miércoles, 29 de enero de 2014

El Pinocho de Miraflores

Miguel Yilales
@yilales
En la literatura universal ha habido mentirosos famosos. Sancho Panza mintió al hacerse pasar por quien no era, el Barón de Münchhausen que contaba historias que nunca le habían ocurrido y el más famoso de todos Pinocho ese muñeco con vida que le crecía la nariz cada vez que mentía. Así como en la poética ha estado presente la mentira, la política y la mentira suelen ser buenas compañeras.
Cuando la incipiente política parlamentaria británica iba perfilando las modalidades de las que siguen viviendo nuestras democracias, salió publicado “El arte de la mentira política” atribuido a Jonathan Swift, en el que trataba sobre la siguiente premisa: el mentir bien a los ciudadanos no es cosa que se improvise; es un arte con todas sus reglas.
Y habría que preguntarse si el discurso político en Venezuela es, por esencia, mentiroso o si la clase política venezolana ha resultado más fácilmente gangrenada por el rechazo a la verdad.
Todo esto viene a piscolabis por la pieza de oratoria que el émulo del gigante de América, por supuesto que no me refiero a Bolívar, Martí, San Martín o Hidalgo, regurgitó ante la Asamblea Nacional y la audiencia que lo siguió a través de los medios de comunicación.

Mentira refinada

El segundo al mando, me atengo a que la Fuerza Armada primero le rinde honores al Comandante Eterno y luego a él, siguió al pie de la letra lo que sus logógrafos le compusieron; entre citas, lugares comunes y mentiras, este Demóstenes de quinta, por la república, trató de convencernos que todo estaba bien.
Entre abrir comillas y cerrarlas dijo que cambiaría ministerios, que los fusionaría, pero se reservó que al día siguiente juramentaría a 107 viceministros, con secretaria, chofer, escoltas, presupuesto y un perro Golden Retriever, de esos callejeros que andan deambulado por la ciudad y que la Misión Nevado está recuperando.
Así como quien no quiere la cosa, anunció lo que todos esperaban, las medidas económicas y en especial si habría o no devaluación de la moneda. Como todo un Frank Abagnale de nuestra época, señaló que el cambio de la moneda se mantendría a la tasa de 6,30 bolívares por dólar americano todo el año, lo que desconocíamos era que se refería al año chino que terminaría el 31 de enero.
El júbilo y la duda estallaron al unísono, pero ese regodeo solo fue alegría de tísico. A los pocos días el vicepresidente del Área Económica, ministro de Petróleo y Minería, presidente de PDVSA, presidente del Fondo Simón Bolívar para la Reconstrucción, presidente del Consejo Nacional de Exportaciones, cuarto bate, capitán del equipo, recoge bate y paremos de contar, anunció que el 6,30 del soflama pinochista era realmente 11,30 y que debían reducir la cantidad de dólares por cada venezolano, para perseguir a los “raspa cupo”.
Nada dijo de los 20 mil millones de dólares, estafados a la nación por empresas de maletín, autorizados por funcionarios revolucionarios y por los cuales ni hay presos, ni imputados y mucho menos destituidos, con la excepción de la exministra exhibicionista, me refiero a las exhibiciones de esgrima, que le falsificaron la firma.

Con real y medio

Del cupo viajero llamó la atención que aprobaron US$ 2500,00 para Cuba y solo US$ 700,00 para Florida, quizás con la intención de incentivar el turismo de aventura, ya que se podría viajar a La Habana, tomar el cupo completo y cruzar en balsa hasta Miami, con lo cual sentiríamos lo que es navegar en balsa rodeado de tiburones.
Otro aspecto positivo es saber que ya nos ajustamos al calendario chino, porque el cambio a 6,30 no fue modificado durante el año de la serpiente, sino que lo cambiaron en el del caballo, para que los precios y la inflación sigan a galope.
Por mi parte me propuse que usaré mis 700 dólares en el turismo nacional, dispondré de 7910,00 bolívares a la tasa oficial para pagar 7 noches de hotel en Cumaná, comida por 8 días, paseos al Parque Nacional Mochima, recorrido por sus seguras y limpias calles, compra de suvenires, todo esto sin la familia que se quedará en casa porque el cupo no da. Es que en revolución el dinero rinde más que cuando cantábamos “con real y medio”.
Abraham Lincoln con su famoso apotegma decía que “se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”, a lo que habría que agregar: “salvo que se dejen”. Parece que los venezolanos le agarramos el gusto a dejarnos engañar y al personaje de Collodi a mentir.

