sábado, 15 de octubre de 2016

Una simple y cruel dictadura

Por Miguel Yilales
@yilales
En fechas recientes, quizás como una estrategia de mercadeo, como una amenaza real o como dice mi hijo por ser el mes de Halloween (para él que está imbuido por esa neocorteza cerebral que, en la globalización de McLuhan, vienen a ser los medios de comunicación, no es octubre ni noviembre lo que precede a la Navidad) en los Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Brasil, según es el primer caso en Latinoamérica, han aparecido una serie de payasos macabros que asustan en lugares oscuros. Son personas que usan prendas de payasos pero con mascaras desfiguradas para aterrorizar a los desprevenidos transeúntes y conductores.
En esta Tierra de Gracia nada de eso nos impacta. Hace tiempo que hemos estado rodeados de payasos sin máscaras, bufones revolucionarios embutidos en costosos y coloridos trajes, saltimbanquis disfrazados con ropa de ejercicios de marcas, caricatos socialistas que usan los más exquisitos accesorios del capitalismo y consumismo mundial y que sin el mayor desparpajo se han dedicado, a plena luz del día o escondidos tras la nocturnidad, a asustar, amedrentar, amenazar y aterrorizar a todos los venezolanos con el cuento del apocalipsis (como si ya no lo estemos viviendo, padeciendo y sufriendo) si ellos son desalojados del poder.
Vivimos los más aciagos tiempos de nuestra historia republicana. Ni en los momentos más oscuros se había visto y transitado tan infaustos caminos, plagados de obstáculos y que nos asemejan e igualan a cualquier aldea medieval, en las que el señor feudal decidía y gobernaba a su antojo.
Magistratura prostituida
Cuando llegó al poder la peste revolucionaria, encarnada por un gorila y sus orangutanes de uniforme que conspiraron desde que ingresaron a la vida militar (con sus cómplices civiles y de uniforme) lo hicieron con la promesa de acabar con la corrupción (hoy hay más descomposición y putrefacción en el manejo del erario), disminuir los índices de pobreza (la clase media desapareció y pasó a engrosar las filas de los menesterosos), desaparecer el hambre (pensar que ahora es común ver a personas hurgando en el basural mientras los jerarcas de la revolución lucen cual neveras de 2 puertas) y desaparecer el rentismo petrolero (dependemos más de una economía de puertos).
Y si algo ha demostrado este adefesio político (revolucionario, chavista y socialista) que intentó perpetuarse como movimiento continental, con estrepitoso fracaso (gracias al voto popular o a la existencia de instituciones) y del que apenas quedan algunos chulos gobernantes (en Suramérica y en América Central), es que siempre encontrarán razones para destruir lo que se haya construido con la excusa de que de las cenizas resurgirá, cual ave fénix, un país más próspero, más grande y más desarrollado aunque hasta ahora lo único que haya germinado, de esos polvos del vestigio venezolano, sea cólera, malaria, difteria, sarna, piojos, hambre, muerte y desolación.
Por ello les importó un bledo imponer una dictadura, no del proletariado, sino de la ilegalidad. Por la vía del terrorismo judicial, con una magistratura convertida en el prostíbulo, que cual meretriz se rinde a los pies de quien paga por sus servicios carnales, han salido las decisiones más rastreras para desconocer la soberanía, la democracia, la independencia de poderes y someternos a todos a la voluntad de unos usurpadores.
Dejémonos de eufemismos
Ni la dictadura de los Monagas, ni la autocracia ilustrada de Guzmán, ni la sanguinaria tiranía gomecista, ni Pérez Jiménez con su Nuevo Ideal Nacional, les dio por prescindir del parlamento aunque tuvieron ilustres congresos plegados a sus intereses (como la anterior Asamblea Nacional). Esta dictadura del siglo XXI es arbitraria, atrabiliaria, irresponsable, perversa, con presos políticos y que solo ha dejado algunos resquicios en las libertades, que además desprecia a los ciudadanos y solo les interesa su permanencia en el poder llevándose por los cachos cualquier vestigio de institucionalidad.
La culpa es de los venezolanos que permitimos que llegaran y, peor aún, hemos dejado que se mantengan en el poder. Sin eufemismos debemos entender que no estamos ante eso que les ha dado por edulcorar a los progresistas, a algunos opositores y a los nostálgicos izquierdosos llamándola dictablanda, blandadura, dictadura de nuevo cuño o democracia imperfecta sino que es una simple y cruel dictadura que requiere actuemos y la tratemos en consecuencia.
Llueve… pero escampa

