domingo, 16 de julio de 2017

Venezuela libre

Por Miguel Yilales

@yilales

Dicen que cuando los estadounidenses y los españoles se enfrentaron por la independencia de Cuba, un grupo de soldados se reunió en un bar y brindaron con una mezcla de ron Bacardí, refresco de cola y jugo de limón por una Cuba libre. Desde esa época hasta nuestros días ha pasado más de un siglo, Cuba volvió a ser esclavizada por unos sátrapas y aunque la bebida ha sufrido algunas modificaciones, en esencia, sus ingredientes básicos se han mantenido.

Pero no crean que ahora mis escritos dejaran de lado la política para dedicarme a las bebidas espirituosas, que las disfruto, sino porque he de reconocer que así como una guerra dio paso a un inigualable cóctel, en el futuro se escribirán muchas líneas, se contarán verdaderas historias y se inventarán cosas (más allá que un cóctel) para rememorar la valiente, difícil y ardua lucha que hemos dado los venezolanos contra el más oprobioso y dictatorial régimen.


Sí el 19 de abril de 1810, el 5 de julio de 1811, el 24 de junio de 1821 y el 23 de enero de 1958 marcaron hitos en nuestra vida republicana, el 16 de julio de 2017 será una fecha que incorporaremos en el imaginario popular porque significará el desmontaje de unos mitos políticos, unas ficciones electorales y la caída de las caretas de muchos autócratas, unos cuantos pseudodemocratas y demasiados farsantes politiqueros que siempre se ampararon en el voto mientras les fue útil.

El Grinch del voto

El gobierno de Nicolás Maduro, sus serviles órganos de justicia y sus prostituidos organizadores de festines electorales se dieron a la tarea durante más de 2 años (desde el mismo día que perdieron por paliza la elección para la Asamblea Nacional) de evitar a toda costa un proceso electoral libre, directo, secreto y universal en la que se pudiese desnudar la pérdida del apoyo de la mayoría y el despilfarro de un valioso capital político.

Por eso se dieron a la tarea de alegar que no era que la oposición ganó la elección parlamentaria sino que sus seguidores se habían abstenido (argumentó que era repetido por algunos encuestológos para justificar  sus errores muéstrales y como no pegan ni el sexo de un bebé a pesar de que existen solo 2 opciones y ecosonogramas que despejan cualquier duda), luego vinieron las trabas, revisión de firmas, controles, impugnaciones sobrevenidas, decisiones judiciales para que el Referendo Revocatorio perdiera su efectividad, pospusieron las elecciones a gobernadores que debían realizarse en diciembre de 2016 porque según ellos mismos no se podía organizar el revocatorio y las elecciones locales simultáneamente (con lo cual aceptaban lo que es un secreto a voces: que son unos incapaces que no pueden comer chicle y caminar a la vez) y finalmente se inventaron una renovación de partidos, que pospusiera aún más cualquier consulta porque, en su sapienza de burdel político, nadie lograría las metas ante tanto obstáculo inventado.


De ahí es que, ante el clamor porque nos contásemos, a los ventrílocuos que manejan al Grinch electoral de Nicolás Maduro les dio por inventar una elección por sectores ante el terror que les da ese disparate pequeño burgués que es la universalidad del voto, en que cada hombre no fuese un voto y donde los incapaces candidatos fuesen promocionados por un número a falta de ideas propias, mediana cultura y algún vestigio de liderazgo.

La Barquereña y El Miedo

Frente al pretendido secuestro de la democracia por parte del régimen, la eliminación de la separación de poderes y la elección como sus más elementales formas y ante la ilegalidad de lo que pretendían obligó a que los verdaderos demócratas gestionasen un proceso en que no hiciese falta el ministerio electoral de Tibisay Lucena, los inútiles que obedecen a los serviles Vladimir Padrino y Remigio Ceballos, las automatizadas máquinas fraudulentas del perverso psiquiatra y los operativos de los canales de televisión que servían para hacernos creer que estaban comprometidos con el país.


