martes, 25 de febrero de 2014

Aquí nadie para bolas

Miguel Yilales
@yilales
Hace muchos años, casi doscientos, un caraqueño, que en ese momento era un mozalbete de 30 años, decía que no había peor miseria que ser jefe para no serlo.
Años más tarde cuando los andinos llegaron al poder y gobernaron desde 1899 hasta 1958, con apenas un receso en el Trienio Adeco y el efímero gobierno de Rómulo Gallegos, trajeron también sus costumbres y dichos al lenguaje.
Es así como en el decidero popular se decía que "jefe era jefe manque tuviese cochochos", con lo cual se referían a que el dictador de turno así tuviese en la cabeza ese fastidioso insecto hemíptero, anopluro, con milímetros de largo y boca con tubo a manera de trompa para chupar sangre conocido como piojo, era el jefe porque se le hacía caso.
Todo eso fue valido hasta que se ejecutaron los Juicios de Núremberg. Los militares, dirigentes, funcionarios y colaboradores del régimen nacional socialista de la época, que coincidencia que esas dos vocablos estén presentes en el tinglado revolucionario, chavista y antiimperialista que nos gobierna, trataron de escudarse en el cumplimiento de órdenes, pero a pesar de eso se determinaron sus responsabilidades y fueron sentenciados por atentar contra la humanidad para satisfacer las ambiciones políticas del líder supremo y eterno, Hitler.

Tanto en el béisbol como en la política

Para hacerse obedecer hay que tener tesitura moral, principios y valores, capacidad para convencer y dirigir; otros infunden miedo y los menos ordenan y nadie les acata. Y es aquí donde estamos los venezolanos, con un régimen que ordena la paz, la felicidad, el abastecimiento, el amor, las celebraciones, pero que ni ellos las cumplen.
En el lenguaje beisbolero hay posiciones que son especialmente difíciles. Hablamos de la esquina caliente para referirnos a la tercera base, posición que le corresponde atrapar rollings contundentes, el campocorto y el segunda base que tienen que cubrir mucho terreno detener rodados difíciles y lanzar con precisión a primera base y el primera base que debe recibir todos los lanzamientos de sus compañeros con agilidad. Cuando estos jugadores no hacen su trabajo se dice que no le paran una bola a nadie.
En política como en el béisbol, sí los líderes ordenan se espera que el cuadro pare los rodados, es decir, las bolas bateadas. Durante la colonia las órdenes de la corona se acataban, pero no se cumplían, lo cual revelaba lo irreverente que se era ante el despotismo y que no se paraban las bolas venidas del lanzador imperial.
Recientemente el compañero Nicolás Maduro, uso la misma expresión que emplea su camarada presidente Diosdado Cabello (por la Asamblea Nacional y nunca porque mande más que Maduro), reconoció que no le paraban los rollings que bateaba, es decir, no le paraban bolas, en estricto sentido beisbolero.

Es una orden, por favor obedezcan

Durante una de las largas peroratas en cadena de radio y televisión, el comandante subalterno, confesó que ordenó el acuartelamiento del Sebin, pero estos se fueron a la calle a disparar a los manifestantes, con lo que cabría preguntar ¿Quién ordenó se violara el acuartelamiento? ¿Es que acaso ante ese batazo el jefe del Sebin decidió no parar las bolas en su posición?
Luego ordenó que el servicio de transporte masivo Metrobus, dejaría de prestar servicio para el Este caraqueño con lo cual señalaba que los sectores donde vive la oligarquía fascista venezolana, es decir Petare, las Minas de Baruta, Santa Cruz del Este, entre otros, serían castigados, para luego recular ante la posibilidad de que el rolling se le fuese entre las piernas y nadie parase bola.
Asimismo prohibió que el 51,8 % de los caraqueños que lo adversan, según resultados del CNE, no entrarían a Caracas, con lo cual suponemos instalaran un chip, para no usar los triángulos de colores o estrellas de David con que los nazis identificaban a los enemigos, para detectarlos. Ahora ¿Cómo no se entra a donde se vive, se trabaja, se duerme? Otro rodado que nadie le va a parar.
Cuando un gobernante se hace el sordo a los reclamos, propugna arbitrariedades y violaciones a los derechos humanos como única forma para hacerse obedecer, de seguro perderá el juego por sus malas decisiones.
Mientras tanto hay un pueblo que decidió no parar ninguna de las bolas que batea quien detenta el poder, eso es desobedecer sus órdenes por ilegítimas, puede decretar feriados, fiestas carnestolendas o unificar al Rey Momo con el Cristo Rey, tener cochochos o no y aun así hacer que nadie le pare.

