miércoles, 17 de octubre de 2018
Los genes de la maldad
lunes, 21 de agosto de 2017
Suicidio colectivo
Por Miguel Yilales
@yilales
La política tiene por finalidad la preocupación por el interés colectivo, la generación de la mayor suma de felicidad posible y la procura del desarrollo de un Estado, planteamientos utópicos que se han vuelto realidad en países que, 4 décadas atrás, estaban peor que la Venezuela, que Sanín bautizase, saudita.
Luego de miles de desaciertos, de un excesivo clientelismo partidista y de un ataque inclemente contra los golpes de timón que hubiesen permitido dejásemos de dar tumbos, corregir el rumbo y tener algún norte, caímos en el más profundo abismo porque a unos oportunistas les dio por saltar en bungee (sin cuerda elástica) para arruinar a un país, destruir una economía emergente y depauperar un entramado social, que lejos de aproximarnos al desarrollo de la Arabia Saudí del siglo XXI nos transportó en retroceso y a “paso de vencedores” a los niveles de Burundi.
Por el accionar de muchos y por la inacción de otros, Venezuela entró en barrena: cuando se hablaba de más democracia lo que se instauraba era más autoritarismo; cuando se pedía mayor coherencia política lo que se avecinaba era mayor politiquería barata; cuando se requería mayor preparación surgieron especímenes que hicieron de la improvisación su bandera y cuando se exigía un verdadero accionar de liderazgos lo que obtuvimos fue telepolíticos, radiopolíticos y, ahora, social media políticos que son una mezcla de Aristóteles, Betancourt, Churchill, García-Pelayo, Rousseau y Roosevelt sin la episteme, la praxis, el discurso y el compromiso de aquellos.
Pseudopolítico y protopolítico
Por un lado nos llenamos de pseudopoliticos que se han leído algunas carátulas de libros, que se llaman libre pensadores pero que les molesta crítica, que son come candela contra otros opositores pero condescendientes con el régimen, de esos que exigen más protestas pero que nunca han participado en alguna para no convalidar a los convocantes, que no se atreven a convocar porque no convocan a nadie, no alientan multitudinarias protestas porque nadie las acata y que perjuran son políticos de masas porque a su alrededor se han conformado sectas de adoradores y aduladores.
Y por el otro lado surgieron unos protopolíticos (protozoarios políticos o políticos protozoarios, el orden no importa) que son expertos en pedirle a los demás inmolaciones que ellos no están dispuestos a hacer; son los que quieren ver a los jóvenes sacrificar su futuro pero que a las primeras de cambio sacan del país a sus propios hijos por seguridad; son los que claman por más socialismo del bueno pero se dan vida de sultán saudita; son los que implementan una educación sesgada y de dudosa calidad pero encuentran “becas” a dólar preferencial para garantizar su permanencia en México o en Australia (sin alusiones a los nietos del secuestrador de Niehous) y son los que hablan de austeridad con una sonrisita burlona de psiquiatra pervertido (no me refiero a burgomaestre alguno) pero viajan en aviones de PDVSA como si eso no fuese peculado de uso.
Es el momento de la política
De ahí es que se les ocurren genialidades para justificar sus “ismos”, que a final de cuenta son tan malos como los otros “ismos”. Pretender que se puede implementar un socialismo en que solo se reparte la miseria es tan perverso como proponer un capitalismo que darwinianamente opte por los que nacieron con más oportunidades y no por los más aptos, en especial en un país en que el desequilibrio social está tan marcado. En realidad todos son criminales que azuzan, piden sangre y manipulan con el cuento de que quien no les siga el juego es un colaborador o un pitiyanqui.