Llueve… pero escampa

jueves, 23 de enero de 2014

Que viva la Inquisición

Miguel Yilales
@yilales
Durante la era medieval la persecución del que pensara distinto fue un mecanismo efectivo. Tan efectivo que debieron bautizarlo con un nombre que lo definiera y de ahí surgió la Inquisición, que mayoritariamente se uso para la supresión de la herejía en el seno de la Iglesia católica.
Y es que en la Edad Media la herejía se castigaba con la pena de muerte.
Apenas unos años antes de que Cristóbal Colón iniciase su aventura del revelamiento de que el mundo no era plano, lo cual era una apostasía, se inició la Inquisición española, bajo control directo de la monarquía hispánica, es decir nació la inquisición estatal.
Y es que la Inquisición sirvió no solo para perseguir a los herejes, sino a brujos, quirománticos, charlatanes, opositores políticos y todo aquel que pensase distinto, para ser conducido a los tribunales, plegados al poder, y condenarlos institucionalmente.
Para tal fin el Papa Sixto IV y la Corona de Castilla encargaron para su ejecución a un fraile dominico de nombre Tomás de Torquemada, con la misión de perseguir a los judeoconversos y herejes. Juan Antonio Llorente, primer historiador del Santo Oficio, asegura que durante su mandato fueron quemadas más de diez mil personas, menos decesos que los ocurridos en el país en un año.

El Torquemada criollo

Para evitar la propagación de las «herejías», Torquemada, al igual que se hacía en toda Europa, promovió la quema de literatura no católica, en particular bibliotecas judías y árabes.
Todo este cuento de Torquemada, la crueldad de la Inquisición y sus consecuencias viene a propósito de la Memoria y Cuenta de Nicolás Maduro ante la Asamblea Nacional.
Es que en algunos de los pocos fragmentos que no fueron citas textuales o entrecomillados se anunció que se procedería a revisar la programación de las televisoras y cableoperadoras responsables de difundir los antivalores que propugnan el capitalismo y la violencia en el país.
En días recientes me senté a ver una película en la que, para mi sorpresa, había 2 hermanos y uno de ellos asesina al otro y culpa al sobrino de asesinar a su propio padre. El pequeño decide huir al exilio, hasta que es encontrado por una novia de la infancia y llamado por el fantasma de su padre para que recupere el reino. Regresa convertido en adulto y se enfrenta a su malvado tío a quien derroca, no sin antes hacerlo confesar, para proclamarse el verdadero heredero del trono.
Palabras más, palabras menos, esta es la sinopsis de la violenta película “El Rey Leon” que los estudios Disney produjo. En ella se muestran fragmentos del libro que la inspiró: Hamlet.

“¡Muera la inteligencia!, ¡Viva la muerte!”