Llueve… pero escampa

martes, 18 de febrero de 2014

Ante la represión tenemos la rebelión

Miguel Yilales
@yilales
La represión, venga de donde venga, es opuesta a los conceptos de libertad y tolerancia y cuando la ejerce el poder político, con la pretensión de castigar con violencia el disenso, supone la negación de los derechos civiles y la libertad política.
A lo largo de la historia soviética, millones de personas se convirtieron en víctimas de la represión política de la Unión Soviética, un instrumento de política interna desde los primeros días posteriores a la Revolución de Octubre hasta que el camarada Gorbachov, le dio por desconocer un referendo que abogaba por la continuidad de la confederación y firmó el Tratado de Belovesh que la disolvió.
Igual ocurrió durante el régimen franquista que desde la Guerra Civil Española, aplicó lo que se conoció como el terror blanco, donde reprimir y violar derechos era un solo asunto, esto incluía los ajusticiamientos "legales" en cumplimiento de sentencias dictadas por tribunales militares durante el periodo de la guerra civil; los asesinatos ilegales practicados al margen de las autoridades militares, pero con el pleno conocimiento de que se estaban llevando a cabo; el encarcelamiento y cualquier pena de privación de libertad y las desapariciones forzosas.

La hipocresía de la izquierda

Las protestas estudiantiles siempre han generado apoyos sociales, a menos que se mida con el rasero de la izquierda latinoamericana.
Que unos estudiantes alcen su voz y luchen por el derecho a la educación gratuita en Chile es plausible porque lo hacen contra un régimen explotador fascista de derecha que limita un derecho universal, pero que esos estudiantes alcen su voz, contra el abuso de poder, la delincuencia desbordada, el derecho a la vida, el desabastecimiento y la represión policial y paramilitar, es duramente cuestionada porque esos estudiantes siguen un guión de los gringos para derrocar un gobierno legítimo y esa actitud debe ser cuestionada por fascista y terroristas. Con ello queda demostrado que el fascismo siempre provendrá de la acera contraria a los intereses una izquierda vetusta.
Cuando un régimen político que dice gobernar, no importa si es por mampuesto, le da por contener, refrenar o moderar el comportamiento irreverente de la juventud, y una vez producido, castigarla, aparece el mayor de los peligros para la convivencia social como lo es la represión al futuro de un país.
No importa si el abuso proviene de la derecha o de la izquierda, es funesto para el Estado que lo genera, porque a fin de cuentas termina en la ignominia del olvido al que la sociedad lo relega, llámese soviética, franquista o chavista.
Cuando unos dirigentes de poca monta, así los llamó el propio comandante subalterno, les dio por llamar a la protesta en la calle, la respuesta gubernamental fue abrir la Caja de Pandora de la coacción, la opresión y el castigo.