Los ciudadanos organizamos desde el voto hasta la totalización, pasando por la logística, el proceso, el escrutinio, la custodia y la cobertura a través de medios alternativos, lo que constituye en el mayor triunfo de la civilidad sobre la barbarie desde que la Barquereña y el Miedo pasaron a ser Altamira. El país que nació este 16 de julio, ese que no le para a las amenazas del obeso bravucón que regenta en Miraflores, gritó a pleno pulmón que desea ser y será una ¡Venezuela libre!

Llueve... pero escampa

domingo, 9 de julio de 2017

Hasta con el mazo

Por Miguel Yilales

@yilales

La historia venezolana, esa que apenas aparece mencionada en los textos escolares, tiene vergonzosas verrugas purulentas (sin alusiones a ningún personaje), que de poder regresar en el tiempo, debieran ser extirpadas para evitar sus consecuencias. Fueron instantes que cambiaron el curso de los acontecimientos para meternos en vericuetos inimaginables e infranqueables.

Tan solo en el siglo pasado, sin considerar que dilapidamos ingentes  fortunas, que pasamos de ser la envidia de Latinoamérica a la hermanastra fea de la Cenicienta en un abrir y cerrar de ojos, que vivimos la bonanza de la Venezuela Saudita por 10 años y hemos padecido la debacle del Viernes Negro por casi 40, pudiéramos nombrar algunos: el golpe de octubre de 1945 que dio paso al Trienio Adeco y como consecuencia nos sumió en 10 años de desgraciados gobiernos militares, el juicio a Carlos Andrés Perez una estocada que aceleró el derrumbe de la democracia y abrió el camino al socialismo del siglo XXI o el discurso de Rafael Caldera ante el Congreso, en 1992, que lo llevó a la presidencia desde donde sobreseyó a quienes habían atentado contra el Estado.

Fiesta en casa ajena

Pero ningún hecho tan pernicioso como el acaecido en 1848 cuando el Congreso de la República fue asaltado por unas turbas afectas a José Tadeo Monagas, lo que permitió las memorables palabras de Fermín Toro:  «... Decidle al general Monagas que mi cadáver podrán llevarlo, pero que Fermín Toro no se prostituye...». Un pasaje tan bochornoso que nadie imaginó pudiese volver a acontecer aunque cuando un país tiene el infortunio de estar gobernado por unos ignorantes, tramposos y resentidos lo inimaginable puede repetirse. Desde hace 18 años quienes han gobernado a Venezuela se han empeñado, con ahínco y dedicación, a llevarnos al pasado.


El mismo día en que se conmemoraba la Declaración de la Independencia  del imperio español, a mi juicio la fecha más importante de nuestra vida republicana, las huestes armadas del Monagas del siglo XXI (quizás mandadas por el paisano de José Tadeo que es teniente-capitán) tomaron por asalto el Palacio Federal Legislativo, bajo la mirada cómplice y complaciente de los encargados de la seguridad, y arremetieron contra los parlamentarios que ahí se encontraban.

Las imágenes, videos y testimonios no tardaron en darle la vuelta al mundo y ratificaron lo que es vox populi en toda la comunidad nacional e internacional: que estamos en las garras de unos sanguinarios, que a estos delincuentes les sabe a carato el Estado de Derecho, que las protestas en la calle los tiene locos y que por soberbios dilapidaron el poquísimo capital político que les quedaba.


Aunque todo el mundo puso el ojo a este hecho, en especial por la violencia y lo dantesco de las imágenes (recordemos que tan solo una semana antes, el 27 de junio, el parlamento había sido acosado por los mismos facinerosos y no hubo ninguna consecuencia), más grave fue lo ocurrido en horas de la mañana de ese mismo día, cuando los guapetones del barrio hicieron fiesta en casa ajena sin invitar a los dueños. 