domingo, 9 de octubre de 2016

Entre el malo y el peor

Por Miguel Yilales
@yilales
Hay caminos en la vida que además de confusos son inescrutables. Fíjense que tenemos a personajes que luego de impulsar la guerra terminan como santos adalides de la paz; otros que en el afán de aparentar bonhomía se dedican a la destrucción de toda una sociedad mientras depauperan a sus connacionales; hay adulados que son insultados pero aplauden porque no entienden más allá de la loa elemental y están los que sueltan ideotas (que en sus bocas suenan a ideítas) para aparentar algo de inteligencia aunque todos sepamos que los rebuznos, ocultados con cara de sobrado ante el aplauso lisonjero, solo ratifican su supina inopia. Es que unos nacen para estrellas y otros estrellados.
Así es como algunos incapaces han llegado a presidente en las republiquetas bananeras (no me refiero a ninguna en particular). Pasan desapercibidos al esconderse tras las sombras de sus mentores hasta que puedan dar el zarpazo final, eso que llamamos la puñalada trapera, y quedarse con el coroto que, en estos casos, es una silla gubernamental o quienes persistentemente se desempeñaron como simples espalderos, cargas maletines, sigüises, recaderos o mandaderos (hay los que son todo en uno) para que los designasen como herederos.
Por supuesto que al final de la historia a estos, depreciados y despreciables personajes, nadie los recordará así compren o se hagan acreedores de reconocimientos y premios internacionales, en especial si quienes los otorgan sufren del mismo síndrome de incapacidad desmedida para ver la realidad que está ante sus propios ojos.
Adulan sin inteligencia
En estos días al estrellado, y no por estrella, heredero del Terminator venezolano, caribeño, latinoamericano y mundial le dio por emular (no viene de mula) a su predecesor al proponer la eliminación de ciertas palabras porque a él, que nunca pisó un salón de clases o se paseó por los pasillos de alguna universidad, le parecía.
Por eso sugirió prescindir de la adolescencia, no porque los infantes franquearan a la adultez sin pasar por GO ni cobrar 200 sino porque la palabra tiene una etimología siniestra (no se relaciona con la nefasta izquierda) ya que provenía del verbo adolecer (un dislate que admite muestras de estupor, incredulidad o una carcajada).
Sí al destructor supremo, que tampoco entendía de lingüística ni filología, se le había ocurrido (mediante leyes) execrar del lenguaje, por despectivas, las palabras conserje, prostituta y sirviente, el legatario de nuestro folclórico exterminador no se podía quedar atrás en eso convertir lo insignificante y banal en primordial razón de Estado; lo perverso y lamentable es que tengamos que calarnos a semejante cateto con posturas de intelectual.
Es como el otro estrellado, ese que se quedó con los crespos hechos al no recibir los favores del cónclave castrocomunista de La Habana, el mismo esperpento que nunca ejerció la profesión para la que estudió, el que necesita rodearse de otros estrellados que le rían las morisquetas en su programa televisivo mientras él que se carcajea como hiena (aunque también se comporta como tal) y el que, junto a su hermano, ha demostrado que no son cojos ni mancos para vivir del erario nacional, que asume como un halago los chantajes de que sí el revocatorio es en el 2016 él sería candidato y que sí es después él asumiría la vicepresidencia.
Pavo real desplumado
El capitán que blande un garrote, como si estuviese en las cavernas, no comprende que en política hay elogios que matan. Que eso de exaltarlo como el coco (el malvado asustador de niños) que no dejará piedra sobre piedra; de etiquetarlo con el mote de espíritu maligno de la revolución (que indefectiblemente sabemos que lo es); de revelarlo a modo de preclaro ejemplo de la plaga que nos cayó encima desde que aparecieron a la escena política y que se le considere como vestigio fundamental de la peste putrefacta que, cual gangrena, destruyó todo el tejido orgánico de la institucionalidad venezolana, es una estrategia como para andar acongojado, angustiado y desconsolado cual pavo real desplumado.
En los infaustos momentos que padecemos, quien no tenga firmes convicciones morales, se ilustre y se prepare está predestinado, como los miserables personajes de esta panfletaria revolución, a vivir de los falsos elogios o a aparentar que posee algo de materia gris. Los venezolanos no tenemos porque escoger entre el malo y el peor de la revolución que, a final de cuentas, es la misma miasma.
Llueve… pero escampa