A Dios rogando, pero…

En esta semana hemos visto asesinatos, muertes selectivas, protestas estudiantiles salvajemente reprimidas, violaciones a la dignidad, canales de televisión censurados por instrucciones expresas del propio Nicolás Maduro a través de Conatel o autocensurados por miedo a las sanciones, con prensa que no imprime porque no tienen papel por falta de divisas. Hemos vivido un Estado que abusa sin guardar las formas.
Abusos a los que no podemos dejar de incluir el uso de bombas lacrimógenas que son armas químicas prohibidas por nuestra carta magna, con manoplas de esas que usaban los gánsteres para doblegar a los rivales, con juicios sumarios cohonestados en la conchupancia, esa especie de liga vituperable de la injusticia, que forman el Ministerio Público, la Defensoría del Pueblo y los Tribunales plegados a los designios de Miraflores, que a su vez obedecen a quien gobierna en lo que Colón describiese como “la tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto jamás”.
Si al gobierno no le gustan las protestas, que son un derecho humano y constitucional, tiene vías para actuar, continuar reprimiendo, suspender las garantías o rectificar, ya ha demostrado que no es capaz de corregir, entonces que se quite la careta y asuma lo que de facto es: un régimen, a lo castrista, que odia las libertades.
Mientras tanto, a la sociedad le queda la resistencia, ya Santo Tomás de Aquino lo afirmó en su obra Summa Theologiae, que ante el abuso de los gobernantes, a los gobernados les queda el derecho a la rebelión, para evitar que continúe el abuso, la tortura y la represión.

Llueve… pero escampa

martes, 11 de febrero de 2014

Indignados sin dignidad

Miguel Yilales
@yilales
Hace algún tiempo un pueblo fanático, de la mano de su líder supremo y eterno, implementó un mecanismo para garantizar la supervivencia de los más aptos, en una especie de manipulación de la selección natural de Darwin en el área social. Es así como los nazis, no me refería a fanáticos más modernos, implementaron el darwinismo social.
Por esa vía se justificaron todos los programas de exterminio que involucraban la eutanasia involuntaria, la esterilización forzada, la eugenesia y la experimentación humana, todos enmascarados en falsas ideas sobre la dignidad humana.
Platón, Pico della Mirandola y Kant habían planteado que la dignidad se explicaba en buena medida por la autonomía propia del ser humano, pues sólo él que sabe y puede gobernarse a sí mismo, que según un principio racional, lo hace dueño de sus acciones y en consecuencia, libre.
Es por ello que los esclavos no eran personas humanas, sino objetos, al igual que los judíos, gitanos y homosexuales durante el nazismo, grupos que encajarían perfectamente con epítetos como escuálidos, pitiyanquis, traidores a la revolución, apátridas en la época actual. En la historia de la humanidad sobran ejemplos en los que se niega la dignidad humana para justificar los atentados contra ella.

Como ganado al matadero

La vida humana, dependiendo de cómo se viva, y de nuestra manera de relacionarnos con el mundo, puede ser una sucesión de experiencias hermosas, nutritivas y significativas que nos permitan alcanzar plenitud y paz. También es posible, sin embargo, que esas experiencias resulten frustrantes, dolorosas y desalentadoras.
En las últimas semanas y en especial en este inicio de 2014, que se ha mostrado particularmente lento, hemos visto como los venezolanos han empezado a perder esa noción de dignidad.
Las largas e interminables colas frente a abastos, automercados, mercales y supermercados para comprar lo que se pueda conseguir es muestra de ello.
Hay quienes se aventuran a la suerte de hacer la fila, no para buscar algo que necesiten, sino para ver que van a encontrar en los anaqueles medio vacios o vacíos y que según oficialistas optimistas están medio llenos o esperando los productos que se han agotado por la bonanza que se ha incrementado desde que ellos llegaron al poder hace 15 años.
Tan grave está lo de la dignidad, que cuales vacas de un establo, los dueños de los comercios han empezado a herrar a sus clientes, para saber cuales les pertenecen y el orden en que van a entrar al potrero a comprar, con lo cual estos mamíferos celebran contentos porque les ha tocado en suerte un número y una esperanza para llevar comida a su hogar.
A lo largo y ancho del territorio nacional se repiten a diario estas escenas y nadie reclama. La pasividad nos ha arrastrado a creer que es mejor callar que alzar la voz y que mientras cumplamos silenciosamente viviremos, aunque en realidad estemos muertos en vida.