La joya de la corona

Resulta que Tareck Al Aissami invadió la sede del Poder Legislativo junto al tren ministerial, el alto mando militar y mucho público de galería para abrir el acta de la Independencia sin coordinarlo con la junta directiva del parlamento, por cierto una actividad protocolar que siempre la ha realizado el presidente de la república y a uno le queda la duda ¿Le pasaron por encima a Nicolás? ¿Tareck usurpó a Maduro? ¿Será que a Maduro le importa más el 20 de julio que el 5 de julio? o ¿las luchas intestinas dentro del gobierno hacen que cada facción de esa mafia actúe como radical libre?


La verdad es que el alevoso ataque en los que salieron heridos varios diputados, la presión de más de 100 días de protestas en la calle, la resistente irreverencia contra la brutal represión policial y militar, el casi unánime rechazo a la írrita constituyente, la pérdida de la iniciativa política, las desacertadas decisiones del apéndice judicial del gobierno y el bochorno ante la comunidad internacional puso en jaque al régimen, a tal extremo de tener que darle medida sustitutiva de casa por cárcel a Leopoldo López, la joya de la corona de Nicolás Maduro y el preso personal de Diosdado Cabello, a quien parece se le perdió el mazo con el que la oposición le está dando, hasta por el cielo de la boca, al desgobierno revolucionario.

Llueve... pero escampa

lunes, 3 de julio de 2017

Cavernícolas con poder

Por Miguel Yilales
@yilales
El mismo mes y año en que Caracas ardía por los 4 puntos cardinales, como consecuencia de una insurrección popular, se estrenaba en el cine mundial la película “Sexo, Mentiras y Video”. Según la caterva gobernante “El Caracazo” fue el génesis de esta bazofia de revolución, es decir, el pecado original que nos condenó al infierno en la Tierra, aunque todos sepamos que es una conveniente mentira para justificar los arteros golpes de Estado de 1992 contra el último intento por implementar medidas que nos sacasen de un modelo paternalista y nos convirtieran en un país moderno, con libertades económicas y con una verdadera descentralización.
Esa película ha sido tan icónica que muchos titulares de periódicos,  episodios de las series de televisión y artículos de prensa han jugado con el título del film, usualmente en la forma de sexo, mentiras y otra cosa o algo, mentiras y video. Desde El Aprendiz (cuando Donald Trump era un showman sin investidura presidencial) hasta Los Simpson han emitido capítulos con ese nombre. Un fenómeno que ha cobrado vida propia, más allá del impacto mismo de la película. Por ello es que un régimen fatuo, pantallero, mentiroso, fraudulento y dirigido por un aprendiz de tiranozuelo tenía que armar una tramoya con videos y mentiras por doquier, lo único que le ha quedado a una revolución que no engatusa ni a su propia gente.
Helicóptero, mentiras y videos
Es que esta semana la mala copia de Goebbles, el mismo inefable ministro que daba los partes médicos de un moribundo que trotaba, que jugaba pelota entubado, que se reunía por horas con los ministros y firmaba decretos a pesar de estar en coma, salió a explicar que un “traidor” no sólo había robado un helicóptero de la base aérea castrense que sirve a Caracas sino que sobrevoló los edificios de los Poderes Públicos. Lo insólito fue que por complicidad o ineptitud (a confesión de parte, relevo de pruebas) no despegó ninguna aeronave a interceptar tan peligrosa amenaza.
A partir de ahí el comisario Oscar Pérez se convirtió en un extremista que actuó como lobo solitario, dirigido por el imperio norteamericano (cuando no), para atentar contra la República. Él condujo un ataque desde un helicóptero no artillado contra la sede del TSJ. Perforó algunos ventanales con su arma de reglamento y lanzó varias granadas que “no explotaron por la rápida acción de los custodios del TSJ” (Maikel Moreno dixit) con lo cual imagine a unos heroicos custodios acostados sobre las granadas hasta que le colocan el pasador de seguridad (toda película de acción tiene una bomba que es desactivada en la última fracción de segundo).
Para rematar le agregaron un preescolar, que dizque aún tenía los hijos de unos trabajadores que habían salido de laborar tres horas antes de los hechos, para convertir la decisiva y valiente acción de un funcionario comprometido con la democracia en un despreciable acto de cobardía y traición. Resulta que el helicóptero, que no estaba en el guion de Villegas, hizo una incursión sin víctimas, menos de las que tiene, entre pecho y espalda, el expresidiario que preside el máximo órgano de injusticia del país.
Se les cayó la careta
El libreto solo contemplaba las amenazas de Nicolás Maduro de imponer los cambios de la Constituyente a troche y moche (por las armas de no tener el favor popular), unas cajas (con logos del CNE) que meterían de contrabando en el Palacio Federal Legislativo para acusar a los diputados  de conspiradores, la movilización de unos tanques que ya estaban en alerta y las destempladas monsergas de un exalcalde lengua mocha que llamaba al pueblo (nadie le paró) a defender a la revolución, lo cual desviaría la atención de una írrita sentencia del TSJ que despojaba de las funciones a la Fiscal General para dárselas al servil defensor del pueblo (minúsculas adrede).
Lo cierto es que este show develó varias cosas: que todo plan chucuto tiende a salir mal; que el alistamiento operativo de los militares y las defensas aéreas capitalinas son una quimera; que por mucho Estado policial no controlan a todos; que los diputados les ganaron de mano; que nadie les apoya y que frente al bochorno solo les quedó recurrir a un troglodita actorzuelo de reparto para que, a través de un video chimbo, usara el manido argumento que el mundo es de los bravucones y no del hombre justo que obedece a su conciencia, con lo cual se mostraron tal cual son: cavernícolas con poder.