Es el momento de la política, por lo que desenmascarar a Nicolás Maduro no puede ser un fin en sí mismo sino un medio para execrarlo del poder como consecuencia de la planificación, la organización y la acción política coordinada. Luchar con las armas de la democracia, aunque el régimen sea dictatorial, déspota y atrabiliario, nos permitirá imponer nuestras reglas sin atajos de dudosos resultados (endógeno o exógeno), y aunque sepamos que ir a las elecciones no los acabará, nos permitirá activar la calle, salir del desánimo inducido por unos dirigentes que crearon falsas expectativas y procurar la estrepitosa caída que anhelamos, lo demás es suicidio colectivo y, en lo particular, no tengo vocación de mártir para que unos vivos se llenen de glorias o para allanarles, a otros, el camino a exilios dorados.
Llueve... pero escampa
sábado, 17 de septiembre de 2016
Medias verdades, son puras mentiras
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| Mentirosos con poder son poderosos con mentiras |
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| Barricas de güisqui |
domingo, 24 de julio de 2016
El olvido y el desprecio que merecen
domingo, 24 de enero de 2016
En emergencia terminal
lunes, 7 de diciembre de 2015
El primer día sin lluvia
La realidad fue que con Chávez, primero, y con Maduro,
después, lo que nos ha tocado vivir se parecía al Diluvio Universal, con la
diferencia de que los boliburgueses son los únicos que abordaron el Arca,
disfrazados de animales (aunque estos son más nobles) para pasar desapercibidos
mientras se enriquecían robando, birlando y despojando a los que inocentemente creyeron
en ellos mientras sembraban la esperanza entre los que todavía flotaban, porque
el próximo les podía tocar.
Las aguas no han bajado, por el contrario ahí están, y por
el discurso de reconocimiento de la derrota por parte de Nicolás Maduro y las
palabras del jefe de campaña Jorge Rodríguez, quien por cierto abandonó el
cargo de alcalde de Caracas hace mucho tiempo, aún se sienten con poder para
bravuconadas porque están a bordo de un buque aunque este haga aguas y se hunda.
Lo que no logran visualizar es que cuando un buque se mantiene a flote las
ratas pueden deambular por las sentinas (lugar oscuro sobre la quilla donde se
reúnen las aguas sucias) pero al presentir el peligro de morir ahogadas son las
primeras en abandonar y esa deserción ya comenzó aunque no se percaten de ello.domingo, 18 de octubre de 2015
Una cuerda de vagos
Si en algo son expertos estos delincuentes que desgobiernan
a Venezuela es en exigirles a los demás que hagan lo que ellos no son capaces
de hacer: quieren una oposición demócrata, respetuosa de los resultados
electorales, atenida a las normas y las leyes, que vea al árbitro electoral
como unas carmelitas descalzas, aunque ellos se comporten como unos tiranos,
irrespeten los resultados (porque eso de dejar asumir los cargos para después
quitarle competencias, destituirlos y nombrar un gobierno paralelo, no es
respetar la decisión del pueblo), usen la constitución, las leyes y los
reglamentos como una plasta de niños, no sé si todavía se llama plastilina, que
estiran a su antojo (inician un proceso de nombramiento de magistrados por si
acaso se producen jubilaciones extemporáneas) y que usa al Poder Electoral como
un apéndice del partido de gobierno.viernes, 10 de julio de 2015
Se les acaba el juego
Al momento de asumir la presidencia por la vía electoral,
maniobró para hacerse con todo el poder, al extremo que en su agonía pidió que
un sumiso y obediente castrocomunista heredara el trono. Una abdicación, al mejor
estilo cubano, por eutanasia de Estado.
Por supuesto que en este reino no pueden faltar los que se
disfrazan, actúan y hacen morisquetas, personajes que creen divertir pero son un
hazmerreír: los bufones. Entre ellos destaca uno que se disfraza con casaca militar
y usa un garrote de goma para intimidar. Recientemente le diagnosticaron una
extraña enfermedad denominada DEArrea, que lo pone de chorros a coliseo, y que
solo calma con dosis de Shannon en pastillas, suspensión o en supositorio.