Es que obras como Hamlet, Romeo y Julieta, Los Miserables, Los Tres Mosqueteros, Don Quijote de La Mancha, Los hermanos Karamazov, entre otras, incluso la Biblia, tantas veces adaptadas a la televisión, al cine, al teatro y fuente de inspiración para muchos otros, están llenas de violencias y de seguro son las responsables de los índices delictivos del mundo.
Con lo cual lo justo sería que un gobierno revolucionario y reivindicador de la humanidad, como lo define ese bodrio que es el Plan de la Patria, debiera instaurar no solo la censura a la televisión, sino un proceso de “quema de libros” como el realizado en la Bebelplatz de la Alemania Nazi o la famosa “Hoguera de las Vanidades” del monje Girolamo Savonarola, para acabar con toda la crítica que pueda inspirar a la rebelión y por ende con la herejía.
Así los «herejes» (cualquier sospechoso de no seguir la doctrina religiosa del Comandante Supremo) y todo aquel que ose hablar en contra el gobierno, sería susceptible para ser ejecutado por la Santa Inquisición Revolucionaria, Socialista y Chavista.
Otro aspecto positivo de esta medida, es que los discursos ante el parlamento por quien dirige a la Nación durarían escasos minutos porque, al no tener referencias, las citas textuales desaparecerían.
Para este sistema político medieval que vivimos en Venezuela la violencia es un asunto de sabiduría que se soluciona con no leer, no asistir al teatro, no oír radio, no ver televisión y cine, para ellos está vigente el grito “¡Muera la inteligencia!, ¡Viva la muerte!” de Millán-Astray, con lo cual cobra más utilidad la respuesta de Miguel de Unamuno: “Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha”.

Llueve… pero escampa

miércoles, 15 de enero de 2014

Beodos, farsantes y bandidos

Miguel Yilales
@yilales
En el mundo romano, las bacanales eran las fiestas para celebrar en honor a Baco, el dios mitológico del vino, del que procede el nombre, lo cierto que en estas festividades se bebía sin medida.
Es que no podía ser de otra manera si se festejaba el vino, no sería con agua su celebración. Lo único es que eran para un coto cerrado en el que solo podían entrar los iniciados y aquellos que pudieran aguantar la juerga, el jaleo y el alboroto.
Pero no solo los romanos pusieron el ojo en el licor, para los cristianos, el milagro que reveló la presencia de Jesús entre los mortales fue la transmutación del agua en vino en las bodas de Caná, según los estudiosos de los textos sagrados al acabarse el vino María le pidió a su hijo que no dejase que las fiestas terminasen y por ende se acusase al anfitrión, el novio, de pichirre, ya que las fiestas debían durar 7 días con sus noches. Y Jesús convirtió 600 litros de agua en vino.
Y es que en los momentos que vivimos parece que hay un grupo de personas que están en una bacanal constante. Mientras los mortales deben subsistir con un salario mínimo, que fue incrementado a principios de año como paliativo para aumentar la gasolina y devaluar la moneda, otros no tan mortales les sobran los recursos para seguir libando, ya no vino sino escocés mayor de edad, por el dios Baco, que debe estar sentado a la derecha del líder supremo como autoridad máxima del nirvana chavista, digo por la reencarnación que nos dicen alcanzó.

Baco y Jano: obreristas, chavistas y antiimperialistas

Pero es que estos obreristas, chavistas y antiimperialistas, celebran no solo a Baco sino a su pariente cercano Jano, un dios con dos caras. Muy propio de esa doble moral que desde el gobierno imponen con votos de pobreza para el pueblo y de riqueza para quienes gobiernan, con cupos de divisas restringidos para unos y con divisas sin limitación para otros.
Este ha sido un homenaje más que merecido, porque no han iniciado nada, tienen represado los dólares, no han dictaminado el precio justo para ningún producto y ante la necesidad de hacer anuncios económicos, que no reflejen lo quebrado que está el país, viene la inseguridad y se los sabotea.
Luego de mucho promocionar guerra por doquier, contra el imperio, contra el capitalismo, contra el golpismo, contra los apátridas y contra cualquier flagelo mundial, el que ha puesto el dedo en la llaga es una guerra que no les interesa. Porque la seguridad es culpa del gobierno anterior, es decir del desaparecido expresidente Rafael Caldera.
Lo insólito es que luego de impulsar la anarquía, con motorizados que parecen hordas, con buhoneros que especulan y tienen los productos que no están en el mercado, con pranes que gobiernan sectores completos del país, con una fuerza armada que sale a la calle a montar alcabalas con fusiles con el seguro puesto y a la bandolera (forma de portar el arma para que sea llevadero el peso, pero no lista para la acción) ellos no son responsables de nada y la culpa es de los demás.