Llueve... pero escampa

domingo, 25 de junio de 2017

Llegó la hora loca militar

Por Miguel Yilales
@yilales
Desde hace tiempo en las fiestas venezolanas se ha hecho costumbre que al filo de la medianoche (ya ni la hora importa) se inicie el momento más esperado de las fiestas, una especie de aquelarre con máscaras, caretas, disfraces y grandes sombreros de goma espuma para desinhibirse. Los invitados se distienden, bailan de forma desaforada y a veces con mucho relajo, tocan pitos y cornetas, saltan, brincan y hacen el famoso trencito. Una diversión chévere con mucho descontrol y sin ningún orden en la pea.
Esta particular forma de desatar los demonios internos puede compararse con aquellas comparsas de Carnaval en que algunos sacaban a relucir su más oculta personalidad disfrazado de negritas para ver que incauto caía o con las celebraciones de Mardi Gras en que un simple collar puede dar mucho que observar. 

Año tras año en Río de Janeiro se preparan para el Carnaval. Planifican y trabajan durante 361 días para armar un espectáculo de dimensiones descomunales que solo dura 4 días: con música, comparsas, disfraces y mucha caipiriña para libar. Algunas millas al norte del Coloso del Sur también preparan sus jolgorios aunque en fecha distinta. A falta de carnestolendas hay una institución que todos los años planifica rigurosamente, cual si fuese el Desembarco de Normandía con Día “D” incluido, grandes bacanales que duran 40 días con sus noches. 
Sin honor ni gloria 
Entre el 24 de junio y el 4 de agosto en Venezuela la “heredera de las glorias patrias”, esa institución que se cree descendiente directa de los libertadores y custodios de sus logros, se dedica por completo a beber, comer y celebrar por cualquier cosa: inician con el Día del Ejército y la Batalla de Carabobo, la empatan con los ascensos y condecoraciones, que le suman la conmemoración del Día de la Independencia (una conquista civil y cívica que los militares han pretendido secuestrar), continúan la rumba con la graduación conjunta de los cadetes, para arribar al Día de la Armada, la Batalla Naval del Lago de Maracaibo y el Natalicio de Simón Bolívar y culminar con el Día de la Guardia Nacional; como quedaban días libres agregaron el “cumpleaños” del único muerto que cumple años y el fracasado asalto al Cuartel Moncada. Es un poco más de un mes en que los militares del país consumen miles de litros de güisqui, toneladas de pasapalos y gastan lo que pudiera servir para dotar a los hospitales del país.