Con el alma enferma

En 1965 Martin Seligman y Steven Maier, explicaron el fenómeno que ocurre cuando una sociedad siente que es imposible el logro, que no hay nada que hacer, ni ahora, ni nunca, que es preferible una resignación forzada y el abandono de la ambición y del sueño y la llamaron “desesperanza aprendida”, una especie de resignación colectiva en el que no se puede hacer nada porque todo está hecho.
En términos generales, esa desesperanza es considerada un pesar, una enfermedad, una maldición limitante. Nietzsche decía que la desesperanza era “la enfermedad del alma moderna”, porque era un estado en el que se veían debilitados o extinguidos, el amor, la confianza, el entusiasmo, la alegría y la fe.
Cuando nos conformamos con frases como “Dios lo ha querido así”, “el destino así lo ha decidido”, “es así y punto” o “para qué esforzarme si no puedo hacer nada para cambiarlo”, estamos frente a la pérdida de motivación, una renuncia a la esperanza por alcanzar sueños y metas y finalmente un abandono a toda movilización para lograr que las cosas cambien.
En la política y en la guerra se usan estrategias para generar la desmoralización y evitar iniciativas contra los abusos de poder. Los regímenes totalitarios, así parezcan democráticos, abusan de ello porque saben que en esa condición se pierde la dignidad y la voluntad.
En estos momentos se requiere que exista una llama que se niegue a resignarse y luche por insuflar vientos de dignidad que se transformen en tempestad, para saber lo que es indignarse.
Llueve… pero escampa

miércoles, 5 de febrero de 2014

La oposición madurista

Miguel Yilales
@yilales
En la historia moderna hay acciones que son desdeñables y que sus ejecutores merecen ser tratados con menosprecio. Unos por actuar a la laissez faire, laissez passer de la ignominia y otros por operar de manera inescrupulosa.
Hacia 1940, durante la Segunda Guerra Mundial, hubo dos términos que se usaron indistintamente para designar a los que se decidieron a auxiliar, cooperar con el enemigo o apostaron por plegarse al nazismo para evitar males mayores: los colaboracionistas de la República de Vichy y los quisling (derivado del apellido del primer ministro noruego Vidkun Quisling).
El colaboracionismo es una forma de traición que ocurre luego de una invasión, no importa si es como la ejecutada por el gobierno francés con el ejército Nazi o la del gobierno nacional que permite que a su sombra los invasores sean médicos, entrenadores deportivos, notarios públicos y militares.
Desde el año 1998 hasta nuestros días han pasado tantas cosas que uno siente que se refieren a todo un drama con traiciones, colaboraciones y luchas por el poder, en la que la protagonista ha sido la protesta.

“Que le corten la cabeza”

Así tuvimos que en el principio fue la Asamblea de Educación quien protestó contra el decreto 1011, luego vino la lucha de la Gente del Petróleo por la meritocracia, para pasar al 11 de abril y el golpe de Carmona, lo cual devino en el pronunciamiento de los militares de Altamira y concluyó con el paro general, que de general tenía lo que Quasimodo de Adonis. Cada uno tuvo su líder: los padres y representantes; Carlos Ortega y Pedro Carmona; Horacio Medina y Juan Fernández; Enrique Medina Gómez, Néstor González y Héctor Ramírez Pérez; Carlos Ortega y Carlos Fernández.
La principal observación de los políticos de antes, que como el gobierno son los mismos de ahora, era que el fracaso se debía a que esas protestas habían sido lideradas por unos segundones en política, por unos amateurs y que el trabajo debía ser realizado por los profesionales es decir por los big leagers en el ejercicio del poder.
Estas luminarias de la política clamaron, como la Reina de corazones rojos en la obra de Lewis Carol, por la cabeza de los responsables del fracaso.
Es así como desde 2004 y ante la decapitación masiva, estos conocedores de Aristóteles, Platón, Cicerón, Maquiavelo, Hobbes, Rousseau, Rawls, McIntyre, Walzer y de todos los que han escrito sobre filosofía y teoría política, asumieron las riendas de la corriente opositora al gobierno y como consecuencia, era de esperarse, se acabaron los fracasos en la oposición en el mundo paralelo… pero el mundo real es distinto al de ficción.
Durante 10 años, han pasado dos ciclos olímpicos en el juego político: 3 elecciones presidenciales (una sobrevenida), 3 elecciones de gobernadores, 3 elecciones de alcaldes, 3 elecciones de la Asamblea Nacional y los mismos actores se mantienen en el poder opositor, sin inmutarse o asumir responsabilidades.