sábado, 1 de octubre de 2016

Porque nos da la gana

Por Miguel Yilales
@yilales
Hace algunos días a un dirigente de la oposición le dio por quejarse, con razón o no y dentro de su derecho a opinar, que hubiesen algunas personas (no mencionó a nadie) que desde la comodidad de un teclado, empantuflados y sin estar en los zapatos de los que tienen que tomar las decisiones, criticasen todo lo que hiciese la oposición: sí decidían recoger las firmas dirían que para que lo hacen si todo está perdido, sí se negaban a recogerlas que porque habían escogido ese camino, sí se decidía la ruta democrático, para no incrementar el baño de sangre dantesco que vivimos, que era más fácil poner los muertos para generar la crisis, que sí se convocan marchas porque no se quedan en las calles y sí se quedan en las calles porque se dedican a obstaculizar.
Enseguida brincaron algunos personajes, uno no entiende si por tecladistas, por empantuflados o por hipersensibles a la crítica, a defenderse, despotricar e insultar (también en su derecho) por lo que había expresado el dirigente político. Mientras tanto la jauría roja, como perro de Pavlov, salivaba de satisfacción.
A diario esos mismos críticos, que pareciera les interesase primero implosionar a la oposición que acabar con el gobierno, quizás por algún oculto interés o tan solo porque no quieran verse obligados a abandonar la poltrona y regresar a estos lares, tildan a la oposición y a sus dirigentes de colaboracionista, entregados, traidores, impíos y vendidos, sin que nadie pueda protestar, so pena de terminar calificado de pendejo, idiota, estúpido o en el mejor de los casos enviado al carajo con la amenaza de dar block y spam.
Ni periodismo ni profesionalismo
Es que de lado y lado, sí no les hacen loas y aceptan sin criticar las decisiones, el cadalso y la picota son el destino válido. Cuando un venezolano, sea periodista, ingeniero, exembajador, psicólogo, militar en retiro o un simple obrero, opina, discute, vocifera o mitinea en una tarima o en las redes sociales lo hace desde una trinchera que asume como propia, es decir, no es como reportero, técnico, diplomático, terapeuta o experto castrense, sino que se convierte en político, por lo que extraña que luego pretender ampararse en el fuero profesional.
Decía mi papá, que era sabio y no por ir a una universidad, y mire que fue mucho lo que me enseño de esta profesión y de la vida, que además de ser había que parecer. Él se indignaba cuando en televisión salía una momia (hoy es aún más momia) que pontificaba sobre lo humano y lo divino (todavía lo hace), que acusaba sin pruebas (no ha perdido la maña), que asesinaba moralmente a cualquiera (aún se le cree sospechoso de encargos de otro tipo) y que daba por cierto cualquier chisme o cuento que le confiaban los patriotas cooperantes de la época (que él los llamaba Cicerón). No había derecho a réplica o rectificación (hoy es emulado por el cavernícola teniente-capitán) y eso ni era periodismo ni profesionalismo.
Por eso es que preocupa que, los que dicen ser distintos a la siniestra plaga roja, usen sus mismas tácticas, quizás por aquello de que los extremos se unen. Descontextualizan las frases, usan los medios para siquitrillar a los adversarios, disparan (palabras) a mansalva porque se creen la única reserva moral sobre la faz de la tierra y no acepten las críticas de nadie aunque ellos ataquen todo lo que está a su alrededor.
Empantuflados y enchinchorrados
Que un dirigente opositor señale que no le gusta que alguien, a quien tilda de empantuflado, le diga qué y cómo hacer las cosas, es tan válido como que el criticador enchinchorrado emita su opinión sobre cómo deben hacerse las cosas. Lo perverso es que se pretenda usar la exposición mediática para generar una matriz de opinión que obedezca a oscuros intereses y que, a final de cuenta, favorezca a quienes han destruido al país en estos 18 años de ignominia.
Nadie pretende que el que está afuera del país no discuta sobre lo que padecemos aquí pero una cosa es hablar pendejadas y otra muy distinta es pretender dirigir las acciones desde un campo de golf o desde la Riviera francesa. Hoy con la inmediatez de las comunicaciones las críticas llegan más rápido, los correos transoceánicos no deben hacer largas travesías sino que están en las puntas de nuestros dedos y las noticias son vox populi apenas ocurren. Lo que no podemos hacer es descontextualizar para que opere en favor de nuestra popularidad, simplemente, porque nos da la gana.
Llueve… pero escampa