En este período lo único que importa es festejar los logros alcanzados aunque nadie los note y más bien se perciba su inútil necesidad de existencia porque no es un secreto que los condecoran por batallas no libradas a menos que cuenten el enfrentar y ejecutar a jóvenes desarmados; que los premian por custodiar las fronteras que son un  colador para que sus socios de las FARC, del ELN y los paramilitares colombianos usen el país de aliviadero y mientras se desaparece bajo su mirada cómplice lo único que medio producimos; que los laurean por diversificar la economía e instaurar unos fructíferos cárteles de la droga que se disputan el territorio nacional y les reconocen por garantizar la ocupación de potencias extranjeras (China y Rusia) y del mayor chulo del Caribe.
Las 3 “C”
Luego de más de 80 días de protestas en la calle y de casi un centenar de jóvenes ajusticiados, fusilados, ejecutados y exterminados por los esbirros al servicio del Estado, nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana, antiimperialista, revolucionaria, socialista y profundamente chavista (como ellos mismos se mientan) solo piensa en las tres “C” a que se refería Rómulo Betancourt que es más cómodo que actuar como profesionales, ganar los ascensos sin reptar a los pies del mandatario de turno, tener la peligrosa responsabilidad de garantizar la independencia y la soberanía,   arriesgarse a  confrontar a quienes rompieron el hilo constitucional y tener que desconocer a los que vilmente contrarían los valores democráticos y menoscaban los derechos humanos de los venezolanos.


Será por eso que por primera vez en 206 años de vida republicana el pueblo venezolano salió a las calles este 24 de junio, no a celebrar la gesta de nuestros libertadores sino a protestar frente a los cuarteles militares y manifestar, al unísono grito de asesinos, cuanto les desprecian. Que sigan en su hora loca que luego los venezolanos les cobraremos la factura porque cuando los necesitamos no actuaron y cuando no hagan falta no los querremos.
Llueve... pero escampa

domingo, 18 de junio de 2017

Luisa Ortega ¿Una gallina tapada?

Por Miguel Yilales
@yilales
Dice un viejo proverbio árabe que sí dos actores políticos tienen un enemigo en común deberían poder trabajar juntos para obtener una victoria conjunta contra él. El ejemplo más significativo de la puesta en práctica de “el enemigo de mi enemigo mi amigo es” lo vimos en la II Guerra Mundial cuando norteamericanos y británicos hicieron un frente común con los soviéticos para confrontar a la amenaza nazi.
En ese entonces el primer ministro británico Winston Churchill para justificar su alianza con Joseph Stalin, que luego reconocería (antes de su muerte) como uno de sus mayores errores políticos y del que estaba profundamente arrepentido, dijo que “sí Hitler invadiera el infierno, yo haría un discurso en la Cámara de los Comunes con referencias favorables  al Diablo”.
Ese es el argumento que utilizan algunos gurús de la política para justificar una alianza con el chavismo original y puro para derrotar al chavismo derivado y degenerado (de Maduro) olvidándoseles que ambos son responsables de este desastre, que son ramas torcidas del mismo tronco enfermo y que una vez limadas las asperezas circunstanciales son capaces de confabularse para seguir profundizando el legado de Chávez que no es otro que más muerte, más desolación y más destrucción.
Dicen los conocedores de las Peleas de Gallos que para competir, además de su “castío” (casta, raza, cruces y color) los gallos deben prepararse para la riña: estar alimentados, con músculos fortalecidos y que no vean a sus contrincantes (ni sean vistos por ellos) para que no pierdan la fiereza. De ahí viene la expresión de gallo tapado también usada en la política.
Que no se olvide