A la espera del tiempo de Dios

Si alguien emite una crítica es tildado de reptil fósil; sí alguien los increpa por la única vía en que se les ve, las redes sociales, lo bloquean; si alguien levanta la voz hacen que sus huestes los persigan por jugar a la división, no seguir su liderazgo único, por pensar distinto y por osar proponer salidas, así sean constitucionales, distintas a la de ellos. Es decir una especie de sectarismo oficialista chavista, revolucionario, socialista y obrerista pero opositor.
Los franceses no celebran la derrota de Waterloo, los herederos del imperio Otomano no consideran una fiesta nacional el 7 de octubre, fecha en que ocurrió la batalla naval de Lepanto, como tampoco es fecha de grato recordatorio para Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte el 19 de octubre de 1791 cuando se rindió incondicionalmente ante los Estados Unidos de América.
Solo esta caterva que les dio por destruir el país son capaces de celebrar el 4 de febrero y pretender que es en sí misma una épica a contar y un sector de la oposición que dice que se gana perdiendo, con lo cual parecen asumir que no se debe cambiar nada.
Nadie renuncia, nadie hace un mea culpa, nadie abre juego para que otros asuman el liderazgo, pareciera que estos quisling maduristas bien por afinidad ideológica, por simpatía con el enemigo, por coincidencia en los objetivos, por coacción e incluso por miedo les dio por colaborar esperando que la perfección del tiempo de Dios les favorezca.

Llueve… pero escampa

miércoles, 29 de enero de 2014

El Pinocho de Miraflores

Miguel Yilales
@yilales
En la literatura universal ha habido mentirosos famosos. Sancho Panza mintió al hacerse pasar por quien no era, el Barón de Münchhausen que contaba historias que nunca le habían ocurrido y el más famoso de todos Pinocho ese muñeco con vida que le crecía la nariz cada vez que mentía. Así como en la poética ha estado presente la mentira, la política y la mentira suelen ser buenas compañeras.
Cuando la incipiente política parlamentaria británica iba perfilando las modalidades de las que siguen viviendo nuestras democracias, salió publicado “El arte de la mentira política” atribuido a Jonathan Swift, en el que trataba sobre la siguiente premisa: el mentir bien a los ciudadanos no es cosa que se improvise; es un arte con todas sus reglas.
Y habría que preguntarse si el discurso político en Venezuela es, por esencia, mentiroso o si la clase política venezolana ha resultado más fácilmente gangrenada por el rechazo a la verdad.
Todo esto viene a piscolabis por la pieza de oratoria que el émulo del gigante de América, por supuesto que no me refiero a Bolívar, Martí, San Martín o Hidalgo, regurgitó ante la Asamblea Nacional y la audiencia que lo siguió a través de los medios de comunicación.