domingo, 25 de septiembre de 2016

Transgresión sin vaselina

Por Miguel Yilales
@yilales
No hay acto más aberrante que una violación. Es por ello que cuando alguien es acusado de hacerlo y lo remiten a un centro carcelario, los otros reos lo ven y lo tratan con desprecio. Eso de obligar a otras personas contra su voluntad o cuando se hallan privados de los sentidos es sin lugar a dudas una vileza, una ignominia y una afrenta que, en algunas culturas y otras épocas, se cobraba con la castración del agresor.
Hay casos en que los conquistadores cobraban, con violaciones masivas, su premio en el conflicto, esto a la postre terminaba como crímenes de guerra. Las tropas nazis en su avance hacia Bélgica, Francia, Holanda y el este europeo lo cometieron y los rusos, ni cortos ni perezosos, les devolvieron el agravio con más de un millón y medio de víctimas alemanas, búlgaras, checoslovacas, polacas y yugoslavas. Toda una tragedia humana.
Pero no es a ese tipo de ultraje al que quiero referirme sino al que se comente en nombre de una ideología para someter a los demás por medio del quebrantamiento de leyes, tratados, preceptos y promesas. Por supuesto que en esa materia, quienes se han apoderado de las instituciones en estos 18 años, se han convertido en peritos y expertos por su agresividad, procacidad y desprecio para con sus víctimas: los venezolanos. En ese tiempo se graduaron, hicieron maestría y hasta se doctoraron.
¿Violación o prostitución?
Aunque pareciera que hay violados que están a la espera, casi como una especie de Síndrome de Estocolmo, de que llegue nuevamente el agraviador. Y ese debe ser el caso de quienes, sin rubor alguno, le declararon al país y al mundo, a través de los medios de comunicación, que nuestro espacio aéreo había sido violado, solo en este año, más de 25 veces por parte de aeronaves estadounidenses, con lo cual uno no sabe si catalogarlo en el renglón de violación o de prostitución.
Es que luego de las declaraciones, que denotan un pueril conocimiento del derecho internacional, del señor con nombre ruso (que lo pronuncian con acento en la i, aunque omiten la tilde) y cuyo apellido lo asemeja con Vito Corleone (no pretendo igualarlos en desventuras, aunque uno nunca sabe), en las que señalaba que en plena cumbre de los países no alineados, ocurrió la última incursión hostil a 123 millas náuticas, se comprende el porqué la alimentación de los venezolanos, actual función a él asignada, está condenada al fracaso.
Sí desconoce lo más elemental para lo que supuestamente se preparó durante 4 años de estudios en la academia militar (con mejores profesores que la actual plantilla académica de esa institución que hoy cuenta con una reputada y mentada persona en los neoyorquinos predios judiciales) y en 32 años de carrera, que podemos esperar en un área en la que es un neófito, a menos que se incluya en su resumen curricular aquel desfalco alimentario, que la delincuente banda roja, le hizo a la nación con el Plan Bolívar 2000.
La displicencia de quienes están llamados a defender los intereses de la nación y garantizar su seguridad, no puede ni debe ser emulada por los millones de venezolanos que aspiramos un país más culto, educado, productivo, eficiente, democrático y de ciudadanos.
La estocada final
No nos podemos sentar a esperar a que los irresponsables que echan por tierra el estado de derecho y la justicia desde la esquina de Dos Pilitas, las comadres que propician la destrucción de la confianza en cualquier salida electoral y las demás instituciones que constantemente violan la constitución y las leyes para que se abjure de la democracia, regresen como si nada a continuar con el abuso.
Sí sabemos que estamos frente a unos déspotas que no creen en la justicia y que les importa un bledo la legalidad, debiéramos tener una respuesta por cada pestilente movimiento rojo, que siempre constituirá un atropello y una transgresión sin vaselina, en vista de lo cual causa desazón que quienes dirigen a la oposición (supuestamente versados en la política) hayan sido lentos para reaccionar frente al estupro electoral que es el cronograma para el Revocatorio.
Este es el momento de dejar de lado las medias tintas y dar una respuesta, Política y de Políticos (ambas con P mayúscula), en rechazo al abuso. Hay que rebanarles el poder, paso a paso, a quienes están ahí apoltronados, para que luego de quitadas las capas externas lleguemos al corazón, como si de una cebolla se tratase, y le demos la culinaria estocada final.
Llueve… pero escampa