Por eso es que algunos han planteado que la actuación de la Fiscal General Luisa Ortega Diaz, chavista furibunda y defensora del legado del mayor embaucador que haya tenido la república desde que Colón avistase Paria, debe ser respaldada no sólo porque se volteó y se enfrenta al madurismo sino porque debe ser reconocida (acorde al sexismo oficialista) como la gallina tapada que nos ayudará a salvarnos del chavismo cuando en realidad está tratando de rescatar lo rescatable de ese decadente prostíbulo que es el socialismo del siglo XXI.

Si ella va a actuar para desmontar el aparato chavista que lo haga. Si luego de casi 19 años se dio cuenta del desastre que ayudó a construir y está arrepentida ¡Bienvenida! pero no pretendan que olvidemos que tiene 10 años al frente del Ministerio Público; que Franklin Brito y Rodolfo González fallecieron en su gestión; que Araminta González, Lourdes Afiuni, Ines González, entre otras, fueron ultrajadas y vejadas siendo inocentes; que ella ha estado vinculada al chavismo desde sus comienzos y que su hermano es golpista originario; que pidió las penas más altas contra los policías metropolitanos condenados por los hechos de abril de 2012; que solicitó la extradición y enjuiciamiento del expresidente Carlos Andres Pérez por la represión policial y militar durante El Caracazo mientras se hizo la vista gorda por denuncias de torturas y homicidios atribuidos a la fuerza pública durante las protestas de 2014; que ha defendido como justo el encarcelamiento de Leopoldo López y de otros presos políticos y que sabía de la ilegalidad en el nombramiento de los magistrados del TSJ y con su cómplice silencio avaló las actuaciones en contra de la Asamblea Nacional.
Hasta el 2018
Los entendidos en el arte de regir los asuntos públicos, promotores que el fin justifica los medios y que todo es negociable (incluso los principios) son los mismos eruditos estratégicos que creen ingenuamente que con los vasos comunicantes con la disidencia chavista es suficiente para lograr el desplome de Maduro y que ellos, en un acto de desprendimiento, entregarían el poder a una transición opositora.

Es que estos notables habladores de pendejadas son los que plantean que es preferible volver a los orígenes chavistas antes que propiciar su caída definitiva porque, a su sabio entender, en la oposición no hay ningún liderazgo preparado, comprometido y dedicado que haya planteado un proyecto de país distinto, con lo cual muestran su prepotencia porque, entre líneas, dejan entrever su deseo porque los consideren a ellos como la única opción para que haya opción, mientras tanto promueven gallos tapados (que en este caso es gallina) para que les aguanten el coroto hasta el 2018, si es qué hay país y si es qué hay elecciones.
Llueve... pero escampa

domingo, 11 de junio de 2017

Neomar, un hijo infinito

Por Miguel Yilales
@yilales

Hay quienes dicen que las cosas ocurren porque tienen que ocurrir, que las coyunturas en el Universo obedecen a un plan determinado y que nada de lo que hagamos puede cambiar el destino. Otros creen que la fortuna la construimos los seres humanos cuando decidimos actuar, que frente a la incertidumbre podemos comportarnos de manera planificada y que el estudio y el trabajo disciplinado son las herramientas para alcanzar el éxito. Cierto es qué tanto en política como en la vida vivimos situaciones (fortuitas o planificadas) que nos definen como seres humanos.
Me gradué en el liceo cuando las promociones se ufanaban por llevar el nombre de un insigne ciudadano. Antes que resurgiera el militarismo ramplón a nadie se le ocurría, so pena de ser acusado de insania mental, proponer el nombre del presidente de turno, el de un bandolero de caminos (aunque hayan bautizado una universidad con el nombre de uno) y menos el de algún felón para designar a un curso de bachilleres.
A mi promoción orgullosamente le correspondió como epónimo el del insigne poeta Andrés Eloy Blanco. No sé si eso me marcó en lo intelectual, en lo ciudadano y en lo político o simplemente definió ese gusto por lo justo, lo correcto y lo adecuado que él demostró en su actuar, lo cierto es que cada vez que siento que las fuerzas me abandonan encuentro en sus versos y en su prosa razones para continuar.
El futuro de muchos