Los enanos crecen y ni siquiera se percatan

Que si hay noticias buenas, claro que sí, en tiempo récord los organismos de seguridad capturaron a los supuestos autores materiales de los asesinatos más sonados de la semana pasada, lo lamentable es que aún falta por determinar los responsables de más de 24 mil asesinatos, crímenes y homicidios ocurridos durante el 2013.
Es decir solventaron los que le dieron cara a la impunidad galopante que hay en el país, faltan los que solo son cifras que, según el ministro de la inseguridad, han disminuido, aunque aun se puede responsabilizar al imperialismo, las películas de Hollywood, a la Conferencia Episcopal y al capitalismo salvaje de los índices de criminalidad.
Mientras eso ocurre el gobierno monta sus bacanales. En sus filas algunos esperan el anuncio de la lucha contra la especulación, por lo que empiezan a pernoctar a las puertas de las licorerías, no vaya a ser que en un gesto de populismo, decidan decretar el precio justo a los destilados escoceses como para que se olvide la impunidad y se siga haciendo patria.
Según el líder secundario de la revolución, porque máximo solo hay uno, a la inseguridad y a la especulación “la van atacar de raíz y extirpar, como se extirpa un tumor maligno”, espero que no busque ayuda cubana porque el último paciente sometido a tratamiento para suprimir un cáncer no regresó con vida, y en este caso estamos hablando de la patria.

Llueve… pero escampa

miércoles, 8 de enero de 2014

Ni seguridad, ni patria, ni nada

Miguel Yilales
@yilales
La historia de la humanidad es la historia de las emigraciones. El ser humano siempre ha ido de un lugar a otro. Si diéramos por válido que el hombre, y no me refiero a Adán, apareció en el África, entonces el resto de los seres humanos somos descendiente de emigrantes.
La tradición judeocristiana habla, en los primeros libros del Pentateuco, de la expulsión de Adán y Eva del Paraíso Terrenal, lo que podría considerarse como el primer exilio, y también hace referencia a la Huida de Egipto del pueblo judío en el Éxodo que, dirigida por Moisés, emigró en busca de la Tierra Prometida.
Por su parte, la religión musulmana comienza con la Hégira o huida de Mahoma el año 622 de la Era Cristiana, por lo que todo éxodo similar se le aplica ese término por extensión.
Muchos fenómenos históricos están estrechamente ligados con la emigración: las guerras, como la civil española y la Segunda Guerra Mundial, dieron origen a grandes emigraciones de europeos hacia los países americanos; las mejoras económicas y sociales hacen que los africanos partan a Europa y la inseguridad que los venezolanos se vayan a donde los reciban.

Diáspora sin tradición

Los venezolanos no tenemos tradición de emigrantes, pero hoy conseguimos a muchos compatriotas que están tras la búsqueda de un pariente lejano dentro del árbol genealógico para huir del país. No importa si es un país europeo, los Estados Unidos, Canadá, Australia, Panamá o Costa Rica.
Si el proceso de emigración de venezolanos fuese solo como una consecuencia de la dinámica de transformación económica, social, política y cultural del siglo XXI no importaría, pero cuando está asociado a un proceso de “sálvese quien pueda” en resguardo de la integridad física, la libertad o la seguridad económica es preocupante.
Pero se hace necesario diferenciar la emigración del exilio. En el segundo hablamos de la salida del país por razones políticas, por adversar a un régimen o sistema político, en el que los adversarios políticos son perseguidos por la vía judicial, militar o de la propaganda gubernamental, mientras que la emigración se entiende como un movimiento voluntario asociado a la búsqueda de mejores condiciones de vida, por razones económicas, culturales, sociales o personales.
Llámese “La verdad de las actividades comunistas en Venezuela” o “El libro rojo” de López Contreras, las listas Tascón y Maisanta de Hugo Chávez o la divulgación de los opositores viajeros y los afiches de la “Trilogía del mal” de Maduro, todos buscaban y lograron el mismo fin: el terrorismo político y consecuentemente la expatriación.
No importa cuál sea la causa, los venezolanos están dispuestos a abandonar el país que los vio nacer. Y no es para menos, al año el hampa se despacha al 0,1% de la población, es decir, a 30 mil venezolanos y quienes gobiernan implementan planes de seguridad que, por los resultados, debieran llamarse Patria Insegura.