sábado, 17 de septiembre de 2016

Medias verdades, son puras mentiras

Por Miguel Yilales
@yilales
Los niveles de confianza entre los venezolanos (eso incluye a los que se han ido) han sido dinamitadas como consecuencia de haber estado cobijados bajo el imperio de la mentira, el engaño y la falsedad, única forma de actuar de quienes han dirigido los destinos del país por 18 años.
Mentirosos con poder son poderosos con mentiras
Cuando se instauraron en el poder afirmaron que eran demócratas y ya sabemos que no lo son; abjuraron del comunismo y del socialismo y a nadie le queda duda que se acogieron bajo las alas de los más perversos dinosaurios de la izquierda latinoamericana y mundial; aseveraron que no expropiarían y defenderían la propiedad privada pero apuntaron sus baterías para robar al exitoso, destruir el aparato productivo y arruinar a la empresa privada; ratificaron, una y otra vez, que acabarían con la pobreza, con los niños de la calle, con la miseria y hoy hay más pobres, la gente se alimenta luego de hurgar en la basura y los niños suplican en las carnicerías por pellejos para saciar el hambre y son los mismos que decían construir un país potencia que ahora solo tiene capacidad para exportar las desventuras de los expatriados.
Los que instituirían una democracia participativa y protagónica nos convirtieron en un Estado fallido, sin instituciones, sin equilibrio de poder y sin las condiciones mínimas para interactuar en el marco internacional, a menos que sea entre los sátrapas, tiranos y dictadores que todavía pululan en el orbe.
Arruinados y destruidos
Barricas de güisqui
En cualquier país del mundo al transcurrir 18 años una persona alcanza la mayoría de edad, se emancipa y se supone que abandona la educación básica para iniciarse en la universitaria, es también el período que necesitan permanecer, ciertos destilados de malta escoceses, en barricas de robles para ofrecerlos a los paladares más exigentes y es la etapa máxima que alcanzan a vivir algunas mascotas (perros y gatos) lo cual es una largo devenir en la vida animal (y en la vida política). En ese transcurso los delincuentes de cuello rojo se repartieron un botín llamado Venezuela.
Al momento que el cadáver insepulto llegó al poder aún no existían las redes sociales: Twitter, Facebook, Instagram, LinkedIn eran ideas que no veían la luz. La comunicación instantánea y las video llamadas cuentos de películas y series de ficción. Por eso resultó más fácil, con la complicidad de algunos medios de comunicación, ofrecer la destrucción del país porque resurgiría esplendoroso como el Ave Fénix.
En ese autobús se montaron todos los resentidos y rencorosos que buscaban venganza, mientras se enriquecían con facilidad: unos hermanos que renegaban por el asesinato de su padre, un confeso secuestrador, delatado por sus propios camaradas; unos uniformados que necesitaban asirse a la liana que los ascendieran de las catacumbas en que se encontraban por merito propio; unos encapuchados, mediocres, mal hablados, ignorantes, reposeros y sin vergüenzas que siempre necesitaron de muletas ideológicas para medio ser o medio existir. Toda una pestilencia sin cura en que la mentira y la manipulación ha sido su esencia.
El ascenso de la mediocridad
Ellos se engañan a sí mismo y a todos los demás: el heredero con doble nacionalidad (siempre negada) cree que aparenta algo de sapiencia cuando habla aunque todos sepamos que es la suma exponencial de la ordinariez, la incultura y la chabacanería, mientras que el capitán cavernícola se la pasa en mítines, reuniones y templetes pero niega, a diestra y siniestra (aunque su naturaleza solo es siniestra), estar en plena campaña preelectoral.
Por eso es que indigna que desde la acera de enfrente se usen los mismos modos, desespera que el encargado de las relaciones internacionales de la MUD, luego que hizo turismo para denunciar el talante antidemocrático del régimen, despotrique del MERCOSUR porque exigen cumplir con las normas de adhesión, con lo cual no sabe si mintió antes o lo hace ahora, y exaspera que los supuestos líderes omitan decir que sí no se recogen las firmas antes del 12 de octubre no dan los lapsos máximos (menos sino se presiona con calle a un CNE en los límites) para que el revocatorio sea antes del 10 de enero.
Los venezolanos no estamos para medias tintas o mentiras blancas, por ello se le exige a quienes dirigen que actúen con la entereza que la crisis amerita y no cuando quedan en cueros con unas medias verdades que a final de cuentas, como dicen Los Amigos Invisibles, son puras mentiras.
Llueve… pero escampa