Esta semana pasada nuevamente padecí el desánimo y la indefensión al enterarme del asesinato de otro de los muchachos que se ha volcado a las calles venezolanas en busca del libre albedrío que fue secuestrado por unos facinerosos que se presentaron como los Robin Hood del siglo XXI cuando en realidad eran unas despreciables ratas callejeras que solo les interesaba enriquecerse a costillas de los más pobres. 
En 1992 los gorilas de uniforme, cuando arremetieron contra la institucionalidad e hirieron de muerte a la democracia, se quedaron con los crespos hechos porque nadie los acompañó en su andanzas, con la excepción de algunos decrépitos resentidos que se montaron en ese chalana vieja y oxidada que era el militarismo y que son los mismos que hoy ocupan (o han ocupado) altos cargos en el régimen. Hoy mujeres y hombres; hijos y padres; nietos y abuelos; el de la urbanización y el del barrio; el profesional y el obrero; el que estudia y el que no puede hacerlo; el venezolano por nacimiento y el extranjero que es más venezolano que la arepa; adultos y jóvenes, sobretodo los jóvenes, se han unido con una sola idea: "que la lucha de pocos valga por el futuro de muchos".


La prematura partida del joven Neomar Lander, un niño que nació y murió sin conocer nada distinto a esta inhumana y cruel revolución, me hizo llorar de rabia e impotencia por lo injusto de su muerte ¿Por qué? Porque nadie merece morir por la intolerancia de quién gobierna; porque unos militares y policías llamados a defender los derechos de los venezolanos se comporta como una fuerza de ocupación presta a aniquilarnos como enemigos; porque, como escribió Andrés Eloy Blanco en su poema "Los hijos infinitos", quien tiene un hijo o dos los tiene a todos, estén en la casa protegidos o en la calle con el pecho como escudo y la mente fija en una palabra: libertad.
Son nuestro porvenir
Es qué estos hijos infinitos que salen a luchar para restituir el hilo constitucional, esos que caminan descalzos con los pies llagados por unas calles que ya les son familiares, esos que han encontrado la generosidad de quienes los han adoptado, esos que con piedras, metras, chinas, escudos artesanales y chalecos antibalas de cartón enfrentan a militares armados hasta los dientes con bombas lacrimógenas, perdigones y municiones aliñadas (con tuercas, tornillos, cabillas y cualquier objeto para asesinar), esos son nuestro porvenir.


En la otra acera está el pasado: unas cacatúas sin plumas que gritan a los cuatro vientos para que los acompañen, en su aventura por perpetuarse en el poder, pero que solo reúnen a cuatro gatos; los que para medio enmendar sus culpas actúan timoratamente bajo la premisa de que lo hacen para salvar el legado de Chávez (aunque todos sepamos que su única herencia es la miseria, la corrupción, los narcosoles, un Estado fallido y Nicolás Maduro) y los que saben que la ira popular no respetará cogote corrupto (en el chavismo no hay pescuezo sano) y preparan su huida antes de que sea demasiado tarde. 
Llueve... pero escampa

domingo, 4 de junio de 2017

El Caín del siglo XXI

Por Miguel Yilales
@yilales
Padecer una tormenta y vivir para contarlo no es cuestión fácil. En el libro que relata las desventuras del barco pesquero "Andrea Gail" se representa lo que puede ocurrir cuando concurren los factores para generar una catástrofe: la tempestad de Halloween de 1991 en la que el Huracán Grace confluyó con un poderoso ciclón subtropical, un capitán que no atiende a las alertas meteorológicas sin comprender que no hay nada peor que un marino soberbio, una tripulación que no presionó para abandonar la faena desatendiendo las máximas de la obediencia reflexiva, que se les averiara la maquina de producir hielo para la preservación de la carga porque la fortuna también jugaba y que las ayudas de navegación no se activaran para rescatar a los sobrevivientes (sí es que los hubo).

