico, otro el de dramáticos, luego el de espectáculos musicales, para culminar con las noticias más impactantes. Hoy eso sería un ejercicio inviable e imposible de ejecutar, no porque no hubiese nada que resumir sino porque hubo áreas en las que no ocurrió nada y otras en las que pasó tanto que se requeriría más de un día para hacer el recuento.
Por ejemplo si quisiéramos resumir las largas peroratas que en cadena (casi que perpetuas) de radio y televisión nos tuvimos que calar, el ejercicio fuese muy simple porque bastaría tomar cualquiera de ellas y escucharíamos los mismos chistes repetidos hasta el cansancio, los mismos insultos a Ramos Allup o a Capriles, las mismas pruebas irrefutables (nunca presentadas) que demostraba que la oposición estaba involucrada en conspiraciones (cualquier mecanismo en la constitución era valido) para derrocarlo, los mismos enroques y reciclajes de ineptos e incapaces, que sacó como candidatos a diputados y que luego los regresó como ministros, porque en la corrupción, el robo y el desfalco se requiere prontuario y en esa materia han demostrado méritos sobresalientes.
Ni les compra cuentos, ni se los creen
Pero si quisiésemos hacer un resumen de los logros del régimen más chapucero en nuestra historia el trabajo sería más arduo y complejo porque tendríamos la faena de separar la paja de la mies y en eso de producir paja nadie como el ministro que nos aseguraba que el cadáver insepulto no estaba muerto sino que andaba de parranda.
Sabemos que en Venezuela el parapeto que es la Misión Barrio Adentro es un fracaso cuando todas las cifras indican que en el país reaparecieron enfermedades endémicas, se incrementó el número de neonatos fallecidos y los medicamentos para enfermedades crónicas o de altos costos brillan por su ausencia; sí es sobre la construcción de más de 1,3 millones de viviendas bastaría con dividir esa cifra entre el número de días, entre el número de horas por día y eso entre el número de minutos por hora para ver que mágicamente se construyeron y entregaron 2,47 apartamentos por minuto es decir 148 viviendas por hora o 3562 residencias por día.
Asimismo si analizamos el área económica encontramos al país con la inflación más alta del mundo, con niveles de abastecimiento en los que nos supera hasta Haití, con una política monetaria en la que cambiaron gatopardianamente el cono monetario para no corregir nada, que mutaron al sistema bancario nacional en la mayor lavandería de dinero del mundo cuando decidieron retirar el billete de máxima denominación, que tenemos una industria petrolera que no es capaz de garantizar el autoabastecimiento de gasolina y ni hablemos de la inseguridad donde alcanzamos el deshonroso penúltimo lugar al tener segundo índice de más muertes violentas por cada 100 mil habitantes.
Mal de muchos...
Pero los males no sólo quedan en una acera. Al frente tuvimos la mayor pérdida de tiempo y de capital político que nadie haya podido detentar desde 1810 hasta nuestros días. Una oposición lerda, desorientada, torpe y babieca que un año después reconoce que no hicieron nada y que las acciones que acometieron no estuvieron orientadas y dirigidas a obtener un fin político (se perdieron las uvas del 2015), eso sí reconocen haberse equivocada pero no renuncian los que la dirigen ni se deciden a reestructurar el armatoste fatuo que construyeron con falsas ilusiones, políticas erradas y caminos circulares.
Los presos políticos que no vieron la luz de la libertad, los venezolanos que hurgan entre la basura, las personas que trabajan y tratan de subsistir con salarios míseros, los pensionados que le dieron todo al país y que hoy el país los desahucia, los niños desnutridos y mal nutridos que se quedan dormidos en las aulas de clases y los jóvenes que están obstinados de cargar el pesado fardo de 18 años de desatinos políticos demandan que durante este nuevo periplo alrededor del Sol no nos dediquemos a dilapidar los días para oxigenar a una dictadura que sólo requiere que no se haga nada y exigen que el 2017 no termine también como un año perdido, un año botado.
Llueve... pero escampa