Delincuencia desatada

No es solo que una artista venga de vacaciones y no vuelva a salir porque unas escorias sociales decidieron que no debía seguir existiendo, el problema es que día a día mueren venezolanos de distintas partes del país y terminan siendo solo cifras que este gobierno maquilla.
En estos últimos años he visto partir a dos hermanas. Sus hijos no son de esta tierra, asimilan otras culturas y nacionalidades. He visto como mis estudiantes buscan recomendaciones huyendo de un país que les es extraño. He visto a mis compañeros de trabajo, los jóvenes buscando donde ir y los viejos a donde mandar a sus hijos. He visto partir a mis hijos mayores buscando seguridad, hoy que debiera estar celebrando su cumpleaños, celebro porque no esté en este inseguro país.
Presenciar el éxodo de un hijo en busca mejores posibilidades fuera de su patria es doloroso. Oír a un hijo decir que ama a su país, pero que no regresaría jamás es aun más doloroso.
Lamentablemente para Monica Spear y su familia o para los Pedro Pérez y los Juan Bimba que mueren a diario, no hay manera de cambiar el rumbo de las cosas, porque como dice el refranero popular después de ojo sacado no vale Santa Lucía.
Al resto de los venezolanos nos queda exigirle al gobierno que reconozca su incapacidad con su Plan Patria Segura, como también lo fue su predecesor, mentor y guía eterna con los 19 planes anteriores, y que actúe para recoger los monstruos que creó en estos 15 años, es decir, que gobierne porque sin seguridad tampoco tenemos patria.

Llueve… pero escampa

jueves, 26 de diciembre de 2013

Un venturoso 2015

Miguel Yilales
@yilales
En algunos lugares, el comienzo del año se festeja con la tradición de las 12 uvas, que de acuerdo al ritual deben engullirse con cada campanada del nuevo año y un deseo, algo así como pensar, degustar y no morir, atragantado, en el intento.
Después vendrán los brindis y los propósitos de alcanzar metas, para finalmente degustar la cena de fin de año.
Esta tradición viene desde la antigüedad. Los pueblos del mundo se dieron cuenta de que, trascurrido cierto tiempo, las estaciones se repetían, los cultivos volvían a crecer y las lluvias retornaban para regar las nuevas semillas. Un eterno retorno al principio.
Para los babilonios esa repetición de las estaciones era un motivo digno para celebrarse e instauraron un ciclo de 11 días de fiesta, que comenzaba cuando la primavera describía sus primeros trazos entre los jardines colgantes.
En cambio los egipcios recibían con algarabía las señales que preludiaban el nuevo año: el Nilo empezaba a crecer y el caudal se hacía propicio para la siembra.
Desde siempre, el nuevo año ha significado el festejo de un porvenir, una victoria que se desea pero que no ha ocurrido, un elogio a la esperanza cada 365 días.

