sábado, 18 de junio de 2016

Pájaro de mal agüero

Por Miguel Yilales
@yilales
A nadie le gusta que lo llamen pájaro de mal agüero y menos pesimista. Es que eso de tener que decir lo que nadie quiere escuchar a veces es odioso pero necesario, en especial, si se trata de quienes quieren dirigir a un país. Los políticos no están para ser simpáticos sino para señalar el camino más conveniente porque sí de popularidad se tratase entonces que cambien de oficio y se metan a comediantes o animadores de televisión, aunque algunos tienen programas en el canal del Estado que animan mal, hacen morisquetas y aburren al extremo.
Pero un líder político debe entender lo que ocurre a su alrededor y comprender que los rusos también juegan, en especial si se trata de unos mafiosos, malhechores y forajidos cuyo destino depende de su permanencia en el poder. La peste roja está al corriente que fuera del gobierno les esperan juicios de lesa humanidad, lesa patria, terrorismo político, genocidio, narcotráfico (ya cayeron algunos de los miembros de sus cárteles), blanqueo de capitales y cuanto delito haya.
La actitud de quienes ejercen el poder en Venezuela es la de mentir, engañar y manipular. Los incidentes que ocurren, por su incapacidad o su irresponsabilidad (que es lo mismo), terminan achacándoselos a los demás. En un principio los montajes eran buenos pero ahora se les ven las costuras por todos lados y parecen monstruos de películas viejas con actores enfundados en disfraces de goma espuma.
Mentiras y manipulaciones
La crisis de la energía eléctrica, que no es nueva, ni culpa del fenómeno de El Niño y mucho menos de iguanas, rabipelados o acures, es responsabilidad de lo previsivos que son los revolucionarios. Los ladrones de cuello rojo tomaron la previsión de birlar miles de millones de dólares que debieron invertir en el sector y los desviaron a sus cuentas personales.
Eso permitió que el general eléctrico (no tiene que ver con la empresa de electrodomésticos) buceara para verificar las cotas de profundidad del Guri, dizque dragase el fondo del lago y hasta danzase para que lloviera, lo que acompañó con un brutal racionamiento eléctrico. La realidad era que deseaba que llegara la época de las lluvias para argüir que su efectividad y eficiencia había derrotado a la naturaleza y a los agoreros que deseaban el apagón nacional.
Igual ocurre con la comida, que ya alcanza niveles de tragedia. Han puesto a los venezolanos a disminuir su consumo proteico, la provisiones no llegan a los anaqueles, se inventaron unos supuestos sistemas de distribución para repartir discrecionalmente los alimentos y casi nadie tiene la posibilidad de hacer las tres comidas diarias, a menos que esté conectado con el régimen y acabe como Maduro, Diosdado, Barreto o Escarrá, que parecen neveras de 2 puertas.
La gente tiene hambre, los saqueos no los organiza nadie, en ellos están oficialistas y opositores, motorizados antichavistas y colectivos chavistas. Todos nos estamos comiendo un cable, pero el gobierno en vez de enfrentar la escasez, lo que hace es acusar a la oposición, militariza las ciudades y promociona, en su lógica goebbeliana, que subyugaron una conspiración. Mientras tanto ganan tiempo. Así hicieron con las compras por el terminal de la cédula, las captahuellas y el racionamiento, para que les agradezcan por supuestamente enfrentar la especulación, el desabastecimiento y el acaparamiento.
¿Quién genera los saqueos?
Si la oposición fuese tan calculadora, como para organizar estos saqueos espontáneos, ya estarían en Miraflores, pero el Escuadrón Mete la Pata, el mismo que ve victorias donde no han ocurrido; el mismo que ha dilapidado el éxito de las elecciones parlamentarias al extremo de permitir que el TSJ los castrara y el mismo que aplaude porque en la ratificación de las firmas para el revocatorio les aprobaron municipalizar la instalación de las captahuellas para luego percatarse que las maulas del CNE las pondrán donde menos se necesitan, aún no percibe quién es el adversario, si fuese así la inmediatez, las agendas personales y las apetencias individuales las hubiesen dejado de lado.
La oposición debe concentrarse en desalojar del poder a las huestes rojas e inocularles a los venezolanos una vacuna para que más nunca regresen al poder (y menos con la charlatanería del proyecto original). En la situación que vive el país es mejor que te tilden de pájaro de mal agüero por decir lo que debes, que callar y terminar como cordero listo para el matadero.
Llueve… pero escampa

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