Mentira refinada

El segundo al mando, me atengo a que la Fuerza Armada primero le rinde honores al Comandante Eterno y luego a él, siguió al pie de la letra lo que sus logógrafos le compusieron; entre citas, lugares comunes y mentiras, este Demóstenes de quinta, por la república, trató de convencernos que todo estaba bien.
Entre abrir comillas y cerrarlas dijo que cambiaría ministerios, que los fusionaría, pero se reservó que al día siguiente juramentaría a 107 viceministros, con secretaria, chofer, escoltas, presupuesto y un perro Golden Retriever, de esos callejeros que andan deambulado por la ciudad y que la Misión Nevado está recuperando.
Así como quien no quiere la cosa, anunció lo que todos esperaban, las medidas económicas y en especial si habría o no devaluación de la moneda. Como todo un Frank Abagnale de nuestra época, señaló que el cambio de la moneda se mantendría a la tasa de 6,30 bolívares por dólar americano todo el año, lo que desconocíamos era que se refería al año chino que terminaría el 31 de enero.
El júbilo y la duda estallaron al unísono, pero ese regodeo solo fue alegría de tísico. A los pocos días el vicepresidente del Área Económica, ministro de Petróleo y Minería, presidente de PDVSA, presidente del Fondo Simón Bolívar para la Reconstrucción, presidente del Consejo Nacional de Exportaciones, cuarto bate, capitán del equipo, recoge bate y paremos de contar, anunció que el 6,30 del soflama pinochista era realmente 11,30 y que debían reducir la cantidad de dólares por cada venezolano, para perseguir a los “raspa cupo”.
Nada dijo de los 20 mil millones de dólares, estafados a la nación por empresas de maletín, autorizados por funcionarios revolucionarios y por los cuales ni hay presos, ni imputados y mucho menos destituidos, con la excepción de la exministra exhibicionista, me refiero a las exhibiciones de esgrima, que le falsificaron la firma.

Con real y medio

Del cupo viajero llamó la atención que aprobaron US$ 2500,00 para Cuba y solo US$ 700,00 para Florida, quizás con la intención de incentivar el turismo de aventura, ya que se podría viajar a La Habana, tomar el cupo completo y cruzar en balsa hasta Miami, con lo cual sentiríamos lo que es navegar en balsa rodeado de tiburones.
Otro aspecto positivo es saber que ya nos ajustamos al calendario chino, porque el cambio a 6,30 no fue modificado durante el año de la serpiente, sino que lo cambiaron en el del caballo, para que los precios y la inflación sigan a galope.
Por mi parte me propuse que usaré mis 700 dólares en el turismo nacional, dispondré de 7910,00 bolívares a la tasa oficial para pagar 7 noches de hotel en Cumaná, comida por 8 días, paseos al Parque Nacional Mochima, recorrido por sus seguras y limpias calles, compra de suvenires, todo esto sin la familia que se quedará en casa porque el cupo no da. Es que en revolución el dinero rinde más que cuando cantábamos “con real y medio”.
Abraham Lincoln con su famoso apotegma decía que “se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”, a lo que habría que agregar: “salvo que se dejen”. Parece que los venezolanos le agarramos el gusto a dejarnos engañar y al personaje de Collodi a mentir.

Llueve… pero escampa

jueves, 23 de enero de 2014

Que viva la Inquisición

Miguel Yilales
@yilales
Durante la era medieval la persecución del que pensara distinto fue un mecanismo efectivo. Tan efectivo que debieron bautizarlo con un nombre que lo definiera y de ahí surgió la Inquisición, que mayoritariamente se uso para la supresión de la herejía en el seno de la Iglesia católica.
Y es que en la Edad Media la herejía se castigaba con la pena de muerte.
Apenas unos años antes de que Cristóbal Colón iniciase su aventura del revelamiento de que el mundo no era plano, lo cual era una apostasía, se inició la Inquisición española, bajo control directo de la monarquía hispánica, es decir nació la inquisición estatal.
Y es que la Inquisición sirvió no solo para perseguir a los herejes, sino a brujos, quirománticos, charlatanes, opositores políticos y todo aquel que pensase distinto, para ser conducido a los tribunales, plegados al poder, y condenarlos institucionalmente.
Para tal fin el Papa Sixto IV y la Corona de Castilla encargaron para su ejecución a un fraile dominico de nombre Tomás de Torquemada, con la misión de perseguir a los judeoconversos y herejes. Juan Antonio Llorente, primer historiador del Santo Oficio, asegura que durante su mandato fueron quemadas más de diez mil personas, menos decesos que los ocurridos en el país en un año.