En Venezuela desde hace algunos años, 19 para ser más exactos, se ha venido conformando una tormenta perfecta, alertada por los más conspicuos analistas y desatendida por los más chapuceros gobernantes: inflación con estancamiento, desabastecimiento de los insumos básicos, despilfarros por la maraña de funcionarios corruptibles, una camarilla de destructores que no atendieron las alertas y que se creyeron poderosos porque otros los adulaban, un salvaje control cambiario que destruyó el aparato productivo y una devaluación brutal que convirtió al bolívar en menos valioso que billete de Monopolio fueron más que suficientes para llevarnos a la hecatombe de sufrir una devastación como si viviéramos una postguerra aunque en realidad es el padecimiento de una plaga equiparable a la suma de la Peste Negra, la Gripe Española y las pandemias que ha vivido la humanidad.
Ladrones y hampones de cuello rojo
Gracias a esta gestión inolvidable (no debemos ni podremos hacerlo) de los más grandes maulas, embaucadores y farsantes que, por desgracia, haya parido esta tierra, aunque de Maduro se tengan serias dudas, en el mundo nos ven con lástima, vamos a otros países en busca de la calidad de la vida que aquí nos es negada, saben que sobrevivimos a duras penas porque los miserables sueldos no cubren la canasta básica y que somos la única nación del mundo en el que unos pocos sinvergüenzas pasaron a disfrutar de fortunas, a pesar de encontrarse en la nómina del Estado y sin ganarse la lotería, porque hicieron jugosos "negocios" con el régimen chavista, lavaron dólares al comprar propiedades que luego remodelaron con muy mal gusto y pactaron con el mismo Belcebú, lo cual los convierte en pequeños demonios sin alma, para conformar empresas fantasmas mientras destruían al país.

Por eso es que en vista de la pérdida del favor popular y ante el clamor, que ya se ha convertido en indignación, de una sociedad que desea salir de la hecatombe chavista, a quienes nos desgobiernan solo les quedó intentar pancadas de ahogados, aunque haya quienes irresponsablemente  justifican y sucumben ante la supuesta genialidad de la propuesta sin percatarse que más que ingenio lo que derrochan es la fuerza bruta (incluida la ilegalidad leguleya), para elaborar una nueva Carta Manga que les permita afianzarse per saecula saeculorum en el poder, eliminar cualquier obstáculo político y de paso extinguir la camisa de fuerza que le impone la actual. Para ello le dio por imponer, saltándose a la torera cualquier vestigio de legalidad con el auxilio de sus sumisos y abyectos poderes públicos, una Asamblea Constituyente que le permitiese ajusticiar a la predilecta hija de Chávez: la Constitución de 1999.
Desalmada y mal formulada

Esa palurda manipulación política, en la que se violan absolutamente todos los derechos humanos, generó que los llamados a defender la patria y sus instituciones se quitaran las máscaras y actuasen con saña contra los ciudadanos que hacen lo que ellos debieran; que los jóvenes nacidos bajo el yugo chavista (los que no sucumbieron al lavado de cerebro) saliesen a hacer valer sus derechos a sabiendas que se juegan la vida en ello y que por fin entendiéramos que para ser libres debíamos confrontar unidos al régimen totalitario y asesino que es el chavismo. Los venezolanos hemos dado muestras de constancia para alcanzar esta victoria ciudadana.

Mientras tanto Nicolás Maduro, por no saber de historia, sigue cavando su tumba con una patraña electoral como lo hiciese Pérez Jiménez hace 60 años y de paso emula al primer asesino bíblico, pero con su propia quijada, para  asesinar a su hermana putativa.
Llueve... pero escampa