sábado, 10 de septiembre de 2016

De política, bodoques y lapsos

Por Miguel Yilales
@yilales
En estos días un personaje versado en el arte de hacer posible lo imposible (no me refiero a la magia sino a la definición aristotélica de la política) y que aspira a dirigir los destinos del país le dio por demostrar que la politología es, en esencia, una ciencia ligada a la emocionalidad y no a la racionalidad, lo cual me preocupó por ser un área (junto a la comunicación social) en la que he procurado prepararme para ayudar a corregir los dislates que nos llevaron a que, como país, diéramos un paso al frente cuando estábamos al borde del precipicio.
Hasta ese momento, el entendido ser, había demostrado (como es mi creencia) que la forma de triunfar era preparándose, como decían antes “con las pestañas quemadas en los libros” (ahora es por las pantallas), que los méritos se lograban por medio del esfuerzo y que lo racional debía privar sobre lo emocional pero, según esta nueva erudición en el manejo de lo político, surgida a las sombras de la revolución (que en su momento obnubiló a mucho opositor), nada de eso es verdad sino que lo primordial es la conexión sentimental.
Por esa vía quien aspire a dirigir los destinos del país debe decir lo que los demás quieran oír, no lo que deba; satisfacer a las enardecidas masas del teclado que claman por sangre (cual excitada plebe del ciberespacial Coliseo romano), no situar las cosas en su justa medida así disguste a sus seguidores y dirimir las diferencias por las redes sociales, no en el fragor del debate político.
De crítica a chavista
Viacrucis para el Revocatorio (infografía de AFP) 
Según la tesis esgrimida por esos gurúes de la política, en Venezuela no aplica el que un gobernante deba prepararse para atender la crisis que agobia a sus administrados; es ilógico que sean ingenieros, científicos y académicos quienes analicen las fortalezas y oportunidades que se tienen para alcanzar el éxito y no vale la pena que los niños se preparan para ser exitosos en un mundo más competitivo.
Eso explica porqué hemos padecido a unos ignorantes al frente del Estado (nadie puede argüir que la momia insepulta era culta porque recitaba párrafos o porque, como llanero, era cuentero y que su heredero sea una lumbrera porque algunas de sus neuronas hacen sinapsis cuando lee los guiones que le dan), sufrimos epidemias erradicadas, nuestros coterráneos se mueren de inanición y tenemos un nivel de pobreza que ya dejó de ser crítico, no porque la hayamos superado sino porque aún no han inventado una peor clasificación, a menos que pobreza chavista sirva como categorización.
Diputado (MUD) Timoteo Zambrano y enlace
con negociadores
Los tiempos que vivimos son trémulos pero en nuestra fauna política han destacado unos bodoques que reman en el mismo sentido de lo que dicen adversar, no en lo ideológico, lo filosófico o lo político sino porque ven una cascada y apuran la boga en el sentido de la corriente: critican todo lo que se haga y no proponen nada; aspiran que los demás se inmolen para, sin sacrificio, quedar como el último de los mohicanos (a diferencia de la novela estos ni luchan, ni se ofrendan); dicen tener las soluciones por ser los elegidos pero que se lo reservan para no comprometer a nadie (ni a ellos) y actúan como traidores y negociadores de oficio capaces de vender a su madre con tal de aparecer en la fotografía.
Las de Villadiego
La MUD exige que el Revocatorio sea en el 2016
Por eso es que sí usted es un líder político y descubre en su entorno a personajes tan pusilánimes, como los descrito en el párrafo anterior, debe dejarse de conexiones sentimentales y cálculos políticos porque está en la obligación de desenmascararlos, de exponerlos al escarnio público y de denunciarlos sin ambigüedades de manera tal que no quede como una pelea por rivalidades internas, preservación de espacios y necesidad de vocería.
Mientras el titán de Villa Rosa (así lo catalogó el encapuchado vengador de los “desjuguetados” de McDonald’s), el que venció a las huestes armadas que lo emboscaron con la más alta tecnología (culinaria) y el que se sobrepone a la adversidad (al coger las de Villadiego) usa al ministerio de elecciones (CNE), al ministerio de linchamientos (TSJ) y al servicio de espionaje batracial infernal (SEBIN) para obstaculizar el revocatorio y que no den los lapsos, necesitamos a políticos preparados, decididos y avezados que actúen, que motiven y que frente al régimen, que destaca por tramposo, malamañoso y zascandil, digan “cuenten conmigo” para que el presidente obrero, autobusero y reposero sea recordado, señalado e invocado como el presidente revocado.
Llueve… pero escampa