El Torquemada criollo

Para evitar la propagación de las «herejías», Torquemada, al igual que se hacía en toda Europa, promovió la quema de literatura no católica, en particular bibliotecas judías y árabes.
Todo este cuento de Torquemada, la crueldad de la Inquisición y sus consecuencias viene a propósito de la Memoria y Cuenta de Nicolás Maduro ante la Asamblea Nacional.
Es que en algunos de los pocos fragmentos que no fueron citas textuales o entrecomillados se anunció que se procedería a revisar la programación de las televisoras y cableoperadoras responsables de difundir los antivalores que propugnan el capitalismo y la violencia en el país.
En días recientes me senté a ver una película en la que, para mi sorpresa, había 2 hermanos y uno de ellos asesina al otro y culpa al sobrino de asesinar a su propio padre. El pequeño decide huir al exilio, hasta que es encontrado por una novia de la infancia y llamado por el fantasma de su padre para que recupere el reino. Regresa convertido en adulto y se enfrenta a su malvado tío a quien derroca, no sin antes hacerlo confesar, para proclamarse el verdadero heredero del trono.
Palabras más, palabras menos, esta es la sinopsis de la violenta película “El Rey Leon” que los estudios Disney produjo. En ella se muestran fragmentos del libro que la inspiró: Hamlet.

“¡Muera la inteligencia!, ¡Viva la muerte!”

Es que obras como Hamlet, Romeo y Julieta, Los Miserables, Los Tres Mosqueteros, Don Quijote de La Mancha, Los hermanos Karamazov, entre otras, incluso la Biblia, tantas veces adaptadas a la televisión, al cine, al teatro y fuente de inspiración para muchos otros, están llenas de violencias y de seguro son las responsables de los índices delictivos del mundo.
Con lo cual lo justo sería que un gobierno revolucionario y reivindicador de la humanidad, como lo define ese bodrio que es el Plan de la Patria, debiera instaurar no solo la censura a la televisión, sino un proceso de “quema de libros” como el realizado en la Bebelplatz de la Alemania Nazi o la famosa “Hoguera de las Vanidades” del monje Girolamo Savonarola, para acabar con toda la crítica que pueda inspirar a la rebelión y por ende con la herejía.
Así los «herejes» (cualquier sospechoso de no seguir la doctrina religiosa del Comandante Supremo) y todo aquel que ose hablar en contra el gobierno, sería susceptible para ser ejecutado por la Santa Inquisición Revolucionaria, Socialista y Chavista.
Otro aspecto positivo de esta medida, es que los discursos ante el parlamento por quien dirige a la Nación durarían escasos minutos porque, al no tener referencias, las citas textuales desaparecerían.
Para este sistema político medieval que vivimos en Venezuela la violencia es un asunto de sabiduría que se soluciona con no leer, no asistir al teatro, no oír radio, no ver televisión y cine, para ellos está vigente el grito “¡Muera la inteligencia!, ¡Viva la muerte!” de Millán-Astray, con lo cual cobra más utilidad la respuesta de Miguel de Unamuno: “Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha”.