sábado, 24 de diciembre de 2016

Ni se hace política ni se conforman mayorías

Por Miguel Yilales
@yilales
Escribir en la víspera de Navidad sobre política es harto difícil en especial porque, para disgusto y sobresalto de mucho tirapiedras de los que pululan por ahí, quien tiene hijos pequeños y con ilusiones (que no desaparecen con la edad), no puede desligarse de la realidad del momento y quedarse enganchado en esa especie de amargura desquiciada y engendrada, en algunos, en estos 18 años de satrapía revolucionaria.
En los tiempos que vivimos, que han sido secuestrados por la más putrefacta casta política de nuestra historia, hay quienes creen que todo se trata de una dicotomía entre blanco y negro y que además no existen las escalas de grises y la diversa gama de colores.
Tan es así que han llevado las cosas a los extremos en que sí no comulgas con sus planteamientos envían a sus huestes, como carroñero a la carroña, a que te insulten; en que quienes dicen ser mejores que los que desgobiernan al país, usan sus mismas estrategias propagandistas; en que se clama por las libertades individuales pero se insta a arrasar de la faz de la Tierra a quien disienta, tenga diferente orientación sexual o creencia religiosa y en que se le exige a los demás conductas probas aunque se actúe en contrario en sus propias vidas, es decir son, en lenguaje bíblico, unos fariseos de la peor raigambre, que se dicen opositores hasta los tuétanos pero aceptan jugosos  contratos sin importar que venga de funcionarios corruptos o con dineros públicos.
Farsantes de marca mayor
Son como esos empresarios que exigen las libertades económicas pero no creen que los contratos deban ser discutidos o que los trabajadores puedan agruparse para hacer sus planteamientos al patrono; son como esos pánfilos que defienden las riquezas de un empresario y un régimen de libertades sin importar de dónde vengan los fondos que generaron esas súbitas fortunas; son como algunos artistas, actores, actrices, columnistas, escritores, humoristas, periodistas y locutores que le exigen definición política a todo el mundo pero se declaran Ni-Ni porque se deben al público, a la audiencia y a los lectores.
Cuando en Venezuela se vuelva a tener Estado de Derecho se tendrán que revisar las concesiones otorgadas a algunos medios de comunicación cuyos fondos son de oscuro proceder; las compraventas de empresas de distintos rubros en las que se desconocen los orígenes de los capitales; las compañías que fueron adquiridas con dineros del Estado y puestas en manos de testaferros de la cofradía golpista que nos trajo hasta esta desgracia y nadie en su sano juicio debiera cuestionar que las mercancías incautadas a esas empresas de maletín, corruptas y narcolavanderías sean rematadas, subastadas, confiscadas y entregadas a quienes más lo necesiten aunque de seguro saldrá quien denuncie esas acciones, como un golpe a las libertades económicas y a las reglas del libre mercado, aunque ni siquiera entienda la diferencia entre un mercado libre y libre mercado, entre mercadear con su cuerpo y la educación sexual, entre ser comunicador y caerle a microfonazos a la gente o entre protestar contundentemente y fingir como si de un orgasmo teatral se tratase.
Adalides de imposibles
Son unos paladines de las causas perdidas, que terminan convertidos en un mezclote de Superman, Batman, Flash, Mujer Maravilla y Acuamán, que levantan banderas para defender lo indefendible: sí un empresario especula que sea solo la ley de la oferta y la demanda la que dicte el consumo, a pesar que conformen (entre ellos) cárteles para fijar los precios o sí un empresario del show business, que de la noche a la mañana se convirtió en dueño de canales de televisión y emisoras de radio con recursos provenientes del narcotráfico o de células terroristas del Oriente Medio, que solo sea la audiencia y la falta de inversión publicitaria, por un boicot moral, los que determinen su quiebra.
Estos personajes se erigen en una especie de Torquemada criollos que tildan de piltrafa, arrastrado, delincuente y malandro a quien aspire cubrir sus necesidades básicas (esas que Maslow clasificó hace tiempo) y no piense en conceptos abstractos como libertad, justicia, independencia o ciudadanía como si fue que los franceses al día siguiente de la Toma de La Bastilla pensaban en Libertad, Igualdad y Fraternidad y no en saciar el hambre, vestirse o tener vivienda, y definitivamente con esa actitud no se hace política ni se conforman mayorías.
Llueve... pero escampa