sábado, 3 de septiembre de 2016

No vuelvo a salir

Por Miguel Yilales
@yilales
“Luego de todas las expectativas planteadas, el tiempo para la convocatoria, toda la organización y la indignación de la gente… se desperdició todo el capital político” me dijo un eterno combatiente y resentido del teclado, molestó porque no repartieron el lote de armas que, según el gobierno, tenía escondida la oposición, porque no convirtieron la masiva manifestación en una masacre y porque no aparecieron los marines, lanzándose en rapel desde los helicópteros, que supuestamente (puro cuento) había movilizado el Comando Sur.
Más de 1 millón de ciudadanos en la Toma de Caracas
La realidad es que la oposición cumplió con los objetivos planteados, movilizó a la sociedad venezolana y demostró que con organización se puede poner contra la pared al gobierno que, como de costumbre, quedó como aquel emperador que nadie veía desnudo por temor a las represalias del SEBIN del reino, aunque al final la verdad saliera a la luz a pesar de las manipulaciones goebbelianas propias de los regímenes totalitarios (aún me refiero al cuento danés).
Es que por mucho que se esforzaron por vender a la oposición como violenta, por mucho que “invitaron” a salir bajo amenazas a periodistas y corresponsales extranjeros, por mucho que militarizaron la ciudad y la llenaron de contingentes armados hasta los dientes, por mucho que trancaron las estaciones del Metro para imposibilitar que la multitud se trasladara, por mucho que cerraron los accesos a Caracas y que pusieron alcabalas que retrasaran la llegada de un grupo de indígenas, unos valientes con discapacidad y un cura de pueblo, la gente salió a las calles para tomar, por los cuatro costados, la ciudad.
Descocado y desubicado
Esta semana la oposición y su dirigencia, desde los más radicales hasta los más “come flor” (hay para todos los gustos), salieron a las calles caraqueñas de manera aplastante, multitudinaria y contundente. De nada sirvieron las mil millonarias campañas por las emisoras de radio y televisión, las inútiles y fastidiosas horas de cadenas ni la campaña electoral adelantada que realizó el cavernícola teniente que no pudo desenfundar el mazo, es decir, que se le quedó adentro (de la vaina).