Llueve… pero escampa

miércoles, 15 de enero de 2014

Beodos, farsantes y bandidos

Miguel Yilales
@yilales
En el mundo romano, las bacanales eran las fiestas para celebrar en honor a Baco, el dios mitológico del vino, del que procede el nombre, lo cierto que en estas festividades se bebía sin medida.
Es que no podía ser de otra manera si se festejaba el vino, no sería con agua su celebración. Lo único es que eran para un coto cerrado en el que solo podían entrar los iniciados y aquellos que pudieran aguantar la juerga, el jaleo y el alboroto.
Pero no solo los romanos pusieron el ojo en el licor, para los cristianos, el milagro que reveló la presencia de Jesús entre los mortales fue la transmutación del agua en vino en las bodas de Caná, según los estudiosos de los textos sagrados al acabarse el vino María le pidió a su hijo que no dejase que las fiestas terminasen y por ende se acusase al anfitrión, el novio, de pichirre, ya que las fiestas debían durar 7 días con sus noches. Y Jesús convirtió 600 litros de agua en vino.
Y es que en los momentos que vivimos parece que hay un grupo de personas que están en una bacanal constante. Mientras los mortales deben subsistir con un salario mínimo, que fue incrementado a principios de año como paliativo para aumentar la gasolina y devaluar la moneda, otros no tan mortales les sobran los recursos para seguir libando, ya no vino sino escocés mayor de edad, por el dios Baco, que debe estar sentado a la derecha del líder supremo como autoridad máxima del nirvana chavista, digo por la reencarnación que nos dicen alcanzó.

Baco y Jano: obreristas, chavistas y antiimperialistas

Pero es que estos obreristas, chavistas y antiimperialistas, celebran no solo a Baco sino a su pariente cercano Jano, un dios con dos caras. Muy propio de esa doble moral que desde el gobierno imponen con votos de pobreza para el pueblo y de riqueza para quienes gobiernan, con cupos de divisas restringidos para unos y con divisas sin limitación para otros.
Este ha sido un homenaje más que merecido, porque no han iniciado nada, tienen represado los dólares, no han dictaminado el precio justo para ningún producto y ante la necesidad de hacer anuncios económicos, que no reflejen lo quebrado que está el país, viene la inseguridad y se los sabotea.
Luego de mucho promocionar guerra por doquier, contra el imperio, contra el capitalismo, contra el golpismo, contra los apátridas y contra cualquier flagelo mundial, el que ha puesto el dedo en la llaga es una guerra que no les interesa. Porque la seguridad es culpa del gobierno anterior, es decir del desaparecido expresidente Rafael Caldera.
Lo insólito es que luego de impulsar la anarquía, con motorizados que parecen hordas, con buhoneros que especulan y tienen los productos que no están en el mercado, con pranes que gobiernan sectores completos del país, con una fuerza armada que sale a la calle a montar alcabalas con fusiles con el seguro puesto y a la bandolera (forma de portar el arma para que sea llevadero el peso, pero no lista para la acción) ellos no son responsables de nada y la culpa es de los demás.

Los enanos crecen y ni siquiera se percatan

Que si hay noticias buenas, claro que sí, en tiempo récord los organismos de seguridad capturaron a los supuestos autores materiales de los asesinatos más sonados de la semana pasada, lo lamentable es que aún falta por determinar los responsables de más de 24 mil asesinatos, crímenes y homicidios ocurridos durante el 2013.
Es decir solventaron los que le dieron cara a la impunidad galopante que hay en el país, faltan los que solo son cifras que, según el ministro de la inseguridad, han disminuido, aunque aun se puede responsabilizar al imperialismo, las películas de Hollywood, a la Conferencia Episcopal y al capitalismo salvaje de los índices de criminalidad.
Mientras eso ocurre el gobierno monta sus bacanales. En sus filas algunos esperan el anuncio de la lucha contra la especulación, por lo que empiezan a pernoctar a las puertas de las licorerías, no vaya a ser que en un gesto de populismo, decidan decretar el precio justo a los destilados escoceses como para que se olvide la impunidad y se siga haciendo patria.
Según el líder secundario de la revolución, porque máximo solo hay uno, a la inseguridad y a la especulación “la van atacar de raíz y extirpar, como se extirpa un tumor maligno”, espero que no busque ayuda cubana porque el último paciente sometido a tratamiento para suprimir un cáncer no regresó con vida, y en este caso estamos hablando de la patria.

Llueve… pero escampa