Deseos que no empreñan

Antes de iniciar este artículo, el 52 del año, hice una lista de buenos deseos para mis hijos, para mi familia, para mi… todo iba bien hasta que comencé a elaborar los de esta Tierra de Gracia.
Y no es que no lo desee, es más lo anhelo, porque ser venezolano es aspirar lo mejor para nuestra tierra, afanarse por ser un país del primer mundo, con grandes vías, con menores índices de pobreza, sin indigentes, sin torres de David, sin rencores y odios por la política, donde no estemos divididos entre ellos y nosotros.
Pero desear un venturoso 2014, solo sería posible como parte de un desvarío.
Según las estimaciones de los economistas, lo que viene es joropo, el problema es que nos agarra sin alpargatas, porque el gobierno en su afán por ganar apoyos foráneos le dio por regalarlas a otros países.
Pero como las cosas no quedan ahí, decidieron 14 años después rectificar, no por los diálogos o por las leyes de amnistía que se estudian y nunca llegan, sino con el precio de venta de la gasolina, que en la onda del precio justo, se percataron era necesario aumentarla.
Asimismo como saben que el dólar oficial es inmanejable e irreal, quienes viajen a partir del 31 de diciembre deberán adquirir su cupo a través de las subastas del SICAD o con el precio referencial de este, según dejó ver el superministro que maneja el “Excremento del Diablo”, con lo cual devalúan sin devaluar.
El río Guaire que debía estar saneado para este 2014, aun sigue siendo depositario de aguas grises y negras de toda la gran Caracas, por lo que seguiremos siendo una ciudad que deposita sus detritos a las costas barloventeñas, uno de los parajes vacacionales de los mismos que la contaminan.

Un receso con olor a trabajo

En cuanto a la política, tendremos una larga pausa electorera, luego de que en 14 años hayamos tenido 17, si como se lee, 17 procesos eleccionarios. Es que el sistema diseñado por los constituyentes, con muy buen asesoramiento, estaba montado para que no tuviésemos períodos concurrentes y se evitaran procesos megaeleccionarios, con lo cual se podría hablar del sistema democrático perfecto.
La lucha contra la corrupción, viniese de donde viniese, quedó solo para la habilitación de los poderes extraordinarios presidenciales y los titulares de la prensa. Es decir en una pausa hasta las elecciones parlamentarias.
Asimismo ocurrió con la disminución de los índices delictivos e inflacionarios, esto por dos vías bien por la supresión de las cifras oficiales, no necesariamente reales, como lo ocurrido con la inflación de noviembre suprimida por decisión del Banco Central o con la violencia por criminalización de quien informe sobre ella.
Estas y otras razones me hacen desear un venturoso 2015, porque creo que entre los desaciertos del gobierno, lo errático de la oposición, el populismo desenfrenado, la corrupción roja desordenada y licenciosa, la escasez de los bienes de primera necesidad, la inflación escalando al top 1 del mundo, la inseguridad a niveles indescriptibles y sin líderes, pareciera que el 2014 no se alejará mucho de la realidad vivida en estos tres lustros revolucionarios.
A pesar de ello y de quienes critican que critiquemos, seguiremos tecleando y luchando para que el próximo año no tengamos que diferir los deseos de buenaventura para el 2016.

Llueve… pero escampa

jueves, 19 de diciembre de 2013

A cambiar el mensaje y… ¿el mensajero?

Miguel Yilales
@yilales
No hay nada más sabroso que una peña. Es que puedes sentarse en un bar, una tasca, un restaurante o en la casa a hablar con unos amigos de política y darte cuenta que el diagnóstico está claro, pero el camino empedrado.
Es que en un buen diálogo siempre se va a respetar a quien habla, se utiliza un tono adecuado, no hablan todos a la vez, se escucha antes de responder, se piensa en lo que otros dicen y, sobre todo, se admiten como validas las opiniones ajenas.
Hablar siempre ha sido y es el adelanto de la negociación y el posterior entendimiento. Lo encontramos en los diferentes ámbitos y niveles de crisis. Es útil en la esfera privada, en la convivencia más próxima y en las relaciones políticas.
Esta semana el gobierno llamó a un diálogo en el que se condicionaban su asistencia a ciertos parámetros: el reconocimiento a la Constitución de la República, aceptar la legitimidad de quien ejerce el poder presidencial y finalmente la aceptación del Plan de la Patria. Todos válidos sí en contra partida el gobierno reconociese la Carta Magna, a los poderes regionales electos y a los planes regionales legítimamente aprobados. Una quimera que no existe en el país.