Se ratificó lo que decían todas las encuestas: que hay una mayoría evidente que quiere salir de esta desgracia; que nadie se come el cuento de la guerra económica, de la invasión gringa, de los dirigentes políticos explosivistas, de unos paramilitares que montaron un campamento a 500 metros de Miraflores y que todo ese gamelote seco solo sirve para alimentar a una recua.
Cacerolas en Villa Rosa hacen correr a Nicolás Maduro
Los venezolanos estamos dispuestos a despachar políticamente a un régimen troglodita, minoritario y que se deslegitima a diario, a pesar de los obstáculos de las comadres del CNE, las trabas del pusilánime TSJ y las propuestas leguleyas de los salta talanqueras de oficio, y si no creen pregúntenle a los habitantes de Villa Rosa, en la isla de Margarita, que sin miedo encararon y terminaron de sacar de sus cabales (está peor que aquel que veía camisas voladoras) a un descocado y desubicado al que solo le quedó agredir a una indefensa mujer porque atentaba contra su gordinflona humanidad presidencial con una cacerola vacía.
Con mis pertrechos
La lucha política no es fácil, a menos que se agarren atajos que indefectiblemente nos llevan a cosas peores que las que tenemos. Para consolidar esta mayoría, que siempre será circunstancial, hay que continuar el trabajo: recorrer ciudades, poblados y calles; ir casa a casa y contactar, cara a cara, a los ciudadanos con una propuesta que no esté supeditada a otro falso mesías.
"Los guerreros del teclado" por @edoilustrado
Los radicales que llaman a dejar la sangre y convertir al país en un camposanto; esos que no marchan porque no se prestan al juego y las traiciones de la MUD; esos que se encuentran en la reserva hasta que surja un nuevo liderazgo con un lenguaje de altura pero que tildan de “cretinos” a los que no piensan como ellos; esos que expulsan la bilis mientras planifican (asilo incluido) lo que consideran la única salida válida: Maiquetía; esos que no convocan a nadie (mucho menos a un millón de adeptos) para tomar por asalto a Miraflores; esos se quedaron con los crespos hechos.
Por eso es que no vuelvo a salir a explicarle a los necios que las aventuras con armas solo tienen finales felices cuando firmas los acuerdos de paz con la sangre de tus familiares y sobre los cadáveres de compatriotas, mientras tanto ya alisté mis pertrechos ciudadanos porque yo sí formaré parte de los que reconstruiremos a Venezuela.
Llueve… pero escampa