sábado, 15 de agosto de 2015

Ni patriotas, ni cooperantes… solo son traidores

Miguel Yilales
@yilales
Desde hace un tiempo para acá lo normal y cotidiano es que las violaciones a la norma sea la norma, y es que la forma de hacer política en este país es prehistórica: no hay reglas, no hay principios, no hay valores y muchos andan, a lo cavernícola, con un garrote en la mano.
Es por eso que al comparar nuestra democracia con la norteamericana hay quienes piensan que la viveza es una herramienta de la que adolecen los del norte, pero lo cierto es que allá tienen reglas y normas mínimas que cumplen o por lo menos juran cumplir: respetar la constitución y las leyes, no cometer perjurio y gobernar para todos.
Recuerdo que hace ya algunas décadas iban a destituir a un presidente por engañar a los gringos, por supuesto que no me refiero al que cometió actos impropios con una pasante de la Casa Blanca y cuya esposa aspira a ser la primera mujer en la Oficina Oval, sino al que le dio por espiar la convención del partido demócrata, que terminó con su dimisión (la cual se aceptó).
Resulta que desde el 2002 hasta nuestros días, los militares, los tirapiedras, los encapuchados y los pranes que dirigen esta cleptocracia que es el Socialismo del Siglo XXI, se han dedicado a exacerbar antivalores: nada de contrastar propuestas lo importante es la manipulación; lo valioso no es jugar con reglas sino torcerlas para que los favorezca; lo significativo es usar la justicia como guadaña política que les permita inhabilitar a los dirigentes opositores más acérrimos y con mayor credibilidad.

Sin honor, sin justicia

Si bien es cierto que eso de utilizar el "aparato de la justicia" para perpetrar el linchamiento político no es una idea original de este régimen, a estos malandros les dio por acompañar a ese sistema espurio con unos colaboradores, que denominan patriotas cooperantes, con quienes construyen falsos expedientes, mediante la infiltración de los círculos cercanos de los opositores, la siembra de pruebas y el chivatazo a los presuntamente implicados.
Es que la mentira, la traición, la trampa y la manipulación son las únicas herramientas que aprendió la caterva militar y civil que desgobierna al país. Nada que ver con eso que llaman el honor, la honestidad y la rectitud.
Fíjense que aun tengo fresco en mi memoria a dos obesos abogados, constitucionalistas y profesores universitarios, que manipulaban con supuestas posiciones encontradas cuando en realidad lo que hacían era convivir del proceso chavista. El apócrifo opositor en las mañanas le escribía un libro a un exmagistrado sobre los argumentos en contra de la desobediencia prevista en el artículo 350 y en la tarde aparecía en todos los programas de radio y televisión llamando a la rebelión, ahora hace loas a la revolución, aplaude y salta cual foca, aunque parece un león marino, en el canal de televisión de la Asamblea Nacional tan alto como le ordene el teniente-capitán que lo administra. Del otro no hablo porque el destino quiso que acompañara a su jefe al sitio que Alighieri le reservó a los traidores, adulantes y sinvergüenzas. Parece que en ese mismo trance están periodistas, economistas, ingenieros, doctores y pare usted de contar.

Por 30 monedas

Terminar convertido en un delator debe ser triste. Mimetizarse entre opositores solo para tomarse fotos con los dirigentes, falsear la verdad y develar supuestos planes conspirativos es un triste papel porque nadie anda pavoneándose de ser un topo, con padres que muestren orgullosos el título de “patriota cooperante” de sus vástagos o hijos que cuenten en la escuela lo henchido que se sienten por tener un papá apóstata, farsante y mentiroso.
Es que nadie en su sano juicio puede creerse la patraña de que se es patriota por andar montando ollas para perjudicar a inocentes o que el ser cooperante en el sostenimiento de un régimen arbitrario, ilegal, ilegítimo, atrabiliario e impío es motivo suficiente para ser encumbrado a la glorificación, cuando la realidad es que si acaso serán recordados como unos accidentes humanos, indignos de ser venezolanos.
La encrucijada que vivimos es tan neurálgica que cualquiera que se dé a la tarea de apalancar o servir de soporte a estos delincuentes solo les está deparado la ignominia del olvido, porque a pesar que Borges consideraba al Iscariote como el mejor discípulo de Jesús por haberlo ayudado a cumplir su cometido, nadie quiere ser recordado como el que entregó el país por 30 monedas y no de plata.

Llueve… pero escampa

4 comentarios:

  1. Excelente artículo Profesor, así es, no les da vergûenza hacer lo que sea para mantenerse en el poder y hundir al País que ellos juran defender....pero como usted expresa: "Llueve...pero escampa"

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  2. ME ENCANTAN SUS ARTÍCULOS PROFE! BUENÍSIMO! TAN REALES Y ACTUALES, GRACIAS POR COMPARTIRLO! MIL BESOS!

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  3. Excelente pluma Miguel que tristeza con tantos profesionales honestos y eficientes y venezolanos se conforman con este adefesio de regimen por comodidad y cobardia!

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  4. Excelente artículo. Y muy bien ilustrado - me gustó mucho el detalle de los anfibios con boina roja.

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