No pregunte, obedezca

El problema se presenta cuando quienes llaman al diálogo lo hacen desde la premisa que planteaba aquel documento que empezaba “En todo este asunto de Cuba hay un nombre que resalta en mi memoria como el planeta Marte en su perihelio”.
Un ensayo escrito por Elbert Hubbard en 1899, en el que se relataba brevemente la anécdota de un soldado estadounidense que cumpliendo las instrucciones presidenciales recorre Cuba para entregar un mensaje al jefe de los rebeldes.
Hubbard resalta el hecho de que el soldado Rowan recibe el mensaje y se limita a entregarlo a pesar de que nadie le proporcionó información ni medios para entregar “Un mensaje a García”.
La Carta a García es un llamado a despertar la iniciativa, pero es también un pretexto para la mediocridad en los sistemas donde se pide obediencia. Eso el mundo militar lo entiende, es más lo práctica con acritud.
Quienes hoy dirigen a la oposición, lo vienen haciendo desde el 2005, decidieron aceptar el reto del monólogo gubernamental, a pesar de estar sometidos al escarnio público, con epítetos descalificativos e insultos a través de los medios de comunicación del Estado que no son, precisamente, para dialogar.

Sin saldo positivo

Hace algunos años los dirigentes políticos le achacaron la culpa de los fracasos de la oposición a quienes la habían dirigido, por no ser políticos de oficio.
Así las protestas del 2002 y su derrota fue responsabilidad de la Gente del Petróleo; el paro del año siguiente atribuible a quienes dirigían la CTV y Fedecámaras; la protesta de la Plaza Altamira a los generales y almirantes que, invocando sus derechos, protestaban pacíficamente en lugar de alzarse en armas; a todos les pidieron la cabeza y todos terminaron en esa especie de guillotina que es el exilio o la pérdida de libertad.
Es así como a partir de 2005, eso incluye la abstención para las parlamentarias de ese año, la dirección empezó a correr bajo la tutela de los verdaderos políticos.
Los cambios no se habrían hecho esperar y la oposición hubiese dejado de ser oposición. Eso hubiese sido positivo, por aquello de la alternancia en el poder, pero la realidad fue otra.
La diferencia ha estribado en que hasta 2005 los responsables terminaron defenestrados y a partir de ese año los dirigentes, que no tienen saldo a favor que mostrar siguen de curul en curul, de alcaldía a gobernación o de gobernación a alcaldía, sin siquiera asumir las responsabilidades de los traspiés cometidos. Es que tomaron el rol de Tarzán, no sueltan bejuco sin tener otra liana a la mano, con lo cual se eternizan en el poder.
Y es que el mensaje no llega o el mensajero no es el adecuado, ese es el dilema que aún persiste en la oposición. Luego de 8 años los dirigentes siguen siendo los mismos que se postulan y se pelean todas las nominaciones. No llegan al poder pero no asumen responsabilidades. Ante ese panorama se hace necesaria una revisión del discurso y de los liderazgos.
Mientras un sector cree que todo se resume a Un mensaje a García, donde la autoridad es la verdad, hay otro sector que debe asumir la verdad como autoridad, según lo expresase Gerald Massey, y de ahí buscar los liderazgos que conduzcan al éxito. Mientras tanto seguimos bajo la lluvia y no es precisamente cantando.

Llueve… pero escampa

miércoles, 11 de diciembre de 2013

¿Hubo o no hubo ganador?

Miguel Yilales
@yilales
En nuestra historia ha habido personajes que han debido llegar a gobernar y no lo hicieron. Hay quienes estuvieron a punto de ganar pero perdieron y no por eso se declararon vencedores.
De ese grupo podríamos referirnos a 2 personajes que el azaroso destino los hizo casi presidentes, pero siempre fue, casi. Tanto José Manuel “El Mocho” Hernández como Jóvito Villalba, pudieron ser pero no fueron.
La historia contrafactual como ejercicio académico es válida y como fuente para la ficción también. A pesar del que hubiese pasado sí… la realidad seguirá tal cual es.
En estos días luego de las elecciones regionales, mucho se ha escrito sobre quien resultó ganador. El gobierno y la oposición se atribuyen el triunfo, con lo cual asumen que no deben revisar nada.
La realidad es que estamos frente a situaciones más complejas que requieren una lectura profunda de los resultados. Plantear la discusión entre victoriosos y derrotados es, en el habla popular, caernos a coba.

Elementos que edulcoraron la píldora

Hitler y Bonaparte, cada uno en su tiempo, se plantearon invadir la madre patria rusa convencidos de que lo lograrían, nadie en su sano juicio saldría a decir hoy que la derrota sufrida por los ejércitos napoleónicos o nazis, en su camino a la conquista de Moscú, fue una victoria.
Y para no ir tan lejos, la debacle de nuestra selección en las eliminatorias que nos permitirían acceder a la cita mundialista del balompié podría considerarse un éxito cuando no llegamos, claro siempre habrá quien encuentre una lección y como tal una ganancia, pero en términos absolutos ¿Quién habla del triunfo Vinotinto?
Sí la oposición se planteó la meta de hacer de esta elección un plebiscito y no obtuvo la mayoría del fervor popular, traducida en votos, no puede ser considerado una victoria. Sí el gobierno se trazó como objetivo pulverizar a la oposición y esta creció cuantitativa y cualitativamente (por las alcaldías conquistadas), tampoco puede incluirse en el palmarés gubernamental.
El gobierno se quedó con los crespos hechos en metas que eran vitales y en los que empeñaron sus mejores fichas, sacar a Ernesto Villegas y que lo derrotase Antonio Ledezma o que los artistas (¿?) más emblemáticos del chavismo hayan corrido en Baruta y Sucre para morder el polvo de la derrota, ni por asomo merece una ovación del gobierno; para el oficialismo la deslegitimación planteada por la oposición nunca se concretó y por el contrario se bañó de legalidad con unos resultados que le fueron favorables.

Reflexiones en ambos sentidos

Decir que el gobierno con poco más de 4 millones de sufragios obtuvo 240 burgomaestres (menos de los que tenía) y la oposición con poco más de 4 millones de votos obtuvo 75 alcaldías (más de las que tenía) es irrefutable. Expresar que la oposición conquistó victorias importantes en las capitales más pobladas del país es una perogrullada.
Que el mensaje del gobierno, a pesar del abuso de poder y de la manipulación mediática a su antojo, no permea en las ciudades es innegable, pero así como el mensaje gubernamental no llega a las ciudades el de la oposición no alcanza a los zonas menos pobladas.
De estas elecciones debieran surgir revisiones del gobierno y de la oposición.
Aunque suena utópico esperar un escrutinio democrático de un gobierno que no cree en la democracia, y que por el contrario se comporta despótica y de forma atrabiliaria como se desprende de sus discursos y actuaciones iniciales, sería lo deseable.
Lo que sí es necesario y anhelado es que la oposición deje a un lado los sectarismos internos, fructifique políticamente, de cabida a la pluralidad, la tolerancia y que se revisen los partidos tradicionales (agotados con una dirigencia periclitada) y las nuevas organizaciones (para que no terminen engolosinados por los triunfos). Que sí se habla de unidad la gente no perciba a un nido de víboras.
Seguir llorando porque no se puede hacer telepolítica es seguir de duelo y pretender enamorarse: o terminas el duelo o no te enamoras. Es el momento de evaluar los liderazgos y revisar el personalismo, enterrado con la Generación del 28 y resucitado por Hugo Chávez y por algunos opositores.
Mientras algunos se debaten entre “sí hubo o no hubo ganador”, creo que ganar Barinas, la cuna del comandante supremo y eterno, y Maturín, la del supremo y eterno subalterno que se cree Dios, dado su apellido, son tan joyas de la corona como Caracas y… esas no son conchas de ajo.

Llueve…pero escampa